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    Los libros, a la hoguera

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    Llevo unos días fuera de España. Si estando allí no me entero demasiado de las noticias, ni os cuento desde aquí. Un par de veces al día cotilleo Twitter y el Huffington para ver qué es lo que se cuece y poco más. No hay grandes cambios, nada me llama demasiado la atención.

    Pero la semana pasada leí algo sobre que en change.org pedían la retirada del mercado de un libro.  ¿Qué es ESO tan grave que haría que los ciudadanos se escandalizaran de tal manera? Y allá que investigué un poco más.

    El libro se llama “75 consejos para sobrevivir en el colegio”. Yo esperaba algo como “Asesinad a todas las gordas”, “Deja a tu hijo jugar a la Play durante 24 horas seguidas y verás qué bien” o “Sé un radical homófobo y racista, es lo mejor”. He de decir, que aunque hubiera encontrado uno de esos títulos, lo de retirarlo de las librerías no me parecería del todo adecuado. Con no leerlo, con hablar mal de él a tus conocidos, con ponerlo verde en las redes, ya me parecería suficiente. Cada uno es libre de leer lo que quiera, otra cosa es lo que haga después con esa información, de manera que por mucho que leas un manual de asesinato masivo, si luego no lo pones en práctica pues, oye, tú verás cómo empleas tu tiempo.

    Libertad creo que le llamaban.

    Sigo cotilleando y llego a change.org. Así de primeras, esto es lo que veo: “El libro ’75 consejos para sobrevivir en el colegio’ está plagado de consejos tóxicos de todo tipo para niñas de 6 a 12 años, que destacan por su machismo, incitación a la desobediencia, incitación al bullying, y otras aberraciones que no deberían ser enseñadas a una audiencia tan manipulable e influenciable”.

    Y no sé por qué (o sí) pero me vienen a la mente películas de monjes, hogueras de libros, uniformes con esvásticas, más hogueras de libros… Ay, ay qué miedito.

    En la hoguera petición copian contenido del libro (que por cierto, deja muy claro que es ficción), del tenor literal siguiente:

    “Pagina 13. Consejo 1: Que tu mejor amigo sea mucho, mucho más tonto que tú. Que sea lo más tonto posible.
    Página 16. Consejo 2: Busca algo que no dé mucho trabajo y te haga mas popular.
    Página 21. Apunte: No sigas jamás las sugerencias de tus padres. JAMÁS. (A no ser que te amenacen en serio)”

    Y entonces recuerdo a Zipi y Zape, el 13 Rue del Percebe, Mortadelo y Filemón e incluso a la repipi Esther, que TANTO me gustaba. Niños gamberros, vecinos indeseables, detectives coléricos, chicas enamoradas del chaval popular del cole… No recuerdo qué edad tenía cuando empecé a leerlos. Probablemente menos de seis, el mínimo recomendado para el libro de María Frisa, que así se llama la autora, la infiel, la pecadora, la bruja.

    Con los ojos como platos, sigo con la petición de change.org, que acaba así:

    “Dado lo nocivo y los pobres valores expresados en este libro, exigimos su retirada inmediata. Penguin Random House/Alfaguara, es intolerable que este tipo de contenidos sean publicados, publicitados y difundidos. Actuad YA.”

    Y vuelvo a ver hogueras, esta vez junto a los libros, arden mujeres. Más monjes, más uniformes.

    Ojiplática, me pregunto en qué momento alguien decide que es juez supremo, quién le ha dicho al ser que redacta esta carta que puede decidir lo que se lee y lo que no. Quién es él (o ella) para exigir nada sobre los derechos, entre otros, de esta que escribe y quién se cree que es para dirigirse en esos términos, ni hacia una editorial ni hacia nadie.

    No pienso entrar en si el contenido del libro es o no adecuado para niños de esa edad, o si yo se lo compraría a mis hijos. ESE NO ES EL TEMA.

    El tema, o mejor, los temas son otros:
    El peligro de la literalidad de esos que, probablemente porque no han leído TODO TIPO DE TEXTOS, no poseen una comprensión lectora demasiado desarrollada.

    La sobreprotección que se convierte en castración. Sí señores, no voy a volver a hablar de los peligros de la paternidad responsable mal entendida pero sí que voy a protestar si pretenden extender sus ridículos tentáculos sobre MIS hijos. Señores de change.org, ustedes no son NADIE para decidir lo que MIS hijos van a leer, su libertad acaba donde empieza la mía.

    No veo en su petición nada referente a las batallas, a las escabechinas que se lían en los videojuegos. Que levante la mano el que, de entre esos 30.000 firmantes de la petición, no deja jugar a sus hijos a la guerra. Y ojo, que en esas pantallas no hay posibilidad de aprender nada sobre: contextualización, metáforas, exageración (o hipérboles), sátira, comedia, doble sentido, humor (ni verde, ni negro, ni blanco), ironía, rebelión, transgresión, y una larga lista de maravillas que los libros SÍ ENSEÑAN.

    Solo leyendo TODO tipo de textos, señores míos, sus hijos desarrollaran su capacidad crítica, su criterio e incluso ese herramienta tan necesaria que es el PENSAR POR UNO MISMO. Si a ustedes eso les parece mal, fantástico. No compren, no lean, no nada.

    Pero ojo, porque no es tan fácil traumatizar a un niño pero sí es fácil cortarle las alas. Y no sé qué es peor. Miedo me da pensar, por el tono de su texto, cual es el diálogo que mantienen con sus hijos, a los que me imagino protegen de cualquier mal que les pueda provocar el mundo real, lleno de palabrotas, eructos, pedos y travesuras.

    No sé si les compraría ese libro a mis hijos, para saberlo, tendría que leer más de las cuatro líneas que ustedes exponen aquí, valorar la madurez del niño y alguna cosita más. Pero, en cualquier caso, sería MI decisión y no la de ningún tipo de inquisidor.

    Probablemente, si ustedes leyeran muchos de mis artículos redactarían otra petición para eliminarlos. En ellos trato sobre sexo, cuernos, penes, coños y un sinfín de temas “nocivos” y “aberrantes”, carentes del todo de esos valores tan nobles que ustedes, en nombre de la Santísima Paternidad, han mostrado en su escrito, tales como la ira, la prepotencia y la intolerancia.

    Dios nos pille confesados.

     

    “Fue lectora voraz desde muy corta edad, con los peligros que esa costumbre conlleva.”
    ― Isabel Allende, “El juego de Ripper”

     

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Sol Aguirre

    Del 73. Escribo en Las Claves de Sol, escribo guiones y hasta escribo canciones. Madre soltera de dos. Adicta al Cola Cao. New York lover.

    

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