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Cultura

3 realities de bodas que nos tienen enganchadísimas

Imagen de perfil de María Escobedo
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Son el auténtico guilty pleasure: es llegar a casa, ponerme el chundal, tirarme en el sofá y pasarme la tarde viendo realities de bodas. Realmente, muchos de ellos transmiten mensajes bastante rancios y a veces sueltan un tufillo un poco machista, así que además de disfrutarlos, recomiendo verlos con un poco de recelo.

Que no se entere la novia

Este va de que los papeles se invierten y la novia no se entera de nada, mientras el novio organiza todo con un presupuesto de 12.000 dólares. Porque claro, claro, ya sabemos que son las chicas las locas de la organización las únicas que se preocupan por algo de la boda y ellos pasan máximo. Siempre es igual: novia supuestamente obsesa de la organización que quiere una boda clásica de campo y novio con ideas raras que lo organiza todo a su gusto. Que sus gustos siempre son cosas tipo zombies, animales salvajes o tirarse en paracaídas.
Normalmente se gasta una pasta en su despedida (con viajes al extranjero incluidos) y a la novia le da champín y gusanitos. Y por supuesto, el vestido (palabra de honor, of course) cuanto más barato y menos tiempo tenga que pasar eligiéndolo, mejor. Y ahí empieza el drama porque cuando la novia recibe su vestido, se huele que su novio se ha gastado la pasta en chorradas tipo un tigre gigante de peluche.

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Total, que llega la boda y tú ahí viendo cómo a la novia se le hincha la vena porque le está casando un tío vestido de alien dentro de una nave industrial abandonada cuando ella lo justo sabe quién es E.T. Ya te imaginas que le planta en el altar, pero NO, va y le dice “cariño, has acertado, quería otra cosa pero esto me gusta porque lo has hecho tú y te has esforzado mucho”. Sí, en hacer solo lo que a él le gusta
Y ahí ya te imaginas el resto de su vida: “cariño, me encanta que te tires pedos cuando hay invitados en casa porque te expresas tal y cómo eres”, “mi amor, no me importa que me hayas puesto los cuernos con esa chica porque he visto que te has esforzado mucho en conseguirlo”.

Casados a ciegas (preferiblemente edición Australia)

Es como el Casados a primera vista de España, pero con australianos. Todos muy altos y rubios. Mogollón de drama y mucha reunión entre ellos para reafirma su amor. Parece como más real que la edición española porque los expertos están súper encima de ellos, pero los expertos parecen igual de necios porque hay algunas parejas que no pegan ni con cola desde el principio. Tenemos novias a la fuga, parejas que rompen para liarse con otras parejas y mucho love, porque chica, yo hay algunos que me lo creo y todo.

Cuatro bodas

Este es el más chungo de todos porque tiene todos los tópicos rancios de las bodas. Pero no puedes parar de verlo porque en el fondo, te puede el despelleje. Cuatro novias compiten por ver qué boda es la mejor. Van de invitadas a la de cada una de ellas y se puntúan. Hay que ver la inglesa que es en la que pasan cosas más divertidas. La versión americana es una mierda porque son muy educadas y siempre se caen bien y se hacen la pelota.

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Primero, las cuatro novias se toman un té con pastas y se venden mutuamente sus bodas como las mejores del mundo mundial. Siempre son bodas muy diferentes entre sí, así que mola ver bodas tradicionales, horteras, hippies, bodas en Ibiza y en todas comen sopa. En general, en todas comen fatal y todas las novias llevan vestidos palabras de honor.

Al final, van a un hangar a esperar al marido de la ganadora que aparece entre mucho humo. Y les regalan una honeymoon a una isla paradisíaca. Una vez vi un capítulo en el que el competían dos novios. Una vez.



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