f303829cb511e7d1_cover.jpg.xxxlarge_2x
  • Cultura

    El inicio del fin: adiós a Mad Men

    Share on Facebook37Tweet about this on TwitterEmail this to someone

    Ha vuelto pero no es un regreso feliz, es una despedida. Cuando hace un año dejaron a medias la séptima temporada para salirse con este nuevo formato (que mi mente todavía no acaba de comprender) de dividir una temporada en dos –para eso haced dos temporadas ¿no? Que los números son infinitos-, el pabellón estaba muy, pero que muy alto, y doce meses se me antojaban un mundo.

    Sin embargo, tras un par de semanas de obsesionarme con Fly me to the moon y con esos dos últimos capítulos por los que hubiera dado los cuatro meñiques que tengo por llegar a poder tener un día el talento de escribir así, el tiempo pasó y conseguí mantener bajo una piedra esa sensación que nos embarga con nuestros problemas del primer mundo actuales cuando nuestra serie favorita se acerca a su fin.

    MAD-MEN-THE-SUITCASE-48

    La calidad de Mad Men traspasa la pantalla. Es un buen festín cocido a fuego muy lento, y sí, es cierto que a veces a una le entran ganas de pasarse la crudité de turno que solamente tiene como objetivo calentar el estómago para la llegada del plato fuerte. Pero es que las grandes historias tienen el poder de transmitir en su trasfondo un torrente, y Mad Men es precisamente eso en todos los aspectos.

    IMG_9437-510x282

    Toca despedirse de personajes con mil y una capas y giros de trama que pasarán a la historia (la evolución dramática sin ir más lejos de Peggy debería enseñarse en las escuelas de narrativa), es turno de decirles adiós a esos años de evolución histórica, a esa recreación de décadas pasadas llevada a la milimétrica perfección y, ¡oh, dios! a ese impecable vestuario que hace que las siguientes dos horas post-capitulo las pases navegando en webs vintage. Adiós a hombres en traje de impecable galantería… aunque también hasta luego personajes machistas y misóginos que traen a la palestra de la actualidad los grandes males que aún se mantienen latentes en nuestra sociedad.

    monique2

    Pero sobre todo, adiós, adiós de corazón Joan. A sus curvas, a su carácter, a su sonrisa (la de postín y esa tan bonita que lleva verdad). A su dureza, a sus flaquezas. He querido ver en Joan un reflejo de mi propia persona, tal vez soñando un poco con los ojos abiertos, tal vez por comparar mis curvas y mi melena pelirroja, y es por ello que he querido imitar sus contoneos o me he sentido muy defraudada cuando no he compartido sus decisiones.

    IMG_9426-510x279

    Es difícil especificar todas estas razones sin entrar en el temido mundo del spoiler, esa palabra tan intraducible como mal pronunciada e internacional. Joan, como dicen en el primer capítulo de este inicio de despedida (emitido el lunes pasado por C+, que nos traerá cada lunes y solo 24h después de su emisión en EEUU lo que queda hasta el fin), es una obra de arte. El contexto en sí es más que machista (y la reacción de Joan, más que encomiable) pero aún así no hay que perder de vista que Joan viaja en el tiempo desde los 60 para recordarnos que cuerpos como el suyo son un templo.Y en ella yo veo a todas las mujeres que han luchado porque no las pisen, por hacer de sus diferencias sus mejores armas. Es por eso que el 17 de mayo, día de la emisión del capítulo final, en homenaje me calcaré con orgullo mis tacones, me enfundaré mi vestido más peligroso y sentada ante la TV diré: gracias, chica. 

    giphy-82

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Lara A. Serodio

    Autora de la novela "Una vida M", guionista, Beatlemaniaca perdida, ex Coca-cola adicta, cantante de karaoke ocasional, loca de los gatos desde 2015. Me sale rica la empanada y tengo tres tatuajes de frases porque me gustan los libros y a este paso acabaré siendo uno andante.

    • Pingback: Cosas que no hago porque soy imperfectamente feliz - WeLoverSize.com()

    • eva

      Para mí, sin rival estético, ni argumentario.
      De la que aún así, lo que rige en ella curiosamente son las miradas y los silencios.
      Para no ofender a adictos a otras drogas, mi opinión es que reina en la cumbre muy sola.

    • http://weloversize.com/mi-cuenta/carla-potter/ Carla Potter

      Yo nunca he estado enganchada a ‘Mad Men’ pero entiendo lo que dices porque lo identifico con el día que terminó ‘Friends’, era como el fin del mundo para mí… Recuerdo ver la última temporada poco a poco, para que no se acabara nunca…

    • http://xarcadex.tumblr.com Adri
    • http://twitter.com/fonso_fg Fonso

      Cinco capítulos más y finalizará mi serie favorita, no solo del panorama televisivo actual, sino en general. Hago míos los motivos de Lara para explicar mi anterior afirmación. Cuando vas viendo que todas las líneas de guión tienen su por qué, que en esta serie no se da puntada sin hilo… Es como ver a un pintor trabajando al fresco delante de nuestros ojos, comprobando cómo va enlazando pincelada tras pincelada para rematar su obra maestra.
      Y esos personajes, claro. Don y sus mujeres, empezando por Betty, que ahora ya no pinta nada pero ha sido gasolina pura; Sally o cómo mirarse en un espejo y ver que tu hija se va convirtiendo poco en poco en ti, con todo lo que eso implica; y sobre todo Peggy, el personaje más íntegro y honesto de la serie, sobre todo en ese mundo en el que se vive de vender ilusiones.
      Joan encarna la determinación para conseguir tus objetivos, aunque sea a costa (mejor dicho, sobre todo si es a costa) de su propia integridad como ser humano. Usada en el pasado como moneda de intercambio (carnal) para conseguir un importante cliente para la agencia, ese hecho marcará el resto de su vida y sus decisiones. Si Peggy consigue lo imposible pasando de secretaria a jefe de creativos, ella llega más lejos y partiendo de lo más bajo se convierte en socia. Por el camino ha ido dejando tantos pedazos de su alma que en ocasiones parece un remedo de sus socios varones, pero esa escena en el ascensor a la que alude la foto con ella y Peggy nos demuestra que todavía le queda humanidad bajo ese disfraz de reina de las nieves con el que trata de protegerse. Como Shylock en la shakespeareana “El mercader de Venecia”, si la pinchan sangrará, aunque últimamente se había especializado en ocultar sus heridas.
      En fin, con “Mad Men” se despide la época de oro de las series televisivas, ésa en la que “Sexo en Nueva York” y “Los Soprano” reinaron con autoridad, y nos quedamos con dignas sucesoras como “Masters of Sex” y “The Good Wife” (sin desmerecer a “True Detective”, “Fargo” o “Hannibal”, por supuesto), esperando que el futuro nos depare una nueva época dorada como ésta que está a punto de terminar.
      Fonso (serieadicto).

    • Inmaculada Rodríguez Romero

      Me encanta esta serie y lo cierto es que la descubri gracias a Weloversize, una penica que se termine

    

    Login