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  • Cultura

    Investígueme aquí, detective Jake Peralta

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    Estamos todos de acuerdo en que el marketing sexual funciona y funcionará hasta que dejemos de follar en 2030, como dice la ciencia. Para venderte un perfume tienen que ponerte a una tía que parece que está al borde del orgasmo y para que una serie te entre por los ojos te meten a un tío resultón y a una tía resultona como mínimo. Eso sí, también tenemos que estar todos de acuerdo en que no a todas nos resultan igual de atractivos los mismos tíos.

    Vosotras estáis ahí muy a tope con los vikingos, los Chris Pratts o los raritos, pero mira, yo soy original hasta para elegir buenorro de serie. A mí me han gustado muchos tíos de serie a lo largo de mi vida, claro, si es que los ponen ahí para gustar, a ver qué os creéis. Desde Quimi en Compañeros (aunque luego me hice más de Eloy) a Mario Casas estrenándose en Sin Miedo a Soñar, que yo ni me acuerdo de qué iba la serie pero la veía porque el señor Casas me ponía la entrepierna caliente caliente eeeeeo caliente caliente oooooa.

    Pero el que me ha robado el corazón últimamente ha sido el detective Jake Peralta. ¿Lo conocéis? A mí me encantan las comedias, y si son así rollo sitcom, mejor todavía, se podría decir que este es mi género favorito, y varias personas me habían recomendado la serie Broklyn Nine-Nine pero me había pasado un poco eso de me lo han recomendado tanto que ahora me da pereza. Hasta que un día ya dije “venga, mujer, pone un capítulo y si no te gusta pues nada, será por series hoy en día”. Pues me puse el primer capítulo, y ya solo con ver la cabecera me quedé… caliente caliente de nuevo.

    ¿Mexplicas ese señor cuya imagen se diluye en los primeros fotogramas pero su follabilidad ya queda patente desde la propia cabecera de la serie? ¡Enganchada para siempre a Brooklyn Nine-Nine!

    Ahí estaba, un tío que, dado mi historial, podría denominarse “mi tipo”: un tío tirando a feíllo si solo miras una foto pero que cuando se pone en movimiento me resulta tan atractivo que es que me pongo malita de verlo, de verdad.

    Brooklyn-Nine-Nine-Jake-GIFs

    A este le pasa un poco eso del efecto Quim Gutiérrez. De hecho, cuando empecé a poner en Twitter que me había enamorado por el coño de este personaje, mucha gente me dijo “claro, si es que se parece un poco a Quim Gutiérrez, con bien de narizota”. Mira a mí me da igual a quién se parezca, a mí lo que me parece es que tengo muchas ganas de sentarme sobre esa nariz y lo que surja, qué queréis que os diga.

    Además, viene con el plus de que el actor que interpreta a Peralta parece un tío bastante guay. Es Andy Samberg,  un cómico muy famoso en Estados Unidos que salió de la cantera de Saturday Night Live y que tiene un grupo de rap-comedia que se llama The Lonely Island. Atención a lo bien que le sienta también rapear… ¡agarrarse bien las bragas antes de darle al play!

    Si le tengo que poner un pero sería el siguiente: y es que una ya tiene el coño muy pelao en la vida (metafóricamente, por favor, yo nunca me pelaría el coño, no le haría eso a mi pepitilla querida) del típico “tío inmaduro”. Jake Peralta es un inspector de policía, sí, pero también tiene comportamientos muy infantiles y movidas de estas que hace unos años me hacían pensar “oooh… es superirresponsableeee… qué mono” pero ahora que ya soy toda una mujer pienso “mira qué pereza un tío que no sabe poner una lavadora, ¿mentiendes?”.

    Pero chica, inmaduro o no, no deja de ser un personaje de ficción, de una ficción muy divertida, por cierto, por si no conocéis la serie y queréis echarle un ojo (está en Netflix), y como no me voy a casar con él no voy a ponerle ninguna pega a disfrutar al 100% (a nivel interpretativo y a nivel físico) de todo lo que este tío tenga que ofrecerme.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Perradesatan

    Soy gorda por parte de padre, de madre, de abuela materna y de abuela paterna. Ha habido cocidos completos que me han hecho más feliz que muchas personas. Autora de "Perra de Satán, kilo arriba, kilo abajo", novela en la que cuento mi relación de amor con la tarta de tres chocolates.

    

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