sexo en nueva york
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    Las verdades de Sexo en Nueva York

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    Hace poco decidí volver a ver Sexo en Nueva York desde el principio. Me compré el cofre (el baratito, no el maravilloso joyero de sochocientos euros) y me dispuse a disfrutar de nuevo de la que su día fue una serie que me entretuvo muchísimo y con la que me divertí durante años.

    No tardé en darme cuenta (allá por el tercer capítulo de la primera temporada) de que lo que antes era mero entretenimiento para mi, ahora era el fiel relato DE MI PUTA VIDA. Yo no sé vosotras, pero yo con 18 años pensaba que los dramas que le sucedían constantemente a Carrie y sus amigas eran simples guiones de ficción. Me reía dando por hecho que eran situaciones exageradas que jamás se darían en la vida de una treintañera española. ‘Eso son cosas de Nueva York, que ahí viven muchos loquers’, pensaba la joven Elena, ingenua ella.

    Sin darme cuenta me he convertido en una especie de mezcla entre Carrie y Samantha y junto a mis amigas protagonizo historias dignas de season finale (del último capítulo de la temporada de un serie, en el que pasa todo lo gordo vaya).

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    Resulta que sí, que a los 30 se folla bastante y no hace falta quererse mucho para hacerlo bien. Que hay hombres con los que te acostarás y harán cosas tan raras que no querrás volver a verles jamás, pero también desgraciados que te enganchan con dos minucias y tres cariños para abandonarte por una más alta, más delgada, más joven (porque claro, ya las hay más jóvenes). Descubrirás que salir entre semana mola más que salir un sábado. Que tú misma te plantearás rebajar la edad un poco para remolonear temporalmente con un yogurín con el que sabes que no va a ningún sitio. Que tus amigas cercanas se casan, y las que no, se cuentan las penas entre ellas. Que no es tan difícil enamorarse del hombre que no se lo merecía y dejar pasar al que lo dio todo por ti (siempre he sido pro Aidan, y total, para no aplicarte el cuento). Que los hay con la picha microscópica, tú lo aceptarás, y ellos te pedirán que adelgaces. Que no es tan fácil quedarse embarazada como pensabas a los 18. Que da igual las series que veas, cometerás los mismos errores. Dejarás que un ex con el que nunca funciona haga una reentrè aplastante en tu vida, defraudarás a tus amigas y te perdonarán como tú a ellas, renacerás de tus cenizas con treinta y tantos, te robarán besos en portales y llorarás, puede que incluso en las mismas escaleras en las que unos días atrás compartías secretos descalza.

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    Y que todas tenemos algo de Carrie, de Miranda, de Charlotte y sí, también de Samantha. Sexo en Nueva York es la frivolidad más maravillosa que existe, pero es a su vez el fiel (y profundo) reflejo de las aventuras de cualquier soltera de más de 30 que vive en una gran ciudad. Gracias por tanto, chicas. ¡Marchando un Cosmopolitan!

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Elena Devesa

    Periodista del 84. Coleccionista de todo aquello digno de coleccionar. Felizmente rodeada de música, moda y libros, muchos libros. Adicta a la actualidad y experta en adelantarse a los acontecimientos.

    

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