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    Pepón, yo también estoy hasta los huevos

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    No es una novedad el hecho de que vivimos en una sociedad llena de estereotipos, y nuestro esfuerzo por cambiarlo va enfocado tanto al sector femenino como al masculino, pero hoy es día de centrarse en el lado fálico de los prejuicios.

    La gran anécdota de los Goya, aparte de que fueron un verdadero coñazo, fue que Pepón Nieto, cansado de escuchar la misma frasecita manida de «¿qué hace un tío como tú rodeado de cuerpazos?», decidió parar los pies a un reportero de Televisión Española.

    Periodista – Oye, ¿no estás un poquito, no voy a decir cansado porque no tienes por qué estar cansado, de que te pongan, te han puesto con Patri y con Úrsula, como los guapos?

    Pepón Nieto – Con Cecilia. Con Cecilia y con Miriam Díaz Aroca.

    Periodista – O sea, un poco las guapas con el… gracioso, el guapo también.

    Pepón Nieto – Bueno, no sé, según cómo tú lo veas.

    El periodista se ríe.

    Pepón Nieto – Yo tengo mi público, ¿eh? Lo que estoy un poco hasta los huevos es de este tipo de comentarios. Pero vamos, como cualquier persona. He salido a dar un premio en un acto con dos compañeras, nada más.

    Periodista – Perdona, no, perdona.

    Pues mira, yo no te perdono. Ni a ti ni a todas esas personas que asumen que por el mero hecho de no cumplir con un rídiculo canon de belleza pero estar rodeado de tías buenas ya eres un estereotipo con patas. No perdono a esas personas que ven a alguien gordo al lado de un pivón y automáticamente piensan “es rico”, “seguro que tiene sentido del humor” o “por lo menos no le pondrá los cuernos”. No perdono a esas personas que son incapaces de entender que la personalidad es independiente del aspecto físico y que donde ellas ven a un adefesio, otras pueden ver al ser más follable de todo el planeta. No perdono a esas personas que no comprenden que lo realmente feo es su actitud.

    No me sorprende que en la caja tonta se considere que el único estándar de belleza viable sea el que ellos mismos imponen, que un hombre para ser sexy tenga que ser alto, delgado y con pelo, y me sorprende aún menos que existan personas que copian esa actitud tan simplista. Al margen de lo predecible de la noticia si hay un sentimiento que suscita toda esta situación en mí y es vergüenza ajena.

    Los hombres están expuestos a una presión a menudo inaguantable. No está bien visto que un hombre llore, que exprese sus sentimientos, que no quiera hablar de sexo o que sea virgen. Juzgan su comportamiento y le ridiculizan por ello. En la otra cara de la moneda está el físico, que parece ser una limitación inmensa que condiciona la forma de vestir, la conducta y las relaciones personales y laborales. Tan difícil es entender que la belleza está en los ojos del que mira, que todo el mundo tiene su público y que no es necesario ser un gordo simpático para enamorar a una mujer. Algunas empapan las bragas por un hombre como Hugo Silva, otras por Berto Romero, otras por Carlos Areces y otras por Javier Bardem.

    Pepón, yo también estoy hasta los huevos de ese tipo de comentarios, de las faltas de respeto encubiertas, de los prejuicios hacia los que simplemente hacen su trabajo y de la manera de juzgar la vida de los demás.

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    Pepón Nieto, el 007 made in Spain.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Marina Pinilla

    Escribo sobre psicología por amor al arte y a la ciencia, no necesariamente en ese orden. 🗨️ Marinapinillaperez@hotmail.com

    

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