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    Samanta, la belleza y el sensacionalismo repugnante

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    Voy a empezar reconociendo que Samanta no es santa de mi devoción y puede que esto haya influido un poquito en mi desconfianza inicial. En general me parece chachi que se hable de estos temas en medios generalistas, pero siempre que se trate desde el respeto y el buen hacer porque son cuestiones tan delicadas que, sin quererlo, se puede hacer más mal que bien. Abrir el melón del canon de belleza no es nada original pero sigue siendo muy necesario visibilizar esta problemática y la obsesión de la sociedad por alcanzar esa belleza estándar, así que voy a darle un voto de confiansi.

    Samanta empieza el programa enseñando sin tapujos todos sus complejos e inseguridades corporales. Está muy guay que se muestre una realidad femenina que nos afecta a todas, desde la honestidad de la conductora del reportaje. Ahí, bien de tocar la tecla de la empatía.

    Aquí Samanta y uno de sus grandes complejos: el mondonguillo.

    Aquí Samanta y uno de sus grandes complejos: el mondonguillo.

    La visita al señoro cirujano es demoledora. Da mucha grima comprobar la cantidad de supuestas imperfecciones que puede llegar a tener un cuerpo normativo como el de Samanta Villar (en euros 40.520 TOMA YA). No puedo evitar hacer cálculos sobre todo el dinero que tendría que invertir para intentar acercarme al canon. Me mareo, estos datos alimentan mi pesimismo hacia la raza humana… Además, me llama mucho la atención que se sorprenda de que las Kardashian hayan cambiado notablemente el canon de belleza actual y confirma mi teoría de que esta señora no está muy conectada con la realidad. Pero, ojo, someterse a ese escrutinio publico de la cirugía estética me parece de ser muy valiente, yo probablemente acabaría llorando en un rincón. Así que Samanta sigue sumando algún punto que otro.

    ¡Oh dios mío! Una señora que se quiere tatuarse la vulva (sí hija, Samanta, es vulva no vagina… si te quieres hacer la fisna hazlo bien, que lo de no conocer la fisonomía femenina tiene delito), ¡QUÉ ROMPEDOR! (no). Osea, en lugar de visibilizar que efectivamente existen otros modelos de belleza diferentes al mainstream, lo que hacemos es señalar lo considerado raro y creepy, con bien de carga moral para que la gente se lleve las manos a la cabeza porque claro l’horreur. Y otra vez mucho de efectismo y de fascinación.

    Tremenda también la mesa de famosis hablando sobre la belleza. Por momentos me daba la impresión de que el único que no tenía un mono con platillos en la cabeza era Santiago Segura (que ya es decir, ¿eh?). Pero lo que más me hizo querer vomitar fue el discursito de Octavi Pujades (que encima cuenta que es un ex gordo por lo que todavía me explota más la cabeza):

    – ¿Y habrá algún día en el que el canon de la belleza se rompa y se reivindique la diversidad?

    – Yo creo que no.

    – ¿Por qué?

    – Porque la vida en general es competición… el que no compite o se queda atrás en la competición, muere. La belleza es una tendencia natural hacia lo que es mejor de lo que no es.

    La mesa de expertos... ¡cricricri!

    La mesa de expertos… ¡cricricri!

    ¿Por dónde empezamos? ¿Por eso de que existen movimientos (EJEM) que llevan años intentando romper con este canon o, por lo menos, hacerlo más inclusivo? Pero claro, ya eres guapo como la industria quiere… así que eso no interesa Octavi, mucho mejor seguir transmitiendo la idea de que eso es imposible y así no perdemos los privilegios y tal. “La vida en general es competición” sí, porque nos obligan a ser competitivos y mostrar esta realidad con un aura de normalidad, cuando se está intentando debatir sobre la belleza, me parece de todo menos responsable, chato.

    Pero lo que más me ha preocupado durante todo el programa, además de toda la mierda que le meten en la cabeza a niñas de 6 años, es el tema del feederism. ¿Me podéis explicar qué coño tiene que ver esto con la belleza? Me da por pensar que quizás lo de mostrar cuerpos gordos alejados del morbo de la comida no es efectista del todo… así que mejor mezclar un puto fetiche con una supuesta crítica al modelo único de belleza. Claro, mogollón de sentido, Samanta cariño.

    Pues al final lo de siempre, bien de sensacionalismo y aquí estamos hablando de ello, porque todas estas cosas crean imaginario y nos parece MUY IMPORTANTE criticar este tipo de ideas que construyen nuestras identidades. Básicamente se habló mucho de belleza pero poco de cómo afecta la dictadura estética en la autoestima, y eso en 2017 no debería poder ser.

    Para las que queráis ver el programa entero clicad aquí.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Beatriz Romero

    Politóloga y divina. Defensora a ultranza de la cultura popular y del pecho grande y natural. Sufro de la terrible enfermedad de lo cuquis pero intento llevarlo con dignidad.

    

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