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Lifestyle

10 recuerdos que todas tenemos de las discotecas light

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Vamos a retrotraernos en algunos casos, casi 20 años. A cuando empezabamos a llevar pantalones campanolos, plataformas Art y camisetas de tirantes. A cuando no teníamos ni edad para intentar colarnos en bares de mayores. Si tu también fuiste a discotecas light cuando tenías 14 años, esto te va a sonar:

1. Beber cosas con Blue Tropic y otras movidas de colores
¿Cuál era vuestra favorita? Malibú con piña, granadina con coca cola? Te creías que hasta te ponías pedo. Y lo mismo un poco sí, pero del subidón de azúcar que llevabas.
Las mayores empezaban a hacer botellón y tú flipabas, sin imaginarte que un año ibas a cogerte los mismos pedos o peores.

2. Las lentas
Para una adolescente gorda y acomplejada era el momento más mierder. Pasabas de estar a tope bailando con tus amichis a que todas tuvieran su parejita menos tú, seguramente con alguno de los chicos que te gustaba. O peor, cuando te intentaban ajuntar con el gordito de otra cuadrilla. Joder, que porque seamos gordos no nos tenemos que gustar. Lo mejor era aprovechar para ir al baño a marujear con alguna otra o ir a por otro blue tropic.

3. Quedar antes para maquillarse
Raya morada y sombra azul.

 

4. Padres esperando en la puerta
Te podías morir de la vergüenza como no te hiciesen caso en eso de esperar en la esquina de enfrente.

5. Correr porque llegabas tarde
O si te ibas a casa tu sola, siempre apurabas el toque de queda y te ibas literalemente corriendo. Ay, qué buenos tiempos cuando no se te salía el pulmón por la boda.

6. Que dice mi amigo que si quieres rollo
¿Cuántos os lo dijeron? ¿Cuántos os gustaron? Ayyy y con cuántos acabamos morreando por aquello de no quedar de sosa.

7. Las movidas
Broncas y atracos, que si no a se quién le ha dado un como etílico, que si en esta discoteca hay que tener cuidado porque te echan polvitos raros en la bebida. Cuántas serían verdad y cuántas permanecen como leyendas urbanas de nuestra adolescencia.

8. Los cotilleos
Todos los lunes había notitas y corrillos para comentar quién se había liado con quién y buah tía, qué sobrao.

9. El esperar hasta el sábado siguiente para encontrarte con ese chico
Que lo mismo no sabías cómo se llamaba, pero estabas mega enamorada y escribías MxA por todas partes. Un día por fin se acercaba en una de las lentas y le pedía rollo a tu amiga.

10. Los bailes
Y no podemos olvidarnos de los pasos de baile, las más atrevidas se subían a la tarima y el resto en la pista de baile a mover los bracicos cual pokeras. Y a repartir cartas, el paso estrella que sigo sin comprender a día de hoy.



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