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    Cómo preparar una mini-maleta de viaje y no morir en el intento

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    Desde que tengo uso de razón he escuchado a toda mi familia decir que mi madre le había vendido su alma al diablo con tal de saber organizar espacios pequeños para encajar un millón y medio de cosas en él. Mi madre es capaz de “meter Roma por la catedral” y pasarse el último nivel del tetris con los ojos cerrados y, por suerte, yo he heredado parte de ese don (solo parte, nadie es capaz de superar a mi madre).

    Siempre he pensado que organizar espacios pequeños era cuestión de orden y paciencia, pero cuando ese espacio pequeño es una maleta o bolso de viaje con miras a hacer un viaje de, por lo menos, una semana te das cuenta de que esas dos premisas no son suficientes. De hecho, no son más que el principio.

    Para poder meter objetos de supervivencia extrema en una maleta de 55 x 40 x 20 cm (medida estándar de una maleta de viaje pequeña) o en un bolso de deporte es necesario todo un ritual preparativo, con cánticos celestiales y alguna que otra llamadita al mismísimo Demonio para que nos eche una mano.

    Por suerte, en WeLoversize tenemos la solución para todo y aquí te dejamos una lista de trucos que te permitirán ahorrarte el dinero de llamada al infierno:

    1. Organízate. Parece una tontería, pero es esencial que te organices con antelación a tu viaje y a los preparativos de este. Calcula cuantos días vas a estar fuera y ahórrate así llenar la maleta de cosas que luego ni siquiera llegarás a sacar de ella.

    2. Haz una lista. Una vez te organices escribe una lista con todo lo que necesitarás guardar en la maleta. Subraya con el color más terriblemente escandaloso que tengas aquellas cosas que creas que se te pueden olvidar (por ejemplo, el cepillo de dientes. El cepillo de dientes siempre se queda atrás).

    3. Organízate otra vez. Lee y relee la lista y ve colocando todo lo que vayas a guardar encima de la cama. Y organiza tu cama: en esta torre, las braguitas; en esta de aquí, los sujetadores; otra torrecita para los pantalones, aquí las camisetas…

    4. Empieza por el principio. Guarda en el fondo de la maleta los zapatos y colócalos de forma que ocupen el menor espacio posible. Entre los huequitos que quedan entre los zapatos vete guardando las prendas más pequeñas (braguitas y calcetines), hasta que llenes una primera capa.

    5. No dobles la ropa: enróllala. Esto parece una locura, pero es el truco definitivo. Haz rollitos primero de los pantalones y colócalos encima de la primera capa, creando una segunda. Luego, haz rollitos con el resto de la ropa y colócalos todos encima. Si tienes ropa especial y te da miedo que se estropee, déjala para el final, dóblala bien y colócala encima del resto.

    6. Siéntate encima de la maleta y ciérrala. No me mires con esa cara y hazlo. En serio, hazlo ya mismo. Siéntate encima de esa maldita maleta y utiliza todas las fuerzas que el mundo te ha dado para apretar el culo contra ella y cerrar la cremallera.

    7. Disfruta de tu viaje.

    8. Date cuenta una vez te hayas subido al avión/tren/autobús de que se te ha olvidado algo de vital importancia.

    9. En fin, estas cosas pasan…

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Andrea Nuñez

    Canaria aventurera en tierras peninsulares. Estudiante de Bellas Artes. Me encanta dibujar mujercitas, y lo hago todo el rato. Me gustan mucho los lunares porque son tan redonditos como yo, y no me gusta la piña. La piña pincha.

    

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