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    Las Navidades que yo quiero

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    Mientras yo estoy cantando a grito pelao EnelpooortaldeBeleeeeénhanentraaaadolosratooooones están surgiendo los Grinchs por todos lados con su lema “a mí no me gusta la Navidad porque es puro consumismo” y cada vez que dicen la frasecita siento que un duende del Santa muere. ¡Que consumismo, ni consumisma! como diría mi señora madre o yo misma; que a veces soy un poco señora también y me sale el posado de los brazos en jarra que no veas.

    Las Navidades no las inventó ni El Corte Inglés ni el señor Noel está ahí para que bebamos más Coca-Cola en estas fiestas. A mí es que me tira más la ruta de vinos de mi pueblo.

    El tema es que a veces las Navidades se nos van de las manos por el pastizal en regalos, el estrés de llegar a las cenas y quedadas varias y la pasta de antes, y al final queda un recuerdo agridulce de esos días de locura, por eso os cuento cómo creo que podrían ser mejor este año:

    Regalos

    DIY

    Si lo que no te mola es el compra-compra-¡¡COMPRA!! te puedes currar algo cuqui con cuatro cositas que tengas por casa o por muy poca pasta.

    Sino, al menos puedes hacer un papel de regalo reciclado chachi con algunas pinturillas y periódico. Echando un ojillo en Youtube encontrarás mil ideas maravillosas.

    Donativo en nombre de X

    Si llegas al punto de no tengo ni pajollera de que regalarle porque tiene de todo y no sabes/puedes/quieres hacerle un DIY porque va a parecer una manualidad de parbulario, creo que una idea genial es dar pasta/objetos/comida a una ONG o persona particular que lo necesite de verdad y seguro que tu sister, bestie o primo se va a alegrar un montón.

    Pasando de todo

    Y si no quieres hacer un regalo porque no te sale del mismísimo pues está genial también, pero eso sí, avisa para que nadie se quede con cara de panoli o te metan en el amigo invisible y listo. Obligaciones las justas.

    Cenas

    Pizza precocinada, por favor

    Estoy hasta el chirri de ver la locura de la cocina el día de Nochebuena. Llevo años pidiéndole a mi abuela que calentemos unas pizzas (¡Alabadas sean porque encajan en todas las situaciones y gustos!) en vez de pasar todo el día al corre-corre entre fogones, canapés y corte jamonil. Al final una se sienta a cenar estresada (la que se llega a sentar, porque mi abuela ni se quita el delantal) y agotada en vez de estar tajándose con el resto de la familia; porque la tajada navideña es de manual.

    Cubertería fisna pero reciclable

    Con la mayor melopea/resaca se va a poner Rita a fregar los platos. Lo he que hay que ponerse es cubatas, uno tras otro, mientras tocas la pandereta pidiéndole el aguinaldo al abuelo (esto no tiene edad) o embutiéndote a polvorones. Por eso los platos de cartón (con dibujitos si te hace más ilu) son ideales para un día en que se va a usar más plato que en una boda griega, y con suerte no acabarán igual.

    Si puedes pasar las Navidades con tu familia dada, genial, y si es con la elegida también, pero sobre todo canta, besa, abraza y ríe porque todo esto es gratis y renovable y vale para todo el año.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Srta B Goode

    De la generación que creció con Jim Henson y lloró cuando David el Gnomo se convirtió en árbol. Enamorada del amor y de la buena cocina, lo mismo me da una lápiz para dibujar que para escribir. Fantasiosa y cantante de ópera en la ducha. Bailar me lo cura todo.

    

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