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    El día que una cucaracha me hizo mearme encima

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    Están las personas normales y luego estoy yo. Mi vida podría ser perfectamente una serie de Netflix, y con las de audiencia, oye. Me ha pasado prácticamente de todo y es que a mí mis veintitrés primaveras me dan para muchos posts al respecto y a vosotros para mucho descojone.

    Para poneros en situación yo le tengo PÁNICO a las cucarachas. Pero entiéndase por pánico ese miedo irracional que surge de lo más profundo del ser humano y que sólo es comparable con la muerte. Pues algo así, pero un poquito más.

    Vamos, que la última vez que entró una cucaracha en mi cuarto de baño me pasé 24h sin poder entrar. Si ella hubiera querido, me hubiera echado de mi casa la muy cabrona. Y la única solución para matarlas es llamar a alguien que pase por la calle y sea tan buena persona de querer subir a la casa de una desconocida a matar una cucaracha. #TrueStory

    Pues uno de esos fatídicos días, me estaba meando like a bitch, de esto que ya se te empieza a poner la cara roja y te entran los sudores fríos cuando por fin llego a mi casa, entro en el baño cual rinoceronte enfurecida y me siento en el váter.

    Y ahí está. El nirvana, el valhalla, el paraíso…cómo queráis llamarlo. Mucho mejor que un orgasmo. Hasta que sientes un cosquilleo en tus pies, miras y…

    ¡UNA CUCARACHA! ¡EN MI DEDO GORDO! ¡QUE ALGUIEN ME AMPUTE EL PUTO PIE!

    Y entonces yo corro. Corro por mi y por todos mis compañeros. Corro como si no hubiera un mañana, sin mirar atrás. Que claro, visto ahora, tampoco es que mirara yo mucho si me había subido las bragas o no. Porque a mi en ese momento sólo me importaba salvar mi vida. Y está claro que cuando corres por tu supervivencia y por la de tu raza, pues no piensas en cosas banales como puede ser subirte las bragas o CERRAR EL CHORRO.

    Pero ahí no acaba el drama, amichis. Otra vez tuve que asomarme a la ventana pidiendo auxilio hasta que unos niños de 13 años, sí, de TRECE AÑOS vinieron a matarme la cucaracha. Y ahí estaba yo, con los pantalones subidos (me acordé, menos mal) un moño y la cara de descomposición al ver todo el reguero de pis que había ido dejando en mi huida hacia la salvación.

    Pero no pasa nada. Sigo viva y entera.

    Paula 1- cucaracha del averno infernal: 0.

     

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Paula Aranda

    Filóloga del 93. Culo inquieto, pequeñita, apasionada y visceral. Me paso la vida suspirándole al amor. Respirar para escribir, escribir para respirar. [email protected]

    

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