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    El Discurso Feminista de la Pedroche que Sí, pero No

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    Como cada fin de año, media España estuvo pendiende del vestido de Cristina Pedroche, que empieza a convertirse en el nuevo posado de Ana Obregón. Obviamente, no defraudó a nadie y se convirtió en la reina de la noche con un mono muy transgresor y con sus inseparables transparencias, en la línea de lo que ha hecho años anteriores. Pero la sorpresa de la noche llegó con un pequeño discurso feminista que hizo a los pocos minutos de empezar la retransmisión.

    El discurso lo lanzó con su primer vestido, un vestido rojo, mucho más sobrio y recatado que ocultaba en su interior el vestido final. En el discurso, Cristina, deja de lado sus chanzas y chistes malos, para ponerse seria y pedir que el nuevo año nos traiga el fin de la violencia machista, que se terminen todos los tipos de acosos sobre las mujeres y que se termine el juicio sobre nuestro cuerpo.

    Sobra decir que tiene toda la razón del mundo y que todos deberíamos de interiorizar este mensaje y ponerlo en práctica todos los días del nuevo año. Lo que más me chirría, es que el mensaje venga de una mujer a la que se sexualiza hasta extremos inimaginables, para conseguir la mayor cota de pantalla en los últimos minutos del año.

    Al final a pesar de que Cristina aboga por una sociedad de mujeres libres que puedan hacer lo que quieran y ponerse “lo que les salga del unicornio” y a pesar de tener (espero)  libertad de decisión sobre el vestido que se va a poner, se suma al juego de la cadena y crea ese morbo alrededor de su figura y su persona, que no hace más que cosificarla. ¿No os habéis fijado que a lo largo del año Cristina Pedroche no tiene ninguna aparición estelar más que como secundaria en un programa de sobremesa de la tarde?

    Con esto quiero decir que está muy bien que salga a la palestra el maltrato femenino, pero que también debemos mirar en la situación en la que se dice. En este caso el mensaje estaba genial, pero es que venía de una mujer que al final está sexualizada a más no poder por una industria que se dedica a crear expectación y curiosidad, tanto a la población masculina como a la femenina, para ver qué modelito lleva o qué cantidad de piel se le ve o se le deja de ver. Y, entre tanto encaje y transparencias, el mensaje “no es no” y el “nos queremos vivas” queda, desgraciadamente, en un segundo plano.

    Os dejo el enlace, por si ayer no tuvisteis ocasión de verlo (a partir del minuto 3:10 está el discurso)

     

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Kryss

    Más de pueblo que las vacas. Melómana empedernida, lectora apasionada, seriófila y amante de los DIY y los viajecitos. La loca de los erizos y los unicornios, soy taaann blandita que os vais a morir.

    

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