LABIOS-ROJOS-MORREARTE
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    El drama de llevar los labios rojos y morrearte

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    Donde haya una buena barra de labios roja que se quite todo lo demás. No se habla lo suficiente del poder sanador de llevar los morros pintados de rojo: Puedes haber tenido un día de echarte a llorar, te puedes haber acostado a las siete para levantarte a las ocho, puedes querer asesinar muy fuerte a todos los humanos a cinco kilómetros a la redonda… bastará con pintarte los morros con tu Russian Red para que te veas tan espléndida al espejo que sientas que la vida vale nuevamente la pena.

    La Beyoncé lo sabe bien

    Porque los labios pintados de rojo son buenos para todo.

    EXCEPTO PARA MORREARSE. 

    Drama #1: Las primas del Joker

    Anda que muchas de nosotras (y nuestros novios/ligues/tinders) no hemos terminado como los parientes pobres del Joker después de una buena sesión de morreos, con todo el lipstick refregado en el bigotillo y alrededores. Drama. DRAMA. Además, yo no sé si es por el acto de succión / apretujamiento / acción y reacción, pero quitar esa mancha rosa que se queda luego toma determinación, bravura y mucha (MUCHA) agua micelar.

    Un saludo

    Dara #2: La mentira de las barras a prueba de balas

    Somos muchas las víctimas de este engaño. Nos vendieron que podríamos morrearnos a todo motor, ponernos un cuello vuelto, incluso enchufarnos un buen bocata de tortilla y mantener los labios rojos perfectos, pero NO. NO. Dato curioso: ¿sabías que la crema de afeitar “desmaquilla” el lápiz de labios? Pues eso. 

    Así se maquillaba, así, así

    Drama #3: El “un ratito que voy al baño”

    Copita va, copita viene, jujujú, jijijí, tú ya sabes que se viene un morreo en el que os comeréis hasta la nuca. Entonces tú (muy acertadamente, chica lista) te excusas al servicio donde te desmaquillas los labios para luego volver como si nada hubiese pasado. Pero claro, el chico al verte volver con los labios sin maquillar ya sabrá que tú estás ready freddie para pasar a la acción y eso es como que te cuenten el final de la peli, y le quita un pelín de magia a todo el asunto.

    Ya estoy lista para el hamor

    Drama #4: La cobra indeseada

    Esto si que es un dramón: hacer una cobra cuando no quieres hacer la cobra. El tío está ahí arrimando morro y en el segundo previo al choque (¡ay el segundo previo, cómo mola!) tú le haces una cobra épica y le dices UN RATITO CHATO, espérate que saco aquí mis toallitas desmaquillantes que tengo al fondo del bolso y espérate unos segundos a que convenientemente me desmaquille y ya podamos ser impulsivos y morrearnos hasta que nos duela la mandíbula. Suena sexy, no? #okno

    MOMENTITO

    Drama #5: Ir con los labios de nude

    Cuando vas a tiro hecho y/o el tío con el que vas a quedar te gusta muchi muchi (de esos que con sólo mirarlos ¡chim! ¡pum! ¡pam! TRAE EL MORRO PAQUÍ, CHATO) una buena opción para mantener la dignidad frente a todos los transeúntes es llevar los labios en un color nude que no dé el canteo, pero a quién vamos a engañar. Hay ciertos looks que con unos labios nude es como comprar una pasta fresca artesanal riquísima y, de salsa, echarle ketchup. #okno ¡DRAMA!

    Por unos labios intactos y un morreo justo, #labiosrojosdignidad

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Mariella Villanueva

    (Lima, 1980) Escribo porque me permite abrir una puerta o cerrarla para siempre. Escribo porque es más barato que ir al psiquiatra. Escribo porque no sé, y quiero saber. Escribo para perder los escrúpulos y gritar cosas que yo nunca gritaría. Escribo porque cuando escribo miento y cuando miento, digo la verdad. Escribo porque escribir es una forma de nostalgia. Escribo porque no sé hacer nada más.

    

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