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    Gordibueno en la oficina

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    Hola coleguis ¿os estáis torrando ya al solecito?

    Yo la verdad es que lo llevo fatal, me estoy achicharrando la cabeza (cosas de no tener pelo en la cabeza y sí en otros sitios) y así me pasa que mi termómetro interno se vuelve loco y no consigo aclimatarme a los calores veraniegos, especialmente en mi nueva oficina.

    Si señores, he cambiado de trabajo, quiero creer que para bien, y ahora curro en una maravillosa oficina con unas condiciones de trabajo de persona decente y con un buen ambiente de trabajo. Como os decía, el calor me está pasando factura en la ofi y ahora se me plantea la duda de cómo vestir ya que nunca había trabajado en un sitio tan ‘serio’ y los códigos de vestimenta y los outfits para ir a la oficina no los tengo bien asimilados.

    El día que fui a la entrevista me acordé de mi madre, que es una santa y es muy sabia, y me dijo que fuese discreto y que procurase que no se viesen los tatuajes ‘que nunca sabes de que pie cojean’ decía y efectivamente me intenté arreglar lo mejor que pude, pero aunque la mona se vista de seda, mona se queda (en este caso gorila). Opté por un clásico pero efectivo pantalón vaquero + zapatillas neutras + camiseta ‘arreglá’ y funcionó. Tras sortear unas cuantas preguntas estándar y las clásicas ‘¿qué significan tus tatuajes?’ y ‘¿te dolió?’ salí victorioso de otra entrevista de trabajo con fecha de incorporación.

     

    Llegó el esperado día y seguíamos en las mismas. Por una lado es una empresa joven, moderna y desenfadada, pero por otro lado no deja de ser una oficina donde vas a pasar muchas horas compartiendo mesa, máquina de café y momentos tensos. Así que de nuevo vaqueros y camiseta discreta y que sea lo que dios quiera. Me puse en marcha y entre los nervios, las prisas y el calor, mi cuerpo ya estaba en el puñetero ‘modo sudor’ y con la ropa pegada al cuerpo ¿qué guay no? Pero siempre están los baños donde puedes coger toneladas de papel para secarte y disimular tu angustia y los ‘camachos’ de tus sobacos. Al abrir la puerta, soltar el primer suspiro y los primeros ‘buenos días’ ‘un placer’ ‘jaja jiji jeje’ me di cuenta de que la gente iba como le daba la gana: shorts, camisetas de tirantes y chanclas y yo con mi pantalón largo, así que mañana vía libre.

    Y así fue. Pantalones cortos de deporte para ir fresco, camiseta y chanclas. ¡Qué maravilla! ¡Qué chulería por la oficina! ¡El puto amo ha llegado y no va a pasar calor!

    Pero si vergüenza…

    Al abrir la puerta cada mañana y entrar con mi nuevo fresquilook todas las miradas se dirigían a mi. Muchas sonrisitas, y muchas miradas de complicidad por el camino hasta mi escritorio de trabajo y mi sentido aracnido no me estaba avisando. ¿Qué estaba ocurriendo?

    Muy fácil, resulta que el diseñador de estos pantalones cortos se ha debido de empeñar en realzar, entre otras cosas, lo que se conoce como “el bultito” o “el paquete”, para colmo mis camisetas dejan ver mi pelambrera en la espalda y se me sale un poco la barriga y me he estado paseando por la oficina enseñando mis voluptuosidades además de mi más oscuro secreto. Todo encaja. Correcto.

    Como yo soy muy discreto en el fondo, decidí cambiar mi atuendo y olvidarme de mis pantalones cortos y hacerlo algo menos llamativo o al menos hacerlo para que las miradas no vayan redirigidas hacia mis partes bajas y generar un colapso cerebral a mis compañeros de trabajo, bastante tienen con sus vidas ya.

    Ese mismo día, después de una larga jornada de trabajo, nos juntamos varios de los compañeros para tomar unas cervezas y despejar la cabeza senosvadelasmanoscabrones . Me gusta socializar con la gente y más delante de una cerveza y parece ser que al resto de mis compañeros también y las conversaciones no paraban de salir, hasta que llegamos a ese punto donde ya la vergüenza no existe y una de mis compañeras me dice que por qué ya no me pongo mis pantalones cortos, que me quedan genial y que les encanta verme así de natural (guiño guiño)

    Entonces, he decidido que me importa una mierda muy poco si vengo sudado, o si voy marcando patorras y paquete, o si se me ven los pelos de la espalda, total yo estoy mas cómodo y al parecer tengo un club de fans en la oficina. Pero es que insisto, me la sopla.

    Así que sí, he vuelto a trabajar en pantalones cortos y que le den a los complejos y al qué dirán.

    Ah, y esto se lo dedico a los complejos.

    Toma, pa’ti

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Arturo Tomás

    Tío grande del 86. Manager/Payaso/Cowboy de ciudad. Relleno de galleta y metal. Especialista en repartir paz y amor. Fanático del metal y del country. Amo el wasabi. @arthurdestroyer

    

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