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    La riñonera que creíamos que molaba pero ha resultado ser un insulto

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    Que el mundo está muy loco lo sabemos todas, pero a veces va todo a tal velocidad que no sé muy bien como tomarme según que cosas. Porque el humor está muy chachi y la autoparodia ya ni os cuento, pero hay cosiñas que rozan el mal gusto. Esto es lo que me pasa con este invento que robó mi corasonsito de hortera de bolera nada más verlo: la riñonera-barriga, la Dadbag. Sí, habéis oído bien ri-ño-ne-ra y es que si no os habéis dado cuenta de que, de un tiempo a esta parte, el riñonerismo está muy a tope de power gracias al trap y al retorno de la cultura ravera, estáis muy fuera de onda.

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    Y es que en clave estética me parece lo puto más, por lo mamaracha, por lo divertida y por lo creepy. Una riñonera con forma de barriga para guardar todas tus cosis, ¿no os parece un concepto maravilloso? Además existen diferentes tipos de modelos de barriga para que se adapten a todas las necesidades. Desde mi punto de vista está al nivel de las bragas de gatos realistas que se llevaron hace un par de años o de las camisetas feas de Aliexpress y es que el feísmo ilustrado siempre tiene su puntito. Además, teniendo en cuenta lo denostadas que suelen dar las barrigas así en general, me parece casi un objeto reivindicativo.

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    El problema viene cuando lees las motivaciones del creador, un tal Albert Pukies, en Bored Panda:

    “He creado la Dadbag porque estoy desesperado por tener cuerpo de padre aunque también me preocupan mucho los riesgos para la salud que acarrea. La solución es sencilla, una riñonera con una auténtica barriga de padre impresa. Ahora puedo lucir un cuerpo de padre cuando quiera e incluso puedo guardar dentro mis objetos de valor. La Dadbag todavía no está a la venta, estoy buscando socios y fabricantes con la esperanza de poder fabricarlo pronto a gran escala”.

    Lo voy a decir alto, claro y con un insulto viejuno (que queda así como muy fino): MEQUETREFE. Y ya de paso attention whore, porque es a lo que huele todo esto, joder. Huele a llamadita de atención buscando el viral. Y sí, aquí estamos nosotras alimentando el fenómeno, pero ya nos conocéis… ¿CÓMO NOS IBAMOS A QUEDAR CALLADAS? Os juro que me siento estafada, porque la idea me flipa y me parece mogollón de original… pero ¿qué puta mierda de razones gordofóbicas son esas para crear semejante joya del diseño? Barrigas sí, pero de mentira, no vaya a ser que nos de un ataquito al corazón o algo. Bien de fetichizar los cuerpos gordos, porque son blanditos y guays pero insalubres, claro. Ojito, que la cosa se pone todavía peor cuando ves que en las fotos aparece un muchacho metiendo una cerveza (tamaño yonkilata) en la riñonera barrigona. Ahá, okey, yeah… mogollón de sentido todo.

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    Lo que nos queda es esperar a que lleguen a comercializarse y reapropiarnos de la movida. ¿Os imagináis? Cientos de gordas y gordos con barriga doble, muy orgullosos por la vida… ¡sería lo más!

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Beatriz Romero

    Politóloga y divina. Defensora a ultranza de la cultura popular y del pecho grande y natural. Sufro de la terrible enfermedad de lo cuquis pero intento llevarlo con dignidad.

    

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