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    Las stories de Instagram, un nuevo drama en tu vida

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    La tecnología móvil nos ha proporcionado un amplio abanico de herramientas útiles en nuestro día: google maps (sin el que me perdería unas doce veces al día), la cámara interna con difuminador que te disimula los granitos en las selfies, esas apps tan monas que te avisan de cuando te ve a venir la regla… Sin embargo, nada en esta vida es perfecto y para compensa todo lo bueno, también ha traído a este mundo inventos del demonio como las puñeteras stories del instagram.

    Por si no teníamos suficiente drama ya en nuestras vidas, y justo cuando por fin creíamos que podíamos vivir en paz cuando el doble tic azul de whatsapp pasó a ser opcional (otra creación de Satanás de las tinieblas), va Instagram, ese rinconcito de tranquilidad, amor, postureo y chorradas bonitas y se pasa al lado oscuro con las stories.

    Vale, sonará hipócrita, porque soy la primera que está enganchada a esos circulitos multicolores (¿Cómo resistirse a la tentación?¿CÓMO?¿He dicho ya que son de colorines?), que no para de subir chorradas y se traga las de todo el mundo, pero, tengo que decir que EL DRAMA EXTRA ERA INNECESARIO (en serio, si yo ya tenía de sobra). Si es que algo tan indiscreto solo puede acabar en tragedia (o en rayada mental).

    ¿Por qué las stories de instagram dan pie a tanta paranoia?

    1. Puedes ver quién las ha visto.

    Eso incluye a los que cabría esperar (tus colegas, algún excompañero de la uni que se aburre tanto como tú, familiares si eres de esos que tienen hasta a su abuela en Facebook), pero también a las visitas inesperadas.

    Y aquí hago un llamamiento a todas esas personas que no deberían estar ahí pero están ¿QUÉ HACES CON TU VIDA? Quiero decir, ¿saben que lo ves?, ¿lo ignoran o es que les da igual? Esa persona con la que te lanzas cuchilladas pasivo agresivas cada vez que coincidís, el tío que te ha dejado de hablar en todas las redes sociales PERO se traga todos y cada una de tus stories y es además el primero en verlo, o  PEOR. Tu ex. TU EX (se deduce que con el que no acabaste muy bien) ¿Alguien sabe si puedo pedir una orden de alejamiento basándome el visionado de stories?¿POR QUÉ OS INTERESA TANTO MI VIDA?

    2. Y quién no.

    Mira, no os lo voy a explicar, mejor dejo que la rayada hable por sí sola:

    ¿Ha subido tres fotos, veinte stories, le ha dado like a la tía esa que me cae tan mal, el otro día hablamos hasta las dos  por whatsapp y… DE VERDAD VA A PASAR DE MIS STORIES? No le veo futuro a esto eh. No me valora como me merezco. Creía que teníamos algo especial. Qué decepción. Otro chasco. VOY A MORIR SOLA. SOLA. Pues mejor. Adopto un gato y así no me molesta nadie ¡JA! Quien ríe el último ríe mejor.

    3. Y el orden en que aparecen, querida NO es de visualización.

    Si vivías feliz y tranquila pensándote que había algún tipo de lógica cronológica o alfabética, siento acabar de arruinarte la vida (así sin exagerar. ESTO ES UN ASUNTO SERIO. POR FAVOR). Resulta que por lo visto hay un algoritmo que determina el orden (los puñeteros algoritmos). Arriba del todo aparen las personas que más interacción tienen con tu cuenta, con las que más te relacionas, vaya  (o eso dice la leyenda urbana, porque tras un profunda y científica investigación en google, he descubierto que en realidad nadie lo tiene muy claro ¿ALGÚN INFORMÁTICO DE INSTAGRAM EN LA SALA?. Misterios del Silicon Valley). Así que ya sabes, si a los tres primeros jamás les espías, les da likes o les comentas ¡Orden de alejamiento! o al menos dormir con un cuchillo bajo la almohada. Y bueno, si volvemos a hablar del tío ese que no te habla yo ya no sé qué decirte porque no tengo respuestas. SOLO SÉ QUE NO SE NADA.

    Claro que, también os digo que…sí…es bastante posible que a ese (tú ya sabes quién) al que espías día y noche te vea de las primeras en SUS stories, que esto, en teoría, va en los dos sentidos. De nada por amargarte la existencia.

    3. Acabas actuando en consecuencia (y pierdes el juicio poco a poco hasta que te vuelves LOCA).

    ¡Ajá! porque es muy fácil asumir que son los demás los que actúan de forma irracional cuando tú acabas consultando las visualizaciones cada cinco minutos para comprobar si gente que te importa un pimiento está pendiente de tus boomerang y fotos de chorraditas con textos y emoticono monos ¿NEURÓTICA OBSESIVA YOOOO?

    Porque resulta que, a pesar del drama que te has montado en tu cabeza, puede que hasta haya una explicación razonable, como que esa persona se ve todas las stories sin prestarle atención por puro vicio (otro enganchado a las redes a quien se la sopla que te hayas ido de brunch), que las ha dejado puestas sin darse cuenta  y se ha ido al baño (lo peor es que a mi me ha pasado :D) o que ha sido su gato… y ahí estás tú, perdiendo tiempo de tu vida y malgastando energía mental. O peor, tramando argucias para comprobar la lógica detrás de esos visitados, a lo Cazadores de Trolls.

    ¿Y si subo fotos los domingos las verá? a lo mejor no las ha visto porque es año bisiesto, voy a poner otra a ver si así se da cuenta. no, mejor, voy a subir 80. Alguna ve fijo. Hijo de fruta, que solo ha visto la primera, ¿pero quién se cree? Pues ahora me voy a ver yo también todas tus stories. Si no me vas a dejar olvidarte en paz tu no te vas a librar de mí tan fácilmente.

    En definitiva, lo único que no te dan las stories es una explicación que os deje a ti y a tu cabecita decansar. Igual va siendo hora de pasar de estas chiquilladas y mandar a las visualizaciones a freír espárragos, que quien quiera algo de ti, te lo dirá, y quien quiera estar contigo y saber que es de tu vida, estará y encontrará la forma de averiguarlo. Con o sin stories.

    Claro que os prodigo con la palabra y no con el ejemplo, porque, amigas, creo que estoy en mitad de una relación tóxica con Instagram. Sed más fuertes que yo. 

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Raquel Brune

    Booktuber, Bookstagramer y muchas cosas con Book. A parte de leer libros me encanta montarme películas, ser melodramática y meterme en líos "por el bien de la research". A veces escribe por mí un gremlin que tengo en la cabeza.

    

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