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    Mujeres y ciencia: buscando la igualdad en la Antártida

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    Hay quien piensa que los tiempos en los que la ciencia marginaba a las mujeres quedaron atrás, que Freud fue el último hombre en tachar de “histéricas” a las mujeres que se salían de los cánones establecidos, que Jocelyn Bell fue la única mujer que vio como le arrebataban un Nobel por no tener un rabo entre las piernas, y aunque me gustaría poder darles la razón, por desgracia no es así.

    En pleno siglo XXI, las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres para crecer en una profesión científica, y a medida que escalamos hacia puestos más altos a nivel académico o profesional el número de mujeres disminuye. En las universidades públicas españolas solo hay una rectora y el 79% de los catedráticos son hombres, además ninguna mujer dirige un organismo público de investigación. Los estereotipos siguen indicando que la ciencia es cosa de hombres, aunque el número de doctorados es igual para ambos sexos.

    En la lucha contra la discriminación de la mujer en la ciencia nos encontramos a Ana Payo, oceanógrafa y ambientóloga zamorana, divulgadora científica y parte del proyecto Homeward Bound Project 2018, una iniciativa que busca luchar contra el cambio climático y que reivindica la igualdad de género y el papel de las mujeres científicas en puestos de liderazgo.

    El programa reúne a 70 mujeres de todo el mundo que recibirán formación sobre liderazgo, gestión de equipos, relaciones internacionales, elaboración y financiación de proyectos e inteligencia colectiva, y llevarán a cabo una expedición a la Antártida de tres semanas. ¿El objetivo? Convertir a las participantes en expertas en liderazgo, crear una red no jerarquizada de científicas que luchen contra el cambio climático y fomentar la visibilización de las mujeres y su inclusión en la toma de decisiones.

    Hemos hablado con Ana Payo sobre el papel de la mujer en la ciencia, y sus respuestas te darán más ganas aún de conocer a fondo el proyecto Homeward Bound Project.

    • ¿Qué te motivó para presentarte al Homeward Bound Project?

    Todo empezó un 2 de febrero.  Mi amiga Deborah me envía un link y me dice: Amiga, mira esto, y me cuentas. Te va a encantar. Así es como un febrero normal, sin altibajos, de esos que no aspiraran a ser bisiesto, se convirtió en una aventura. Tengo hasta el día 20 para hacer un vídeo y convencer a Homeward Bound de que soy una tía estupenda, una mega crack, un chalet con vistas a la playa y que ese barco no puede salir de Ushuaia sin mi haciéndome selfies en cubierta.

    Será fácil, pienso. ¿Quién puede pasar hoy en día sin un experto en demografía de poblaciones de aves marinas? Es más, ¿Cómo piensan sobrevivir a un viaje a la Antártida de tres semanas sin saberse el nombre científico de al menos siete especies de gaviotas?  Venga, Ana. En serio, eres buena científica y buena divulgadora, tienes cosas que aportar. Deja el síndrome del impostor para otro día y ponte las pilas.  Con no poco esfuerzo consigo hacer un vídeo que, aunque se escucha regulinchis, es bonito y abre las puertas de la expedición. El mismo día que me dicen que me han cogido, me rechazan el cuarto artículo de la tesis. Para compensar, supongo.

    Al principio no acabo de creérmelo. Pero poco a poco me voy haciendo a la idea. Me voy a la Antártida. Muy bien Ana, ahora sólo necesitas 20.000 euros.

    • Para algunas personas el género condiciona nuestro desempeño profesional, ¿crees que eso es cierto?

    No, no lo es. Sin embargo, es una creencia muy extendida. Según la encuesta L’Oreal el 68% de los europeos (y europeas) cree que a las mujeres nos faltan capacidades para ser buenas científicas (espíritu crítico, perseverancia, capacidades analíticas y un tan largo como infundado etcétera). Lo que si es cierto es que hay varios aspectos que pueden provocar que las mujeres rindan por debajo de sus posibilidades: la amenaza del estereotipo, la falta de modelos femeninos en puestos de liderazgo y la invisibilización de los logros de las investigadoras hace que éstas tengan no sólo más dificultad a la hora de promocionar, sino también menos incentivos en la progresión de su carrera. Puedes encontrar mucha información al respecto aquí.

    • Según los informes de la Comisión Europea, las mujeres científicas ocupan menos puestos de liderazgo y reciben menos fondos destinados a la investigación y, por norma general, un menor salario. ¿Has presenciado esta discriminación en algún momento?

    Es un problema del sistema. Las cifras hablan por sí mismas. La diferencia entre el porcentaje de hombres y mujeres en puestos de liderazgo académico es abrumadora. Tan sólo el 11% de los puestos de responsabilidad están ocupados por mujeres. Después, en el día a día a veces te encuentras en situaciones completamente inverosímiles. Por ejemplo, ir a un congreso, hacerle a alguien una pregunta sobre su investigación y que esa persona no te responda a ti, sino al hombre que se encuentra a tu lado. Supongo que el mundo de la ciencia no es más que un reflejo de la sociedad en que vivimos.

    • ¿Se exigen diferentes responsabilidades y obligaciones a mujeres y hombres en la ciencia?

    Todas estas situaciones a las que nos enfrentamos las mujeres hacen que en algunas ocasiones tengamos que hacer un doble esfuerzo por sobresalir, y aun así se nos invisibiliza. Uno de los grandes problemas en el mundo académico (y fuera de él) es la maternidad. Para aquellas que quieren ser madres. La maternidad se convierte en dilema: sacrificar su carrera o su vida personal. Hay un artículo muy interesante sobre el tema en The Atlantic: Why women can’t have it all.

    • ¿Qué aconsejarías a las nuevas generaciones de mujeres que quieren estudiar una carrera científica?

    Lo primero que les diría es que deben de hacer lo que les guste. Que se sientan libres de hacer lo que les apetece y luchen por ello. Son tan capaces como cualquier otro para conseguir lo que se propongan. Que no tengan miedo de preguntar y pedir consejo a las que ya hemos pasado por algunas de las trabas que a ellas les esperan.

    • ¿Qué puede hacer la sociedad para dar mayor visibilidad a la ciencia en general y al papel de la mujer en ella en particular?

    La ciencia es uno más de los grandes olvidados en el mundo de la cultura. La sociedad prioriza la inmediatez de los resultados y el impacto de los mismos al desarrollo de investigación de calidad. Para mí la visibilización de la ciencia, y de la mujer científica, pasan por crear espacios donde se les de voz. Espacios que catalicen su inclusión en el imaginario colectivo. Pasa por hacer un cambio de paradigma. Por hacer investigación, pero dar un paso más y que esta investigación se transfiera a la sociedad — que no quede olvidada en los despachos de universidades y centros de investigación. Para que la sociedad valore la ciencia, tenemos que explicársela, tienen que entenderla. Eso no significa decir que la ciencia es fácil. No lo es. Pero es apasionante, y es el fruto de un proceso largo y minucioso que garantiza la veracidad de las afirmaciones científicas.

    • Sería genial que el Día de la Mujer Trabajadora, el día de mañana, dejase de ser necesario. ¿Qué crees que hace falta en el sector científico para que eso ocurra?

    Se están haciendo avances, a nivel europeo hay una tendencia al cambio. Hay medidas específicas que fomentan la inclusión y la visibilización de las mujeres científicas, el reparto equitativo de los cuidados y trabajos familiares, el desarrollo de programas de fomento de vocaciones científicas para jóvenes. La pregunta es ¿qué más podríamos hace para acelerar el cambio?

    Si, como a mí, te ha fascinado el proyecto, puedes contribuir haciendo posible esta iniciativa entrando aquí. No solo formarás parte de algo inspirador para las mujeres, sino que además recibirás premios tan geniales como apadrinar a un pingüino (esto me ha terminado de enamorar, ¿quién no sueña con ponerle nombre a un bichico tan adorable?).

    Puedes leer más información sobre el tema en la web de Ana Payo.

    Imagen de portada: monólogo de Ana Payo para Órbita Laika.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Marina Pinilla

    Psicóloga por amor al arte. Consejos vendo y para mí no tengo. Hablar con mis gatos me mantiene cuerda. A veces bailo por la calle y siempre canto en el coche.

    

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