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    Semana 43: tu vestido de novia. Decálogo para gordibuenas.

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    ¡Hola Sweeties!

    Os escribo para contaros que tenemos fumata blanca: ¡ya tengo vestido! Es de Saint Patrick (es la segunda marca de Pronovias, no sabéis lo que me fastidia la vida darles un duro pero es que estoy enamorada) y lo he comprado en Dream Day en Valladolid.

    A continuación os dejo las diez cosas que debes tener en cuenta a la hora de buscar vestido, aplicadas a gordibuenas:

    • El vestido lo eliges tú, no tu familia. No dejes que tus acompañantes te corten las alas con tu vestido soñado y te obliguen a taparte si quieres enseñar. Es TU día.

    Mi madre se empeñó en un vestido de Kenneth Winston que era una preciosidad, pero que para mí tenía un par de detalles que no me convencían, y ya no quería mirar más vestidos. La convencí de que no era para mí y cuando me vio con el que he elegido reconoció que mi elección era más acertada.

    • El vestido lo eliges tú, no tu talla. No dejes que las dependientas de las tiendas te lleven por donde quieren. No digo que no escuches sus consejos, pero que no te obliguen a llevarte por sus narices lo que yo llamo “el vestido de gorda”. El “vestido de gorda” es un vestido de encaje y de corte A con cuello pico que es el que suelen tener en tallas un poco más grandes y claro, te ves mejor con él porque es el único que te vale. Puedes elegir cualquier vestido porque pueden hacerlo en tu talla, trata de visualizar cuál puede irte mejor. Si te gusta ese modelo (que sienta bien) genial, pero no renuncies a tu visión porque las dependientas no se lo quieran currar y probarte otros vestidos.
    • El vestido lo eliges tú, no tu presupuesto. Obvio que esto con ciertas aclaraciones. Si te enamoras de un vestido de Rosá Clará y no quieres otro, pues te tocará apoquinar. Pero si lo que te gusta es un determinado estilo existen múltiples opciones para conseguir algo asequible:

    – Outlets (difícil porque nuestras tallan vuelan).

    – Comprar el vestido pronto y poder utilizar los descuentos de las ferias de boda que son en Octubre o del Black Friday. Son los dos momentos de más rebajas.

    Comprar el vestido en tiendas low cost como Ada novias.

    A medida hechos por una modista, no por un diseñador fashion (a mi me encantan los de Nicolas costura, pero prefiero quedarme con mis riñones).

    Vestidos comprados en páginas de internet chinas (lightinthebox, Aliexpress, JJ House) o inglesas como Elderberrybrides (esta me la paso una lectora, muchas thanks).

    Páginas de Facebook: ojo que esto es el megachollo, ahí se revenden cosas que no se usaron en la boda y también se ofrecen vestidos de novias que solo tienen la puesta de ese día por 300-400 euros. Yo estoy en “mercadillo nupcial” pero seguro que hay más.

    • Que esté en la web no significa que lo tengan en la tienda. Algún diseñador mantiene en tienda algún modelo del año anterior, pero en general lo que tienen son los de la temporada que te casas. Estate al quite con esto y te evitaras decepciones.
    • Asegúrate que compruebas toda la oferta de vestidos que tienes en tu entorno. Esto se hace muy bien por internet o usando alguna “app” para ver de una sentada todos los vestidos. Yo utilizaba la de bodas.net que me dejaba filtrar por tipo de escote, falda, diseñador, año y en qué tienda lo vendían en mi ciudad. Eso me facilitó mucho las cosas.
    • Que tengan la marca no significa que tengan todos los vestidos. En las franquicias (Franc Sarabia, Cabotine…) es fácil que sí los tengan todos, pero en las tiendas multimarca traen unos pocos de cada diseñador. Comprueba su web.

    Esto fue lo que me sucedió a mí. Mi vestido, que es de Saint Patrick, lo vi en Asturias en la primera visita que hice a una tienda de novias con mi “Wendy Planner” (le llamó así porque así pensaba que se llamaba el dueño de una de las fincas que visitamos para hacer el banquete, y  nos hizo mucha gracia el nombre jejeje), no me lo pude probar porque solo tenían una talla 42 (38-40 real).

    Obvio que en Asturias no me iba a comprar el vestido y tener que ir desde Valladolid a hacer las pruebas, así que fui mirando otras marcas pensando que alguno me gustaría más; pero tras pasar por cinco o seis tiendas me di cuenta que les comparaba a todos con ese (vamos, lo que nos pasó a todas con algún exnovio).

    Cuando fui a la única tienda que vendían la marca en Valladolid casi me desmayo al ver que no tenían el vestido. Allí me dijeron que me fuese a otra ciudad a probármelo y que después ellas podían encargármelo y hacerme las adaptaciones. Así que me fui con mi madre a Madrid y allí “me lo probé”, lo pongo entre comillas porque era una 42 de novia, así que tuve que ver cómo me quedaba de dos veces, primero el cuerpo y después la falda. Y vi que era mi vestido. No tuve duda.

    Así que, que no os de pereza hacer un viajecín para coger el vestido que os guste. A mí me parecía una engañifa un poco fea de cara a la tienda pero al final no me sentí tan mal por lo que os cuento en el siguiente punto.

    • Entérate si te cobran el “exceso de talla”. Esto es una puñeta para las gordibuenas. Algunas marcas (y en según qué tiendas) cobran un extra por cada talla de más respecto a la que ellos consideran “la talla más grande”.

    En Saint Patrick la “talla más grande” es la 46 (42-44 real). A mí que tengo una 48 me han pedido una 52. De la 46 a la 52 hay 200 euros de diferencia. ¡200 Eurazos! Las dos tiendas de Madrid a las que fui cobraban el exceso de talla integro. Y te lo cobraban al principio, si adelgazabas y necesitabas menos talla ya habías pagado el vestido más caro.

    En cambio en Dream Day la tienda en la que yo compré mi vestido en Valladolid no lo cobran porque según me explicó una dependienta, consideran que es injusto para las novias. Si vivís cerca de Valladolid o incluso en Madrid os puede salir a cuenta comprarlo ahí, por ahorraros el exceso de talla. Conste que no me regalan nada los de la tienda, es que considero que ya que ellas se portan, su buen gesto se tiene que difundir.

    • Trata de buscar una tienda donde sean flexibles con los cambios en el diseño del vestido. No hay vestido perfecto, fijo que te van a tener que hacer arreglos, vas a querer retocar detalles. Hay sitios que viven con el no en la boca. No os lo recomiendo.
    • Si estáis entre dos tiendas elegid aquella en que las dependientas os entiendan y sean amables. Si te atendió una rancia con ceño fruncido y cara de asco, ese trato asquerosito vas a tener los próximos nueve meses y vas a pasar muchas horas en ese establecimiento.

    En este aspecto debo recomendaros la tienda Orisha en Valladolid (también la hay en Burgos) no solo tienen unos vestidos preciosos (son de los pocos que tienen Kenneth Winston en España) sino que además traen los vestidos en talla grande real. A mí unos hasta me lo tuvieron que sujetar con pinzas porque me estaba grande, mi madre casi llora. Yo llegué allí machacada anímicamente tras “lo de Pronovias” y ellas fueron como las hadas madrinas. Se volcaron conmigo y hasta me trajeron un vestido de Estados Unidos para que me lo probase. No puede agradecerles más su trato, su cercanía y su buen hacer. Me dio mucha pena no coger el vestido con ellas, pero yo estaba emperrada con mi Saint Patrick y no veía más allá.

    Os recomiendo que si sois de Valladolid o de cerca no dudéis en pasaros, os van a hacer sentir princesas. Como deberían hacer el resto de tiendas. Como debería ser para todo el mundo.

    • Disfruta el proceso. Mira, compara, busca por internet. Considéralo parte de la diversión. Aquí no hay prisa y lo que importa es que te sientas bien con tu elección. Que no te presione nadie. Y nunca, nunca, nunca escuches a los que te dicen “es que con tu cuerpo solo puedes ponerte este vestido”. Eso NO es verdad, si quieres se sirena, se princesa, se palabra de honor o se escote de vértigo y minifalda.

    Pero sobre todo, se Tú.

    Nos leemos, miles de besines

    -S-

    P.D. Como he terminado todo lo que os quería contar sobre el vestido ahora retorno a mi blog  donde os seguiré contando cosas de mi boda como las dietas, las amigas odiosas, las broncas por la boda, y demás gaitas que se me ocurran Mi gran boda gorda

    Imagino que volveré por aquí, si me dejan Elena y Rebecca que son dos amores, cuando comience la caza de zapatos y lencería…pero eso será otra aventura.

    P.D.2 Mil gracias a todas las que me habéis leído y mil gracias por el apoyo que me habéis mostrado sin conocerme de nada, ni ponerme cara, espero  que sigáis leyéndome en mi blog.

    P.D.3 Os recuerdo que mi IG es @migranbodagorda y el FB es “Doña S. de sabrosa” prometo fotos de todo el proceso y of course, fotos con mi cara el día de la boda.

    Foto destacada.

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    Imagen de perfil de Loversizers

    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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