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  • Sex & Love

    No ligo ni en Tinder

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    Nunca he ligado. Ni en bares, ni en autobuses ni en ningún lado. No sé si es que soy terriblemente fea (yo no me lo considero, pero who knows) o que sin darme cuenta transmito algo tenebroso que hace que nadie quiera conocerme. He preguntado mil veces y la gente cercana a mi no sabe explicarme por qué sucede esto. He consultado hasta con mis amigas más sinceras, esas que no tendrían apuro en decirme una dolorosa verdad a la cara, y ellas tampoco se lo explican.

    El caso es que fueron esas mismas amigas las que me dijeron que mi solución se llamaba Tinder, que allí ligaban hasta los más crancos (gracias, hamijas) y que seguro se me quitaba el complejo de golpe al bajarme esta app y empezar a hablar con decenas de empotradores en potencia.

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    Me puse una descripción maja y seleccioné las típicas fotos en las que aún pareciendo yo, mostraba la mejor versión de mi misma. Durante una semana di like (vamos, mostré interés) por qué se yo… unos 30 o 40 perfiles de chicos. Ninguno de ellos era Brad Pitt, la verdad es que a esta edad y llegados a este punto no me ando con exigencias de tableta de chocolate y tupé. Me fijé más bien en muchachos con cara de buena gente y cuyas descripciones eran graciosas o aportaban información interesante.

    El caso es que en 7 días solo tuve un match. Es decir, solo uno de las decenas de chicos por los que me interesé estaba dispuesto a conocerme. Los datos no eran alentadores, pero al menos había una persona que conscientemente decidió que yo podría interesarle y con la que mantuve un par de conversaciones muy agradables.

    Con este resumen de la semana me reuní con mis amigas. Reconozco que a pesar del supuesto fracaso, que hubiera un chico dándome bola por whatsapp me ilusionaba un poquito. Duró lo justo. El tiempo en el que saqué el móvil y enseñé la foto del susodicho a mis amigas. Resulta que el Don Juan era el típico que daba like a absolutamente todos los perfiles que se le cruzaban por el camino y hasta había hablado con anterioridad con dos de las presentes.

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    Vamos, que se dedicaba a esto

    Es decir, mi ‘conquista’ no solo no tenía ningún interés en mi sino que utilizaba Tinder para subirse la autoestima y ligar con todo bicho viviente. Lo comprobé al llegar a casa cuando le comenté si recordaba en qué trabajo o en qué barrio vivía, y no supo acertar. Normal, hablando con 300 a la vez… ¿cómo va a memorizar todos los datos?

    El caso es que me siento como la única persona del mundo que no ha sido capaz de ligar ni en Tinder, en ese último recurso en el que todos me auguraban un gran éxito. Intento no dejarme llevar por la sensación de fracaso pero de verdad que después de años tratando de conocer gente y recibiendo un rechazo tras otro, la cosa empieza a escocer y no poco precisamente.

    ¿Me moriré sin saber lo que es ligar? Espero que no y poder daros buenas noticias próximamente. Estoy cansada, pero no hundida. Sigamos rascando…

    Lidia Menorca

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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