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    ¿Por qué cambian los cánones de belleza?

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    Todos sabemos que el ideal de belleza no es el mismo ahora que en los orígenes del tiempo. ¿Pero cómo es posible que hace 50 años el ideal de belleza fuera Marilyn Monroe y hace 100 el porno de la época fueran mujeres gorditas? ¿Qué ha pasado? Si prácticamente somos ahora iguales que hace 3000 años, ¿por qué cambia tanto el canon de belleza y a velocidades tan astronómicas?

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    Pues por motivos culturales, sociales y económicos. Los cánones de belleza han sido casi siempre reglamentados por los hombres, que decidían cómo teníamos que ser las mujeres o cómo comportarnos. De hecho se alababa más el aspecto físico que la capacidad intelectual. Por ejemplo, antes las mujeres ricas debían ser gordas para demostrar que no necesitaban trabajar y comían lo que les daba la gana. En la actualidad lo que triunfa es un cuerpo delgado y esbelto que demuestre a los demás que puede consumir alimentos escogidos y tiene suficiente tiempo para ir al gym o hacer deporte.

    Siempre ha habido razones ocultas detrás de cada canon de belleza: si se quiere incrementar el índice de la natalidad el ideal de belleza se forma con caderas anchas y pechos grandes; si se quiere ostentar la condición de clase social dominante, se muestra la gordura en tiempos de guerra o hambruna; si se quiere mostrar culto a la imagen, selección de alimentos, exaltación de la juventud y tiempo libre para cuidarse físicamente, se muestra un cuerpo con unas dimensiones de 90-60-90.

    El psiquiatra Luis Rojas Marcos explica que el prototipo de belleza en el siglo XXI está promovido por la industria de la belleza, que genera millones de euros y está controlada por los hombres. Rojas apunta lo que él llama tiranía o dictadura de la belleza que hace que un 80 % de las mujeres del mundo occidental se sientan insatisfechas con su cuerpo y hasta un 20 % hayan pasado ya por operaciones estéticas. Y no sólo eso, sino que esto impide que muchas veces la mujer pueda desarrollarse social y culturalmente, llegando a sufrir trastornos como anorexia o bulimia.

    La eterna juventud se ha impuesto en la estética de ahora: la figura firme, la forma intacta y el resto de la vida por delante para cumplir los grandes sueños. Éste es el patrón del siglo XXI del que se beneficia el mercado. Muchas mujeres se esclavizan bajo esta tiranía de la moda. 

    El físico femenino se ha valorado como un objeto más. Alicia Giménez-Bartlett ha profundizado en ello en un ensayo titulado La deuda de Eva. Arguye que la belleza nunca es inocente; siempre hay razones inconfesables detrás de los cánones, en todas las épocas. Los cánones de belleza actuales implican que gastemos dinero sin medida para alcanzarlos: gimnasios, dietas, siluetas, cirugía para la eterna juventud.

    Por eso este blog tiene tantísima importancia. Por dar voz a un colectivo que no entra ni se identifica con el canon de belleza autoimpuesto. Porque como podéis comprobar, la belleza material es algo pasajero que se marchita con el tiempo, al igual que los cánones de belleza, pero el amor propio y la confianza en uno mismo, eso prevalece.

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    @LuciaLodermann

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