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Querido diario

5 cosas que aprendí cuando dejé la oposición

Imagen de perfil de Alba Somoza
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Durante 6 años dediqué mi vida a opositar que con sus altos y sus bajos se podrían aglutinar en 3 años efectivos de estudio y en marzo hizo un año desde que decidí dejarlas.

La oposición no es una carrera de fondo, es el  p. corredor de la muerte. Creo que es una de las cosas más duras que existen y sin embargo no me arrepiento ni un poco de haberme dedicado a ellas durante años en cuerpo y alma.

Durante todos esos años en los que tus [email protected] se van a vivir con sus parejas, se casan, tienen niños y empiezan a trabajar tú sigues estudiando. Iba a escribir “sólo estudias” pero me parece ingrato. Se trata de un trabajo de 8 horas (en el mejor de los casos y suponiendo que no lo compagines con un trabajo) y no remunerado, que te quita horas de sueño y de vida. Un trabajo que requiere no tener ningún tipo de problema: ni sueño, ni hambre, ni haber discutido con nadie y sobre todo, que tu cerebro esté inspirado ese día y contribuya a la causa. Así que “sólo estudiar”  me parece una mierda de expresión.

Y aunque no os lo creáis la oposición también engancha. Crea vínculos y rutinas que no son tan fáciles de romper y que cuando las dejas te notas “rara”, como si fueras un niño burbuja cuando le dejan salir a la calle. Te sientes desubicada.

Con todo esto quiero deciros que os van a pasar una serie de cosas que son normales y de las que no tenéis que sentir vergüenza.

  • No te sientas culpable. No has tirado ni tu tiempo ni tu dinero. HAS INVERTIDO EN TU EDUCACIÓN y eso tiene un valor incalculable. Si te has esforzado y finalmente no has podido NO PASA NADA. Piensa que quizá el cosmos tiene otro plan reservado para ti.
  • Vas a sentir que tienes muchísimo tiempo libre. Pasarás de andar a mil por hora, tasando tiempos a sentir que te aburres. DISFRÚTALO que eso también se acaba. A veces es necesario aburrirse para poder valorar la importancia de estar ocupado.
  • Habla del tema. Hasta que te aburras y ya no duela porque a mí me dolió. Se enquistó y acabó explotando. Tu salud va primero. Así que si hay que llorar se llora y si hay que bajar a todos los santos del cielo se bajan y al día siguiente te levantas y sigues caminando.
  • No eres un fracasado. No te fustigues innecesariamente. ¿Podías haberte esforzado más? Quizá sí… todos siempre podemos sacar una nueva versión de nosotros mismos pero hiciste lo que en su momento pudiste. No te exijas más. No eres la primera ni la última persona en cambiar de idea, en desistir. No eres un perdedor eres un ganador porque has apostado por ti.
  • Valora la experiencia. Lo aprendido (y no me refiero a conocimientos). Has ganado paciencia, tesón. Has aprendido a resignarte cuando algo salía mal. Has sido constante y has sabido renunciar a mil planes molones por un objetivo a largo plazo. La oposición te hace más fuerte no más débil.

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Con todo esto no quiero que penséis que estoy arrepentida de haber dejado mis oposiciones. En absoluto. Con el tiempo me di cuenta de que me hacían inmensamente infeliz y lo que en su día me había parecido un planazo… me pareció bastante flojeras y tampoco os quiero incitar a dejarlas ¡faltaría más!

Sin embargo, es cierto que el plan B que te espera cuando las dejas no tiene por qué ser la hostia pero lo que sí que te aseguro es que quien no se arriesga en esta vida nunca gana.



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