tío bueno
  • Querido diario

    Los prejuicios de Google

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    ¿Seríamos capaces de vivir sin Google? La respuesta es sí, porque, al menos los que tenemos 30 años, como yo, hemos vivido prácticamente la mitad de nuestra vida sin esta herramienta. Eso sí, si a mí hoy me la quitasen de repente me costaría bastante acostumbrarme a ciertas cosas que Google me ha puesto muy fácil.

    Yo uso Google para muchísimas cosas: desde saber si una tienda está abierta o cerrada, hasta saber el tiempo que hará en los próximos días; lo uso como GPS y lo uso para buscar esa actriz que me suena muchísimo y no sé de qué y necesito saber cuánto antes en qué películas ha salido; lo uso para buscar recetas, para buscar tutoriales cuando no tengo ni idea cómo funcionan algunos programas o apps (que una es un poco tonta para la tecnología), para saber dónde coño está no sé qué país que participa en Eurovisión, para finiquitar discusiones sobre si este actor tiene 46 o 52 años, y para buscar palabras en otros idiomas. Bueno, y para qué negarlo… alguna vez lo he usado para buscar mi nombre y ver qué información sale sobre mí.

    Lo que no se me había ocurrido nunca era usar Google para buscar simplezas. Cosas tan obvias que no se te ocurriría buscarlas, como las palabras “perro”, “gato”, “mujer” o “tío bueno”. Sin embargo, por muy simples que parezcan estos conceptos, también necesitan ser definidos. Y la cosa es que he descubierto que Google tiene una manera muy concreta para ilustrarlos: tirando de manidos prejuicios.

    Por empezar mi experimento de la manera más interesante posible, introduje en el buscador de Google imágenes las palabras “tío bueno“. Podéis hacer la prueba en vuestras casas. Lo que me salió a mí fue la imagen de cabecera de este artículo. Y, ¿qué conclusiones podemos sacar de esta búsqueda?

    google

    Al parecer, según Google, tío bueno es aquel hombre blanco, joven, sin camiseta, con nada o muy poco vello corporal y con los músculos bien marcaditos. A lo mejor esta definición de tío bueno coincide con la tuya, pero estaréis conmigo en que solamente cae en prejuicios y deja fuera parámetros tan básicos como la posibilidad de que haya tíos buenos negros o asiáticos o de cualquier otra raza que no sea la caucásica. De todas formas, lo que a mí me ha dolido más es que se haya dejado fuera a Quim Gutiérrez. Allá tú, Google.

    ¿Probamos con “tía buena”?

    tía buena

    Podemos concluir que para Google una tía buena es aquella mujer blanca de raza aunque morenita de piel, joven, con pelo largo, tetas voluminosas, culo bien puesto, vientre plano y, muy importante: muy poca ropa, a poder ser solamente ropa interior o bikini.

    No me voy a detener en el hecho de que algunas fotos tanto de tíos buenos como de tías buenas parecen haber sido retocadas. No me detengo porque quiero seguir buscando, y ahora quiero averiguar qué pasaría si busco en google “gorda”.

    gorda

    Aquí ya se vuelve la cosa un poco más ecléctica y nos es más difíciles buscar una única definición. Llama la atención que, buscando simplemente “gorda”, dos de las primeras imágenes correspondan a la modelo Tess Holliday. También me llama la atención que (al menos) dos de las imágenes muestren a mujeres que, a primera vista, parezcan algo más que gordas y se identifiquen más bien con el concetpo “obesidad mórbida”. Es interesante ver también que aparece la foto de una chica que yo no llamaría gorda, la foto de la rubia que come algo. Pero lo más llamativo de todo es que, a excepción de una imagen, sigan apareciendo fotos de personas en ropa interior, bañador o enseñando el tanga. ¡Y que todas sigan siendo blancas!

    ¿Y qué pasa con “gordo”? En este caso podemos ver algunas diferencias en el cambio de género. Para empezar, tres de estas fotos son chistes gráficos, y a excepción de la del niño deportista o con malla de deporte, parece que la palabra gordo, en masculino, va unida irremisiblemente a “barriga exageradamente grande”. Aquí parece que ya entra un poquito de diversidad racial, pero tampoco muy notable.

    gordo

    Más difícil todavía: ¿queréis ver qué sale cuando buscamos “feo” y “fea?

    feosAquí la cosa ya se pone un poco turbia, o más que turbia, grotesca. Quitando al pobre señor de la segunda foto, el resto parecen fotos retocadas o llevadas al extremo, buscando siempre afianzar el prejuicio de fea/feo-ridículo/risible. 

    Esto no ha sido nada más que un simple experimento juguetón, para nada científico y sin ningún fundamento, pero que ayuda a demostrar algo muy importante desde un punto de vista social: los prejuicios existen y gracias a Google, lo que podía ser algo local se está propagando no solo a través del mundo sino a través de las generaciones. Los prejuicios generalmente se basan en ideas o conceptos exagerados o alejados de la realidad (como estos guapos retocados, gordos exagerados, feos ridículos), pero siguen siendo una losa, a veces demasiado pesada, para aquellas personas que los creen o los sufren. 

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Perradesatan

    Soy gorda por parte de padre, de madre, de abuela materna y de abuela paterna. Ha habido cocidos completos que me han hecho más feliz que muchas personas. Autora de "Perra de Satán, kilo arriba, kilo abajo", novela en la que cuento mi relación de amor con la tarta de tres chocolates.

    

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