En estos últimos diez meses, he adelgazado 22 kilos. Os pongo en situación: Convivo desde los 17 años con una lesion medio seria de espalda y los médicos me aconsejaron ordenaron, que si no quería terminar en el quirófano, tendría que ser muy estricta con mi peso y con el ejercicio. Pero es evidente, que estos últimos años no lo hice lo suficiente. Mi tendencia a engordar (hola ovario poliquístico) mi pasión por la comida rica y un poco de descontrol con el ejercicio, ayudaron a que cogiese más peso del que mi espalda podía permitirse.

Así que después de muchos intentos fallidos. Conseguí poner mi cabecita en orden, lo primero que debía hacer (Loversize ha ayudado mucho con esto, GRACIAS), calzarme unas buenas deportivas, ponerme en serio con el deporte y llevar una alimentación en condiciones, con un buen nutricionista y adelgazar. Pero eso, ADELGAZAR.

Ahora, lo habitual, es que el 90% de la gente, esté diciéndome constantemente, lo GUAPA que estoy. Con toda la buena fe del mundo, lo sé. Pero me resulta más insultante que otra cosa. ¿Qué pasa? ¿Antes era un cardo o qué?

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Yo, antes.

Entre las frases top, suelo escuchar eso de «Qué delgada estás, estás guapísima», «Madre mía, ¿qué te has hecho? Estás impresionante» o la mejor de todas, «Madre mía, no pareces tú».  Y yo, qué queréis que os diga, entro en colapso. Si me pilla el día contestón  suelo soltar: Oye, que yo he sido guapa siempre, sólo que más gorda (sí, una se tiene que querer). O cito al gran Berto Romero: «¡Qué comentario tan ocurrente! No parece tuyo.»

perro¿Si soy gorda no soy yo? No entiendo.

No me he operado la cara, ni me he cambiado el pelo. Tampoco he cambiado el estilo de vestir, ni tengo más confianza en mi misma. De hecho, me siento igual de guapa con 20 kilos más que con 20 kilos menos y tengo las mismas inseguridades que antes. Lo único que ha cambiado, ha sido mi dolor de espalda y la talla de mi ropa.

Así que veo necesaria una clase rápida a lo barrio sésamo: Ser guapa es una cosa, y ser delgada es otra. Se puede ser delgada y fea, gorda y guapa, delgada y guapa o gorda y fea. Son cosas diferentes. Fin.

Y si sois de los que ven ligado el ser gordo con ser feo y ser delgado con ser guapo, tenéis un problema bien grande.

Así que pido, por favor, la extinción de este tipo de conversaciones:

– ¡El otro día conocí a la novia de Menganito!

– ¿Ah sí?¿ Y qué tal es?

– Muy guapa. Así alta y delgadita, muy guapa, la verdad.