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Querido diario

No por mucho reprochar, cambia el otro más temprano

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Discutir es el pasatiempo favorito de las personas; todos lo hacen, pero pocos saben. En primer lugar, el objetivo de una discusión debería ser enriquecer tu punto de vista y el de la otra persona, no imponer tu opinión. En segundo lugar, desde mi punto de vista solo es posible discutir con una persona dispuesta a escuchar y que parte de un mínimo de tolerancia, de lo contrario estarás hablando con una pared. En último lugar, discutir no es criticar, sino aportar.

En este texto me voy a centrar en todas aquellas actitudes o conductas criticables y que ocasionan un problema entre dos personas, pero partiendo de la premisa de que si alguien no quiere cambiar, poco más puedes hacer.

¿Cuáles son las actitudes o conductas criticables?

Es un concepto muy amplio que debe marcar cada pareja (entiéndase pareja como dos personas, ya sean amigos, familia o novios), pero siempre respetando la libertad de la otra persona salvo que atente contra la de los demás.

Hace falta matizar; por ejemplo, NO es criticable que tu novia se maquille o que tu novio quede para tomar algo con su mejor amiga de la infancia sin ninguna intención romántica ni sexual, aunque estas conductas te hagan daño. ¿Por qué NO son actitudes o conductas criticables? Porque el sentimiento que te lleva a reprochar es irracional. Una crítica guiada por los celos, las inseguridades, la ira o el miedo, suele carecer de sentido.

La dinámica del reproche

Situación ideal:

1. Pepito hace algo que te molesta.

2. Te paras a pensar si tienes motivos racionales para sentirte molesto.

3. Como sí tienes motivos, le dices a Pepito que te ha molestado.

4. Pepito reflexiona, pide perdón y cambia su comportamiento.

¿Cuál es el problema? Que esto no pasa ni en las películas.

Lo primero en lo que fallamos es en el paso 2. Nos cuesta ser racionales cuando estamos molestos, así que asumimos nuestra opinión como verdad absoluta. ¿Qué hacer para remediarlo?

  • Analiza la situación desde fuera, como si les hubiera pasado a dos desconocidos.
  • Párate a pensar. ¿Por qué me ha molestado la actitud de Pepito? ¿De verdad tengo motivos para enfadarme? ¿Mi enfado es proporcional al comportamiento de Pepito o me estoy pasando? ¿Es algo esporádico o siempre me hace lo mismo?
  • Ponte en su lugar. ¿Por qué ha actuado así? ¿Se comporta así por algo que yo he hecho?
  • Pide consejo a una persona ajena al conflicto.

Vamos a imaginar que SÍ tenemos motivos para estar enfadados. Durante el paso 3 podemos cagarla actuar de dos maneras:

  • Nos callamos como putas y barremos la mierda bajo la alfombra hasta que viene la policía a desalojar la vivienda por falta de espacio.
  • Gestionamos mal el conflicto.

Tú sabes que tienes más razón que un santo, pero la otra persona no se da cuenta. Insistes e insistes y empiezas a resultar agobiante, y te frustras porque no ves resultado. A medida que aumenta la frustración, empiezas a pagarlo con la otra persona e incluso te enfadan cosas que antes eran inofensivas. La crítica constructiva se convierte en reproche, es decir, pasa a ser destructiva.

Aunque tienes razón y tu objetivo es ayudar, tus palabras, tu comportamiento y tu tozudez pueden resultar cargantes y contraproducentes.

Llega el turno del paso 4. Lo ideal sería que Pepito hiciese autocritica y cambiase su comportamiento a la primera, pero somos animales de costumbres y nos gusta tropezar varias veces con la misma piedra.

Las críticas, aunque sean racionales, afectan a nuestra autoestima. Cuando nos dicen que estamos actuando mal, nos sentimos atacados y la primera reacción es ponernos a la defensiva. Centramos toda nuestra energía mental en sentirnos cabreados, heridos, frágiles y culpables, en vez de en cambiar. Esta sobrecarga emocional es mucho mayor cuando las críticas y los reproches son persistentes.

Cuando una persona nos critica constantemente, empezamos a sentir rechazo hacia ella. Notamos su enfado, su frustración y su decepción, y la dinámica de la relación empieza a deteriorarse.

¿Qué piensa el que critica? Es que siempre se comporta igual… Parece que le da igual mi opinión. Es tan egoísta. Yo se lo digo por su bien y de verdad que nunca cambia. No sé qué hacer ya, no pone nada de su parte.

¿Qué piensa el que es criticado? Joder, yo lo intento pero no puedo. Solo se fija en lo que hago mal. Nunca se pone en mi lugar, vaya egoísta. Podía darse cuenta de todas las veces que lo intento o que lo hago bien.

A más crítica más cerrazón.

¿Cómo criticar sin reprochar?

  • Céntrate en el problema, no en las capacidades o habilidades de la otra persona. Por ejemplo, en vez de decir “eres malísimo dando consejos”, di “hay personas a las que les cuesta más aconsejar, pero puedes aprender practicando y esforzándote”.
  • No te centres solo en los fallos. Cuando únicamente tenemos en cuenta lo que una persona hace mal, lejos de ayudar, acaba pensando que no hace nada bien. Refuerza los pequeños avances y todas las conductas positivas que pueden sustituir a las negativas.
  • Se realista y objetivo. A lo mejor a la otra persona le cuesta ver sus fallos, así que acompaña tu crítica constructiva con ejemplos reales.
  • Deja de lado la superioridad moral. Antes de decir que “tú eso jamás lo harías”, piensa que todos cometemos errores. Tampoco te creas Stephen Hawking por el simple hecho de dominar el tema.
  • Respeta. Cuando empiezas a faltar al respeto, pierdes toda la razón que tenías.

@ManriMandarina



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