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  • Querido diario

    Personas “pero…”: cuanto más lejos, mejor

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    Personas “pero…”. Definición clásica. Dícese de aquellos individuos que, les cuentes lo que les cuentes, le sacarán pegas.

    Son como leones en plena sabana africana camuflando sus intenciones entre los matorrales para saltar a la yugular en cuanto te despistas y, aunque la OMS no lo ha anunciado todavía, se están convirtiendo en una plaga.

    Eso sí, las personas “pero…” no nacen, se hacen, concretamente en la Universidad Privada de Gilipollas (UPG), conocida mundialmente por sus grados en “El arte de llamar feas a las mujeres que te rechazan” y “¿Tienes la regla o qué?: definición y usos de esta inteligente pregunta”.

    Primera lección: NO USAR EL “PERO…” HASTA QUE NO HAYA CONFIANZA. 6 créditos.

    Si le pones pegas a todo lo que te dice una persona que acabas de conocer, probablemente te mandará a la mierda. Lo mejor es que esperes un par de meses. Mientras tanto gánate su confianza y su cariño. Serás el colega majo. Te contará todas las alegrías y tú escucharás con una sonrisa en la cara. Pasado el tiempo de incubación ya podrás infectar a la víctima.

    Segunda lección: ESTRUCTURA DEL “PERO…”. 6 créditos.

    Siempre, siempre y siempre, debes comenzar la frase con algo positivo que anteceda al “pero…”. Da igual que no te alegres una mierda por la otra persona, tú finge que sí. Así, cuando sueltes el bombazo, ella se quedará con el culo torcido preguntándose si le has dicho algo bueno, malo o regulero.

    Tercera lección: TÉCNICA DEL CORDERITO. 6 créditos.

    Si se enfada -algo que puede pasar en cualquier momento-, tienes que hacerte la víctima como en tu puta vida lo has hecho. “Es que siempre piensas mal de mí…”, “Joder macho, encima de que soy sincero y te digo lo que los demás no se atreven a decir…” o “Ah, vale, entiendo, a partir de ahora solo te diré lo que quieres oír…” son algunas de las frases que la Universidad Privada de Gilipollas propone para hacer sentir mal a la otra persona y que sea ella quien acabe pidiéndote perdón.

    Cuarta lección: LO HACES POR SU BIEN. 6 créditos.

    No te sientas culpable, en el fondo estás ayudando. Ese maravilloso trabajo que tanta ilusión le hace está a una hora de su casa. Debes decírselo, porque es probable que no se haya dado cuenta. Y bueno, ¿qué me dices de ese micro-zulo que ha alquilado? Vale… tú y tus 5 compañeros de piso vivís en un piso más viejo que la polka con baño compartido, cocina americana y ventanas a patio interior pintado de negro, pero ella vive en 30 METROS CUADRADOS. Ni IKEA arregla tal desastre. Vamos, dile que vaya mierda de piso YA. Tu trabajo es joderle las ilusiones, keep calm y no dejes de tocar los huevos.

    Quinta lección: TÚ NO TIENES UN PROBLEMA. 6 créditos.

    Por supuesto que no. Tú estás bien. MUY BIEN. No hagas caso a esa vocecita interna que te dice que tu vida es una mierda. ¿Sabes cómo hacer que se calle? Pisando a los demás, así tú te sentirás más grande. Es genial, pruébalo. ¿Autoestima? ¿Quién coño quiere eso? ¿Amor propio? ¿Para qué sirve? Mejor róbaselo a los demás.

    Personas “pero…”. Definición actualizada. Dícese de aquellos individuos que son tan inseguros e infelices que necesitan disfrazar su falta de autoestima de «exceso de sinceridad» para así sentirse un poco mejor con ellos mismos. Ten cuidado, son peligrosos. Cuanto más lejos, mejor.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Marina Pinilla

    Escribo sobre psicología por amor al arte y a la ciencia, no necesariamente en ese orden.

    

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