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  • Querido diario

    Por qué me niego a adelgazar para el día de mi boda

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    Acabo de mirar mi calendario y me quedan exactamente 12 días para mi primera prueba del que será mi vestido de novia. Llevo casi año y medio prometida. Al principio pensaba: bien esto será una razón contundente para ponerme a dieta y así seguro que bajo, pero…

    En mayo de 2015 fui en busca de vestidos de novia y elegí el que iba a ser el mío. Sabemos que teniendo una talla grande en España, no vamos a poder elegir entre una abundante variedad de vestidos de novia, pero encontré uno que aunque no era el vestido con el que soñaba yendo hacia el altar, era bonito y me quedaba bien. Cierto es que cuando fui a diferentes tiendas me daban la opción de traerme un vestido en mi talla de los que tuvieran en catálogo, ¿pero sabéis qué? Si luego no me gustaba, me lo tenía que comer con papas.

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    Así que como no son precisamente baratos y me lo regalan mis padres, preferí comprarme uno que pudiera verme puesto. Pues bien, gracias a un revés del destino, ese vestido nunca lo volví a ver. Cuando fui a mi primera prueba, resulta que mi vestido se había perdido en una quinta dimensión y  aquí es cuando viene la magia… Al día siguiente volví a la tienda a probarme diferentes vestidos, y aunque todos eran muy bonitos (sorprendentemente) ninguno me acababa de convencer hasta que llegó EL VESTIDO. Me sentía una princesa, preciosa, juvenil, actual, el vestido de mis sueños y aunque vi que me quedaba un poco justo pensé, ¡no pasa nada! Aún me quedan 4 meses, puedo hacerlo, aún puedo perder un poco de peso para que el vestido me quede bien. Se me han pasado mil cosas por la cabeza, dietas raras, intentar concienciarme a mi misma, intentar despertar mi fuerza de voluntad esté donde esté…

    Y lo cierto es que hoy me he parado a pensar en algo. Cuando me puse el vestido y me di la vuelta hacia el espejo y me vi, creo que no me había visto tan guapa en toda mi vida, y a la par, creo que nunca he estado tan gorda.

    Pero, estaba feliz, y me veía preciosa. ¿Entonces? ¿Realmente tengo que martirizarme de esta manera por no bajar de peso? Soy una persona sana, voy al gimnasio cada vez que puedo (o me apetece), como de todo normalmente, lo que significa que también me gusta comer dulces, comer comida casera cuando voy a casa de mis padres, y tomarme unas cervecitas en una terraza, como todo hijo de vecino.

    ¿He de privarme de esto por lucir delgada el día de mi boda? Por lucir diferente a como soy, realmente.  Estoy cansada, cansada de hacer dietas, cansada de privarme de cosas de las que en realidad no me quiero privar, y cansada de pensar en que si no adelgazo no podré verme infinitamente preciosa el día de mi boda. Estoy sana, soy feliz, ¿por qué malgastar mi tiempo intentando alcanzar algo por el qué dirán?

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    Así que…se acabó. Tengo un tío al lado que esta buenísimo y que AMA mis curvas y me ama a mi por encima de todo. Y yo cuando me miro con mi vestido divino, y mis bikinis perfectos para la luna de miel lo único que puedo pensar es…joder, ¡eres una gordi fucking buena! 

    Montse Garres

     

    Fotos de la boda de nuestra querida Callie Thorpe.

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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