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  • Querido diario

    Pues yo a ti te recordaba menos gilipollas

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    Una noche más. Hace un rato que nos han presentado y pese a que se supone que ya nos conocíamos de antes, sigo sin saber quién eres. El inicio de la conversación deriva en un tema y luego en otro, y cuando me quiero dar cuenta llevas media noche intentando ligar conmigo ficha a ficha. No te devuelvo el ligoteo a pesar de contestarte de manera agradable, porque la verdad es que no me interesas, pero eso no significa que me tenga que poner en modo borde como hago muchas otras veces. Esta vez no, quizás son las cervezas de más. Pero justo tú no te merecías mi tiempo.

    A lo largo de la noche vas descubriendo pinceladas de mí a través de mis amigos o de lo que yo te voy contando, y finalmente lo recuerdas: pese a que yo no me dé cuenta, tú ya me conocías. Te quedas mirándome fijamente intentando descubrir si es la misma chica la que se encuentra bajo las toneladas de pintura de carnaval y las excéntricas telas del disfraz de mariposa. Me pides que me aparte un momento del grupo para comentarme algo. Ingenua de mí y visto lo visto, me espero rechazar un intento de declaración por tu parte. Y es entonces cuando sueltas la perla más machista que me han dicho sobre mi físico:

    -Sí, ya sé quién eres pero… no sé, es raro, te recordaba… más buena, bastante más buena. 26908-Britney-Spears-WTF-Dafuq-face-O5Db

    El efecto de las cervezas de más se desvanece en una milésima de segundo y soy consciente, por el contexto de la noche, que evidentemente no te estás refiriendo a “buena” en un sentido de personalidad por la manera en la que me miras con tu escasa neurona. El momento inicial de shock solo me permite contestarte un “¿Perdona?”.

    -A ver no es por nada, pero te recordaba mucho más buenorra jajaja.

    El shock inicial va derivando en rabia y mi cara de “estoy siendo amable contigo, gilipollas” deriva en la mayor mueca de asco que mi expresión facial me permite y las palabras toman forma en:

    -¡Ah! Que resulta que me recordabas más buenorra. Pues muy bien chico, enhorabuena, te llevas el premio al comentario más estúpido que me han soltado estando de copas (insertar corte de mangas, media vuelta y marcharse tal diva).

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    Me rallaste unos diez minutos, no más. Porque no merecías más tiempo. Me hubiese gustado decirte que quién eras tú para juzgarme físicamente, que si pensabas que te veías con el derecho de valorarme como mujer, que me importaba una mierda lo que pensases de mí o de mi cuerpo y sobre todo, que si no te gusta lo que ves, no tienes ni por qué mirarlo ni comentarlo. Me hubiera gustado decirte el gran poder que tienen unas cuantas palabras en una persona, que detrás de una actitud de chica arrolladora hay mucho esfuerzo para levantarse un día y ser feliz con cómo te ves por dentro y por fuera, que otras muchas chicas se lo pueden tomar como algo que derive en falta de autoestima, en un rechazo físico de una misma, o incluso llegar a pensar en cambiar por el comentario de un tío como tú.

    Que yo ya he vivido el proceso de aceptación y ha sido duro. Que yo ya me he aceptado pero que también he sufrido por no ser la mujer de portada de revista, por querer cambiar partes de mi cuerpo y maldecir a la genética y a la naturaleza por una cosa u otra. Cansada de nunca ser suficiente. Lo suficientemente guapa, lista, deseable, divertida. Por comerme la cabeza si en una tienda no entraba en esos jeans de la 36 y tener que coger una 38 y ahora pensarlo y sentirme estúpida. Y llegar a la conclusión de que, hoy por hoy, comentarios de tipos como tú me dan absolutamente lo mismo. Que ya no duelen.

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    Pero, ¿para qué negarlo? Hace dos años incluso hubiera soltado alguna lágrima por algo así. Por eso desde aquí quiero deciros a todas las chicas que se encuentran con un tipo así, que no merece la pena sentirse mal por esto. Que de todos los chicos que estarán locos por acercarse a vosotras, él no se merece ser uno de ellos. Porque vales mucho más mandándolo a donde tiene que estar (a la mierda) con tu súper actitud de tía que se quiere y lo vale, que sentirse cohibida por un comentario así.

    Además, lo mejor de estos tipos, ¿sabéis lo que es? Cuando ven que tú luego arrasas y lo que ellos rechazaron por no ser “suficiente” es deseado por otros. Y ahí, como en el caso de esta historia, vuelven arrastrándose. Y es entonces cuando el tiempo, el karma o ¡qué cojones! tú misma, pones a cada tipo en su lugar.

    zpWoU

    Fdo: Unicornio.

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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