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    10 cosas que las pelis NO nos cuentan sobre el sexo

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    Estaba yo el otro día poniéndome romanticona con mi chico, y ya sabéis, una cosa llevó a la otra y acabamos retozando como dos croquetillas enamoradas.

    Como cualquier pareja, nosotros ya nos tenemos pillado el punto, nos conocemos perfectamente y solventamos con humor y complicidad ciertas situaciones que se dan en el sexo, que según en qué momentos pueden ser vergonzosas y graciosas.

    Ahí es donde empecé a pensar en las películas, y en la forma en la que nos venden el sexo.

    Para empezar, ¿dónde podemos ver/intuir sexo en las películas? Obviamente las porno se llevan la palma, pero en realidad constantemente nos lo ponen en las narices en la mayoría de pelis. Aquí es a donde quería llegar yo.

    Todos sabemos que lo que vemos en el porno, aunque podría ser posible, es irreal. No sé, no conozco a mucha gente que tenga tanta flexibilidad y que esté cómoda en determinadas posturas, pero ¿qué pasa con esas escenas tan bonitas en las que se nos saltan los lagrimones y se nos caen las bragas a la vez, de las pelis románticas? ES TODO MENTIRA.

    Ya sé que estaréis pensando que soy una jodida aguafiestas, pero en serio, es muy poco probable que esa pasión que comienza con una mirada picarona acabe en una relación sexual tan sumamente bonita (y aburrida).

    Así que hoy os traigo una lista de las cosas que no nos cuentan sobre el sexo en las películas.

    1. PRELIMINARES

    Señores guionistas y directores, ¿acaso ustedes nunca se meten mano antes de echar un polvo? ¿Qué pasa con los tocamientos pre polvo? ¡Pero si son maravillosos!

    2. Quitarse la ropa NO es tan fácil

    Esta me encanta. La parte de arriba, bueno, pasable, pero ¡ay amiga! ¿Los sujetadores rebeldes sólo me tocan a mí? Ya no hablemos de los pantalones, que hay botones que parecen una caja fuerte, pero sobre todo, los pantalones ajustados NO salen del tirón, y si encima tienes jamones por patas como yo, menos. Decidme que no soy la única que tiene que hacer una especie de baile extraño con el cuelete para que no se queden enrollados en los muslos.

    ¿Y las medias? De eso ya ni hablamos…

    3. Los zapatos

    Esta tiene relación con lo anterior. ¿Qué pasa, que nadie va a follar cuando está usando converse o cualquier otro tipo de zapato que no se pueda quitar del tirón? A mí me vais a perdonar, pero más de una vez me ha tocado hacer un break en ese momento romántico y apasionado para poder quitarme los malditos zapatos, porque aunque no sean converse, hay otros estilos, como las botas, que tampoco salen siempre a la primera.

    4. LOS CALCETINES

    Parece ser, por lo que vemos en las películas, que las mujeres nunca llevamos calcetines. MENTIRA. Y si a algún iluminado se le ocurre mostrar que sí, sin duda serán de los de tipo media, pero NO, nosotras también usamos calcetines, y no sólo para pasearnos por una casa de ensueño con un moño en la cabeza y la camisa ocho tallas mayor de nuestro maromo, que parece muy sexy. Usamos calcetines de algodón, y muchas veces del primark, que también nos hacen bolitas y a veces tienen dibujitos. En ese calentamiento parejil tenemos que quitárnoslos (o no, que anda que en invierno no los dejamos puestos más de una vez por miedo a que se nos congelen los dedillos de los pies, por mucho sexo y amor que vayamos a tener), y es lo que hay.

    5. El sexo oral

    En las escenas de sexo oral de las pelis románticas, a veces, el chico buenorro empieza a besar el cuerpo de la chica bajando sutilmente hasta que llega a su preciosa flor, y ella se retuerce apretando las sábanas entre sus manos llegando a un maravilloso orgasmo en cuestión de segundos. JA. La posición de él siempre es perfecta, mostrando su perfil musculado o con un plano de miradas entre ambos. JA. JA. ¿Y nosotras? ¿nosotras no comemos pollas? ¿y los pelos? ¿QUÉ PASA CON LOS PELOS? Que los dos siempre van perfectamente depilados, pero señores, eso no es verdad. Anda que no hay veces en la vida real que, tanto uno como otro, se tiene que quitar ese pelillo rebelde que se enreda entre la lengua y los dientes.

    6. Las sábanas

    Se enganchan en todas partes. No voy a decir más.

    7. La penetración

    Ni que fuéramos un puzzle, colega. Chico se pone arriba y penetra con un leve movimiento de caderas. Chica se pone arriba y encaja a la perfección su vagina con el pene. MENTIRA. A veces, con suerte, pasa, sí, pero muchas otras hay que ayudar un poquito con las manos para que todo entre en su sitio.

    8. Las posturas

    Sólo veremos dos: Él arriba. Ella abajo. ABURRIDO. Pero para mí, lo mejor de todo esto es la maravillosa sincronización y suavidad con las que cambian de una a otra. Igual es que yo soy muy torpe, pero a no ser que tenga una cama grandecita en la que pueda tomar impulso para hacer la croqueta, ese cambio de postura nunca es tan fácil. De hecho muchas veces es un desastre. De hecho, yo ya opto por el “cari, ponte (inserte aquí postura)”.

    9. Los orgasmos

    En las pelis ellos follan, tapados estratégicamente con las sábanas (véase el punto 6) y ya está, en un periodo de entre 5 y 10 segundos se corren. A la vez. Hasta luego.

    10. Post coito

    Según el carácter de los personajes y de la relación que tengan, aquí viene el momento miraditas y pasteleo, o el cigarrito de después. Luego se funden en un precioso abrazo a modo puzzle (algo así como el punto 7, pero ahora con mucho amor) y se quedan dormidos en unas posiciones en las que es muy probable que se te acabe durmiendo alguna parte del cuerpo. De madrugada uno de los dos se levanta a beber agua. En el caso de él, siempre tendrá a mano los calzoncillos, y con las luces apagadas los encontrará a la primera. MENTIRA. En la vida real la ropa interior se lanza a cualquier sitio que luego no recuerdas, porque has estado peleándote previamente con los pantalones, los zapatos, los calcetines y las sábanas, y en ese punto estás hasta los cojones de la ropa. En el caso de ella, se levantará arrastrando consigo el edredón o las sábanas, porque claro, qué vergüencita que le vea desnuda después de haberse comido los pelillos de los bajos. Ah, no, que ellos nunca tienen pelos. Y sutilmente se girará para ponerse la camisa de él ocho tallas más grandes que también estará muy a mano. ¿WTF?

    Que no nos engañen. El sexo mola y mucho, pero parece que todo tiene que ser perfecto, y no es verdad. Lo mejor es poder llegar a tener esa complicidad para poder afrontar todas estas situaciones que a veces son complicadas con mucho humor.

     

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Loreto Lafora

    Hago de las personas canciones, busco la belleza en las cosas cotidianas y repito constantemente la palabra gorda para que el mundo se entere de que no muerde. Fan de Harry Potter y adicta a la música. Ah, también maquillo. Puedes saber más de mí en IG @loretolaforamakeup

    

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