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  • Sex & Love

    Él ha sido mi primer beso y casi mi primera vez

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    Hace días que quiero escribiros para compartir con vosotras mi experiencia con Tinder y es que desde el último post que le dedicasteis a esta app, yo me la descargué. No sabía bien cómo funcionaba, pero me apetecía hablar con gente nueva y romper un poco la rutina que causa la época de exámenes.

    Sorprendentemente conseguí varios matches, digo sorprendentemente porque mi foto solo mostraba mi ojo y poco más, pero bueno, parecía gustar.

    Empecé a hablar con varios chicos, pero las conversaciones no iban más allá del típico “Hola, ¿qué tal?”, hasta que apareció uno con el que la conversación parecía fluir y al cabo del rato, vimos que teníamos cosas en común. Me dio su número y me dijo que si me apetecía podíamos hablar por whatsapp, que era más cómodo. Acepté.

    Desde el momento en el que le escribí, hemos hablado todos los días, a todas horas. No había día en el que él no me abriera conversación por las mañanas dándome los buenos días.

    Seguimos con esta dinámica un par de semanas hasta que me dijo de quedar. En otra época de mi vida le habría dicho que no, pero esta vez, no sé porque, era diferente. Me apetecía quedar con él, me apetecía pasarlo bien.

    Le dije que sí, porque total, ¿tenía yo algo que perder?, le había dicho por activa y pasiva que estaba gorda, el había visto fotos mías en facebook (y no había dejado de hablarme), incluso me animaba a quererme más.

    Así que quedé con él, en un hotel.

    Él ha sido mi primer beso y casi mi primera vez. Digo casi, porque si, me moría de ganas pero yo para mi primera vez tenía pensado otra cosa. Él lo respetó. Lo pasamos bien, muy bien, o por lo menos yo sí, y quiero pensar que él también aunque no fue lo que él imaginaba que pasaría. Me dijo que hacía mucho tiempo que no estaba tan bien, nos reímos, nos acariciamos y nos besamos, mucho. Al despedirse de mí por la mañana, me dio un beso, le abracé. Me dijo que por favor, me quería ver pronto.

    Después de esa noche, me siguió hablando, pero las palabras le salían a cuentagotas. Un par de días más tarde dejó de contestar a mis escasos mensajes. Ni me bloquea de whatsapp, ni me elimina de facebook.

    Ahora entiendo el sentimiento de abandono que sentí cuando se despidió en el hotel. Muy en el fondo de mi ser, allí donde el subconsciente suena a eco casi encerrado, donde no lo quieres escuchar, yo sabía que aquella vez iba a ser la primera y la última vez que lo vería. Lloré mucho, no entendía como una persona podía cambiar su forma de ser radicalmente de la noche a la mañana. No entendía como una persona puede ser la más maravillosa del mundo solo para conseguir un fin. Porque al fin y al cabo, él sabía que no había hecho nada nunca con nadie y se podría haber ido con cualquier otra que se lo hubiese puesto más fácil… yo veía algo más. Lloré porque me sentí estúpida. Estúpida porque me dediqué a hacerle sentir a él bien en vez de disfrutar yo más el momento, aunque no me arrepiento de nada de lo que hice.

    Mi gran problema ahora es que me he pillado muchísimo por el tío que solo quería follar, pero supongo que le tengo que dar las gracias, porque esta experiencia me ha servido para quererme mucho más. Antes no creía posible gustarle a nadie por eso de estar gorda y tal, pero ahora sé que sí es posible. Le volví loco. Me siento gordibuena.

    Y a parte de haberme pillado por él, sinceramente no sé qué debo hacer, ¿le hablo?, ¿le elimino?, ¿dejo pasar el tiempo y quizás él me hablará?

    Autor: anónimo.

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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