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Sex & Love

En qué piensan los hombres cuando te comen el toto

Imagen de perfil de Teresa López
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Es algo que todas nos preguntamos y si jamás te lo has preguntado al leerlo te ha entrado la duda. Es así, es un hecho, el ser humano es curioso por naturaleza y yo estoy aquí para resolveros todas las dudas que pueda, qué adorable soy.

Pues bien, me he dedicado a preguntar, señor por señor, a todos los hombres con los que tengo un grado de confianza aceptable que en qué piensan cuando se deciden a comerse un buen chochote. Las respuestas han sido tan variadas y maravillosas que aún no entiendo cómo es posible que no me haya dedicado a investigar sobre el tema antes.

Bien, hay varios tipos de hombre con respecto a la devoración vaginal, yo los he querido partir en cuatro grupos: los observadores, los que se centran en tu placer, los desesperados y los existencialistas (estos últimos son mis favoritos por siempre y me encantaría vivir dentro de sus cabezas, por desgracia, son la minoría).

1. Los observadores:

Se dedican a observar cada parte de tu body, puede que creas que están lamiéndote el badajo, pero en realidad están pensando en la forma de tus pezones, en la cantidad y calidad del pelo que tienes repartido por el cuerpo y dándole vueltas a lo que has comido hoy. Es real, es así, me lo han dicho en repetidas ocasiones: cuando saborean tu manjar tratan de adivinar qué has comido ese día, a mí me ha parecido un pasatiempo maravilloso, os lo confieso. Además también dicen que lo primero que detectan es si has hecho pis recientemente o no, ‘agradecemos los chochetes libres de orines’, confiesan algunos afectados.

2. Los que se centran en tu placer:

Son la inmensa mayoría, yo quiero tener fe en ellos y creerles, pero os confieso que me ha dado la sensación de que esto lo dicen todos los que no me han querido confesar sus pensamientos más tórridos. Comentan que se centran en tus movimientos, en tus sensaciones, en tus reacciones, en cómo respondes a sus estímulos para saber si seguir por ahí o cambiar de registro. Esto me lo han dicho, a ojo de buen cubero, el 70% de los señores a los que les he preguntado; queridos, si todos hacéis esto de verdad no entiendo por qué existen las guerras hoy en día. Todos entregados a tu disfrute y felicidad, qué maravilla. Una lástima que para ser casi todos sea tan difícil encontraros, jope.

3. Los desesperados.

Estos me maravillan, porque ni cortos ni perezosos me han dicho que mientras te comen el toto piensan constantemente en ‘¿Por qué no se corre ya?’. Fan total, chavales. Ojalá lo nuestro fuera cuestión de tocar un botoncillo y ale, fuegos artificiales. Confiesan que acompañan esa línea de pensamiento con unos buenos ‘me está empezando a doler el cuello’, ‘madre mía, parece que me molesta la mandíbula’, ‘tengo la lengua cansada’. Yo les amo y les adoro por su profunda y completa sinceridad hacia mi persona, pero caris jo, un poco más de ganas de vivir y devoción por nuestro amado templo del placer, que agradecemos fervientemente que os deis un buen festín a nuestra costa.

4. Los existencialistas.

Mis favoritos por y para siempre, aquí meto a todos los que me han respondido cosas que no me esperaba ni me veía venir. Hay señores que mientras te practican sexo oral piensan en la muerte, sí queridas, habéis leído bien, me han dicho que si se alarga la cosa se ponen a filosofar sobre cosas profundas como la muerte y la vida, quiénes somos y a dónde vamos, por qué el sexo nos hace sentir tan vivos y por qué es tan maravilloso comerse un coño.

Hay algunos devotos de la música que confirman que solo piensan en notas musicales: RE LA MI DO.

Hay otros poetas que asumen que este acto en sí es arte puro y duro, cito textualmente mi respuesta favorita: “Comerse un toto es como construir una historia, componer una canción. Lo importante es la creatividad y hacerlo con ganas desde lo más profundo de tu ser animal, tienes que dejarte llevar por tu instinto, es la parte más pragmática. Lo importante y lo que buscas, en lo que piensas que quieres que suceda, es que te puto llene de flujo vaginal, ese es el indicador de que lo estás haciendo bien y suele ir acompañado de unos grititos cortos que hacen ‘ahh… haaaaahuuhahahuii’, ese coro es lo más importante y bonito que una mujer te puede regalar. Comerte una vagina es la parte en la que como persona le demuestras a ella cuánto te gusta”.

Hombres del mundo, a veces sois maravillosos.

No os hacéis una idea de lo que me he divertido y cuantísimo me ha gustado escribir este artículo, espero que os haya pasado lo mismo mientras lo leíais.

Gracias, profundas gracias, a todos y cada uno de los señores que se lanzan a comer chochos, sois geniales.



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