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  • Sex & Love

    Follodrama: un carlino en mi cama

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    Cuando hay tensión sexual con alguien, se nota, y más si es un colega.

    Eso es lo que yo sentía con un amigo, pero por aquel entonces yo tenía pareja y nunca pasó nada, al igual que ninguno de los dos comentó nunca nada acerca del tema. Por una discusión tonta de amigos, estuvimos un tiempo largo sin saber el uno del otro (durante ese periodo de tiempo lo dejé con mi pareja) hasta que un día de fiesta yo iba como las grecas (perdí la cuenta de los Jägers que me bebí) y me lo encontré.

    grgl
    No sé si fruto de mis niveles de alcohol en sangre o por lo animada que estaba, fui con toda la euforia directa a saludarle. Nos dimos un abrazo enorme y nos pusimos a hablar como si no hubiese pasado el tiempo.

    “Sábado, borracha y de fiesta…eso es que estás soltera”. 

    En ese momento no procesé el mensaje, el cuál me parece fatal, porque digo yo, a ver si no podré emborracharme teniendo pareja. En fin. El caso es que en el fondo tenía razón, estaba soltera y con ganas de (su) rabo.
    dawgs

    Cuando me dijo que él también estaba soltero, nos miramos y nos empezamos a reír. Después de ese momento él se volvió con sus amigos y yo con los míos. Al cabo de un rato me mandó un mensaje y propiciamos un encuentro que desencadenó en besos apasionados, como si no hubiese un mañana. Tardamos muy poco en decidir ir a su casa. En el taxi, de camino a su casa solo podía pensar en el polvazo que estaba por llegar, ese polvazo con el que había fantaseado, (o eso almenos pensaba yo).o-face

    Llegamos a su casa, vamos directos a su habitación, nos empezamos a quitar la ropa y me tira en la cama. Os podéis imaginar que en ese momento yo ya empezaba a hiperventilar. Empezamos a follar como locos, empotrador en toda regla, hasta que de repente, en un momento de pleno apogeo decide escupirme en la cara. Mi cara era un poema. Pero lo peor estaba por llegar…

    En un intento de obviar lo que acababa de pasar y centrándome en el polvo, empiezo a oír a un carlino, pero para mi desgracia no era un perro, ¡sino sus gemidos! Os estáis imaginando el ruido que hacen los carlinos al respirar, ¿verdad? pues tal cual. No me lo podía creer.

    Yo en ese momento no sabía dónde meterme, así que acabé el polvo como pude y me fui a mi casa. Repetí, pero siempre recordaré esos polvos como los del carlino.

    tpwaAutor: Anónimo.

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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