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    Me corrí 6 veces seguidas y esto fue lo que pasó

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    No, no quiero que intentes imitarme. Tampoco escribo esto con la intención de servir como ejemplo para nadie ni para que a partir de ahora esta sea tu única meta en la vida. Es un experimento que hice porque me dio la gana y por el cual vengo a contar mi experiencia. MÍA, única e intransferible.

    El caso es que como sexóloga y mujer curiosa que parió mi madre, la cosa ésta de conocer mi cuerpo y experimentar cosas nuevas decidí llevarla más lejos que de costumbre. Total que quise ver hasta cuántas veces podía tener un orgasmo sin dejar de masturbarme (eso sí, siempre con responsabilidad, nada de hacer cosas a lo loco). Así que allá que fui yo con un súper vibrador nuevo recién adquirido, dispuesta a ver cómo respondía mi cuerpo a la estimulación continua.

    El primer orgasmo:

    Con la ayuda de unas gotitas de lubricante y colocando el masajeador en el primer nivel de vibración, empecé estimulándome lentamente el clítoris. Tardé alrededor de 10 minutos en correrme, pero el orgasmo fue tan placentero como siempre. Nada fuera de lo normal.

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    El segundo y tercer orgasmo:

    Parecía que con el primero había quedado satisfecha, pero fue volver a colocarme de nuevo el masajeador en el clítoris y empezar a sentir otra vez el mismo placer de antes. “Vale, esto es normal porque las mujeres, por normal general, podemos continuar manteniendo relaciones sexuales con la misma excitación aún después de haber tenido un orgasmo”. Hasta ahí fenomenal. Mi sorpresa fue cuando literalmente, EN SEGUNDOS, un placer más intenso todavía que el anterior se apoderó de mí.

    Sin poder creerme que aquello hubiera pasado tan rápido y estando todavía terminando de tocar el nirvana del sexo por segunda vez, apareció el tercer orgasmo, así sin más y sin terminar mi segundo apogeo sexual.

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    El cuarto orgasmo:

    Con el corazón a mil y la respiración totalmente acelerada dejé de estimular mi clítoris intentando dar crédito a lo que acababa de ocurrir. Dos orgasmos seguidos. Dos. En mi vida me había ocurrido algo así.

    Viendo lo receptivo que se encontraba mi cuerpo no lo dudé y volví a colocarme el vibrador en el clítoris aumentando considerablemente el nivel de vibración. Lo puse al máximo. Mal por mí puesto que mi clítoris estaba ultrasensible (esto es normal después de un periodo de excitación prolongado) y no recibió bien una estimulación tan potente de repente. Así que yo, que estaba dispuesta a llevar mi cuerpo al límite, decidí colocar el masajeador cerca del clítoris pero no directamente encima. Lo mantuve en el nivel máximo de vibración puesto que en un nivel menor no sentía absolutamente nada. Así poco a poco, en cuestión de segundos, mi clítoris volvió a estar receptivo a la estimulación, así que volví a colocar el vibrador directamente encima y…

    OH – DÍOS – MÍO

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    Quería morir. Literalmente.

    Mis piernas empezaron a temblar y un calor terrible se apoderó de mi cuerpo. Aún con esto el placer era tan intenso y a la vez tan agudo que quise continuar y no dejar de estimularme. Sentía que iba a explotar de un momento a otro, hasta que finalmente así fue. Exploté de placer e hice un squirting como de 30 centímetros de alto. Eso sí que no me lo esperaba. Lo mojé absolutamente todo. Mis braguitas, mis sábanas. Lo puse todo perdido. ¿Creéis que aún con esto estaba dispuesta a parar? No, de eso nada. Yo quería más.

    El quinto orgasmo:

    A tomar por culo el lubricante. Durante el quinto orgasmo mis piernas volvieron a temblar, el squirting apareció antes, durante y después del clímax (sí, por increíble que parezca, durante todo ese tiempo una especie de líquido transparente inodoro e incoloro estuvo saliendo de mi entrepierna). Evidentemente fui lista y coloqué un par de toallas antes de que mi cuarto se convirtiera en una piscina. Os juro que jamás me había ocurrido tal cosa (había hecho squirting antes pero nunca tan exagerado), que no había bebido agua antes de masturbarme y que justo antes de mi show porno privado fui al baño porque a mí me suele doler la tripa si me estoy haciendo pis mientras me estimulo.

    Lo que os puedo contar de ese momento es bastante poco, sólo recuerdo haber apretado inconscientemente la vagina durante el orgasmo (¡vivan los ejercicios Kegel!) y sentir que me moría de placer, tanto que no pude contener un sonoro grito. Menos mal que estaba sola en casa.

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    Yo corriéndome.

    El sexto orgasmo:

    No contenta con esto y estando ya agotadísima (sólo llevaba 15 minutos de estimulación), decidí intentar tener un orgasmo más. Durante este orgasmo ocurrió exactamente lo mismo que en el anterior.

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    Yo corriéndome (parte 2).

    Terminé de masturbarme porque mi cuerpo me pedía a gritos que parara; estaba un poco mareada y tenía muchísima sed y hambre, así que me lavé rápidamente, me vestí y fui corriendo a beber agua y comer algo contundente.

    El resto del día lo pasé teniendo un hambre voraz y un cansancio considerable. Aquella noche dormí como nunca. Al día siguiente fui a trabajar como una rosa, súper descansada y tranquila.

    Ahora el mismo juguetito que utilicé aquella vez lo utilizo de nuevo de vez en cuando (no siempre). Como ya he aprendido a estimularme con él, mis orgasmos siempre son como yo quiero y cuando quiero. Son las ventajas de conocerse a una misma y conocer su respuesta sexual.

    Hay chicas que piensan que si te estimulas mucho y con mucha intensidad el clítoris luego lo insensibilizas al resto de contactos de menos nivel de intensidad. Esto no es así ya que esta parte de la anatomía vuelve a su estado y a su sensibilidad original por mucha traca que le des durante cualquier encuentro. Ahora bien, tampoco hay que estimularlo como si te lo fueras a arrancar porque entonces puede sufrir daños de verdad. Y esto ya es más serio. Hay que conocer los límites y hacer las cosas con cabeza y sin fliparse.

    Como he dicho al principio, esto no es un post para que me intentéis imitar, es simplemente para contaros mi experiencia y para que veáis que no hay nada de malo en masturbarse (todo lo contrario porque te ayuda a conocer tu cuerpo), así como tampoco hay nada negativo en correrse cual fuente siempre y cuando disfrutes de lo lindo.

    Por cierto, si queréis saber qué juguetito utilicé durante mi experimento fue LILY2 de la marca de juguetería erótica LELO. ¡Menudo bicho y cuanto placer me dio para lo pequeño que es! Aunque pueda parecerlo, esto NO es un post patrocinado <3

    Lily 2 Lavender

     

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Maria Esclapez

    Psicóloga, Sexóloga Clínica especializada en sexualidad positiva, Terapeuta de Parejas y Sex Coach. Autora de "Inteligencia Sexual. Desarrolla tu potencial sexual, practica sexo inteligente". Ed: Arcopress.

    

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