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  • Sex & Love

    Me registré en Meetic y duré diez minutos

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    Amo el amor. Aunque me haya llevado más palos que una hoguera nunca me doy por vencida y en cuanto me repongo de una ya quiero meterme en otra, y como hacía muchísimos años que no me metía en Meetic, una web pensada encontrar pareja bastante pasada de moda pero que ha resistido el paso del tiempo casi tan bien como Jordi Hurtado, decidí volver para ver qué se cocía por allí. Más que nada porque ya hay días que voy a abrir Tinder y la propia aplicación me dice “pero por favor, déjanos ya, no tenemos nada nuevo que enseñarte, vete de aquí, sal a la calle, apúntate a una clase de cocina, pero deja ya de usar Tinder que te has visto a todos los tíos de España”. Ok, pillo la indirecta.

    Pues me voy a Meetic. Meetic se vende como una web seria con años y años de trabajo a sus espaldas y montones de parejas unidas. Meetic, además, ahora tiene el lema de “love your imperfections”, algo muy moderno y muy de vivir en el presente, ahora que estamos todos dándonos cuenta de que nadie es perfecto y que son esos pequeños detalles que muchos de nosotros consideramos complejos o imperfecciones los que nos hacen especiales. Lo malo es que Meetic considera una imperfección ser tímida, ser sensible o ser exhuberante. Ok, Meetic, empezamos muy mal.

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    Sinceramente, y quiero dejar claro que esto que voy a decir a continuación es una apreciación de lo más personal, cuando yo pensaba en Meetic mi cabeza asociaba esta marca con algo rancio. Web rancia, gente rancia, procedimientos rancios. Pero chica, esos eran mis prejuicios y a lo mejor la cosa había cambiado. Si estás abierta al amor tienes que estar abierta también a vencer ideas preconcebidas y a probar todo lo que se te ponga por delante, ¿no? Pues me registré en Meetic.

    Pues el horror, amigas. No sé si conocéis el sistema de Meetic, es el típico de hacerte preguntas personales y crearte un perfil bien completo (si quieres, porque realmente eres libre de completar hasta donde tú quieras) para que, antes siquiera de conocer a la otra persona, ya lo sepas todo sobre ella. Lo que pasa es que a mí todas esas preguntas me seguían sonando a rancio, porque, si bien sí me parece importante dejar claro que no me gustaría tener hijos o que no sueño con casarme, algo que puede llegar a ser decisivo a la hora de tener una relación a largo plazo, creo que tener tantos datos de una persona antes de conocerla puede dar más pie a rechazarla (uy, fuma, paso) que a tener más ganas de conocerla. Así que no le encuentro ningún tipo de sentido a dar tantos detalles. Me sigue sonando a sistema de ligue que se puso de moda en 1998. Rancio. Rancio.

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    Y claro, en una web rancia que usa métodos rancios para encontrarte pareja… ¿cómo no se me podía haber pasado por la cabeza que sus usuarios también serían de lo más rancio? Pues no se me pasó. Yo pensaba que me encontraría a los mismos de siempre, como cuando me cambié del Lovoo al Tinder, así que esas eran mis expectativas con Meetic, encontrarme a los mismos tíos otra vez, pero no. Me encontré a los más rancios de España.

    Ni un minuto tuvo que pasar desde que completé mi perfil y “salí al ruedo” para que, de nuevo, volviera a pensar “PERO QUÉ COÑO ES ESTO???” y me empezase a sentir de lo más agobiada. No sé si será un sistema de la web para animarte más, que a lo mejor cuando te acabas de registrar coloca tu perfil en los lugares más visibles o avisa a otros perfiles de que ha llegado carne nueva al matadero, pero os juro que fue “poner un pie” en el inicio de Meetic y empezar a recibir notificaciones sin parar. Sin parar nivel no me daba tiempo ni a mirarlas. Si me llegaba un mensaje, en lo que clickaba para leerlo y lo abría ya me habían llegado otros tres. Qué coño pasa aquí.

    ¿Es que estoy superbuena y nadie puede resistirse a mis encantos? Seguramente. Pero no creo que fuera eso. Probablemente sería que los otros usuarios de Meetic también se saben de memoria lo que hay ahí dentro y ante la novedad… ¡al ataque! Como si hubieran soltado a los leones. Y al principio, pues bien, más mensajes, más oportunidades. Pero… ¡No! ¡Alerta rancia! También eran de ese tipo de mensajes de señor ligando en 1987, con frases que para ellos estarían la mar de curradas pero que a mí terminaron de espantarme. Se olía la desesperación. Acababa de entrar en una web de contactos y en cinco minutos ya tenía 50 mensajes acumulados y en TODOS Y CADA UNO DE ELLOS ponía que me querían conocer YA. Alguno incluso me daba el whatsapp porque… para qué perder el tiempo. Muy violento, para mi gusto. ¡ASÍ QUE CHAO!

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    Quizás sea yo, que por mucho que me empeñe no estoy hecha para ligar a través de una app, o que mi idea de conocer gente no pasa porque saber de antemano qué religión profesa o cuánto dinero cobra una persona. Pero si bien he llegado a encontrar Tinder superdivertido, pese a los disgustos, que allí también hay algunos perfiles que TELITA, en Meetic todo fueron sentimientos negativos desde el very begining. Desde las mismas preguntas personales que te hacen hasta el tipo de gente (y su comportamiento) que frecuenta este lugar… ¡Lo siento Meetic, no estoy hecha para ti! 

    Y a lo mejor también tengo que aceptar que no estoy hecha para tener novio. Pero bueno, eso ya es otro tema.

    Imagen destacada: Just Jared

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Perradesatan

    Soy gorda por parte de padre, de madre, de abuela materna y de abuela paterna. Ha habido cocidos completos que me han hecho más feliz que muchas personas. Autora de "Perra de Satán, kilo arriba, kilo abajo", novela en la que cuento mi relación de amor con la tarta de tres chocolates.

    

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