bj-mindy
  • Sex & Love

    Si sé que eres un mierdas, ¿por qué me enganchas?

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    A estas alturas de la vida, identificar a un tío mierdas, quien más, quien menos, sabemos todas. (O a una tía mierdas, que nosotras también podemos). De hecho, no sé si es que cada vez hay más gente que se convierte a la religión de ser lo peor del universo o es que yo tengo un don especial para toparme con ellos, pero vamos, que no es nada difícil encontrar una oportunidad para  poner tu mierdómetro a trabajar. Darte cuenta de que una persona es bastante tontalculo no es demasiado difícil. Lo difícil es ser consciente de esto y aún así seguir enganchada a ella.

    La típica historia, cariño: chica conoce a chico, chica piensa “madre mía lo que te hacía”, chica queda con chico, chica y chico, bien, la verdad, chico decepciona a chica, chica piensa “bueno, hombre, tendrá un mal día”, chica idealiza a chico, chica empieza a buscar vestidos de novia por internet, chico no contesta a los whatsapps de chica, chica se autoengaña, chico siente picores, ya sabes, ahí abajo y sabe que tú no le vas a decir que no así que te llama, chica se pone ropa interior conjuntada, chico la lía unos días después, chica reconoce que chico es bastante mierdas, chica piensa en él antes de acostarse, chica decide cuál es el vestido de novia que lucirá en su boda con chico mierdas, chica sufre.

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    Y sufrimos dos veces, una por habernos pillao de un mierdas y otra porque somos perfectamente conscientes de que nos hemos pillao de un mierdas y nos sentimos las más pavas del mundo. Si nosotras fuéramos nuestras mejores amigas sabríamos perfectamente cómo actuar: pasa de él, no mires sus redes sociales, NO STALKEES A TODAS LAS TÍAS QUE LE DAN LIKES EN SUS REDES SOCIALES, bloquéalo si hace falta, no le mandes ni un whatsapp, trata de conocer a otra gente… y un largo etcétera. Pero como nosotras somos nosotras, por muy bien que nos sepamos la teoría, la práctica es que un domingo a las siete de la tarde estás en pijama tirada en tu sofá “viendo una serie” y mirando el móvil cada dos minutos, por si le ha dado fav a tu último tweet (que además escribiste, precisamente, intentando llamar su atención).

    ¿Qué coño ha pasado para que lleguemos a este punto? Nosotras, que somos LO PUTO MÁS, hemos caído a los pies de otro mindundi que pasa tanto de nosotras como de madurar, y no somos capaces de salir de esta espiral de frustración e insatisfacción continua. Y si lo consigues… tampoco te puedes poner a cantar victoria. Porque, seguramente, el día que mejor te lo estás pasando, el día que crees que has conseguido pasar página, el día que te compras un vestido que dices “madre mía desprendo más follabilidad que Britney Spears en 2002″, ese día, cuando te metas en la cama y quieras, simplemente, dormir, tu cerebro te va a hacer TURURÚ, y te va a traer a tu memoria uno de los mejores recuerdos que tengas con él. Y entonces sentirás como un pinchazo en tu corazón y VUELTA A EMPEZAR.

    britney

    La buena noticia, amigas, es que, al final (pero muy al final, queridas) se sale. Si se sale de la droga, cómo no se va a salir de esto. Pero con más paciencia que una madre de trillizos. Lo único que tienes que tener claro si quieres salir de un cuelgue de los buenos es que vas a necesitar tiempo (no te desesperes el primer día) y vas a tener que ser más fría que una merluza congelada. Por cada emoción irracional que te venga a la cabeza tienes que tener preparados, por lo menos, dos pensamientos totalmente racionales que te devuelvan a la realidad y te dejen bien clarito que ese tío se estaba portando mal contigo. Pero, sobre todo, ten bien en cuenta esto: cada vez que te estás preocupando por el tío que pasa de ti, tú también estás pasando de ti misma. Y eso no, amiga, eso no. Por eso tenemos que poner toda la carne en el asador (y será por carne, nosotras…) para terminar con este tipo de enganches tóxicos CUANTO ANTES.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Perradesatan

    Soy gorda por parte de padre, de madre, de abuela materna y de abuela paterna. Ha habido cocidos completos que me han hecho más feliz que muchas personas. Autora de "Perra de Satán, kilo arriba, kilo abajo", novela en la que cuento mi relación de amor con la tarta de tres chocolates.

    

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