plaza toros
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    Tienes el toto como una plaza de toros

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    Esto que voy a contar me hunde en la miseria, porque es de las típicas historias que cuanto más las piensas más respuestas se te ocurren y, claro, ya no puedo hacer nada. Así que vengo a desfogarme en esta nuestra comunidad, para que me apoyéis y me doréis la píldora un ratito, que yo os he traído muchas risas con mi post de los pelos del coño y no me lo habéis agradecido lo suficiente.

    Todo sucede en una ciudad de cuyo nombre no quiero acordarme, donde hay playa y cuando llega el calor los chicos se enamoran. Estaba aburrida en casa, dándole a la X y al V en Tinder cuando apareció un titi que me llamaba la atención. Os ahorro el rollo, conversación guay y ganas de conocernos. Quedamos, cenamos, tomamos una copa y se desata la pasión. passion.gif-1Estamos en plena faena, en su casa, me desnuda y me mira flipado del coño, y eso me pone con el caloret en el chochet muy a tope. Noto que tengo montada en mis bragas la piscina municipal de mi pueblo, el titi lo nota y empieza a tocarme. Le voy palpando pero como lleva calzoncillos de esos tan apretados no soy capaz de distinguir si el bulto que noto es la polla o los huevos, estoy demasiado cachonda para pensar. No acabo porque prefiero que me haga una de ‘Vlad el empalador’ y espero el momento Kinder Sorpresa. Se quita los calconcillos y ahí está.OMG-GIFYo soy muy bruta (ya me leéis) pero juro que en la vida real soy muy polite y me comporto. Amo a los animalitos, hago obras de caridad y me cepillo los dientes cada noche. Así que con esa situación no iba a ser diferente. Estaba delante de mi primera experiencia micropene, y no sabía si iba a estar a la altura de las circunstancias. Había escuchado muchas leyendas urbanas acerca de eso, mis amigas me habían contado mil situaciones de esas pero yo pasaba de ellas y, mientras me contaban cómo habían conseguido salir de esa situación, yo pensaba en mi mundo y en mis propias pollas, que para eso las tenía.

    “Vale, cálmate, que no se te note, que no te note cara de asco o de pena o de rancia o de emoción, tú puedes con esto y con lo que sea, intentémoslo”.

    Me pongo encima y veo su cara de placer, yo no noto nada, y en mi mente solo puedeo imaginar que tengo metido un palito de Mikado y no me concentro. Me empiezo a hacer un dedo para ver si consigo algo, pero no logro dejar de obsesionarme y paso del tema. Vale, se corre, bien. Me toca.giphySe pone a comerme el toto y lo hace fatal, le intento dar indicaciones pero no hay manera. Así que redirijo su mano al coño y que se ponga a tocar el piano. Noto que me mete un dedo y al cabo de un rato le pido que meta otro más, y llega el drama.

    – Mete otro dedo.

    – Pero si ya tengo 4 dedos metidos.

    – Ah (tierra trágame).

    – Es que parece que tienes el coño muy dado de sí…Disgust_707676_1567263Mi cara es un poema, pero no sé si por la situación (tengo 4 dedos metidos en mi coño y siento 0) o porque me pilla en mal día, no sé contestar. Finjo un orgasmo, me visto y me piro a mi santa casa. Escribo a mis amigas:

    – Me acaban de decir que tengo el coño como una plaza de toros. Me estaba metiendo 4 dedos y no lo notaba.

    – Pero, ¿cómo tenía los dedos?

    Manos de pianista pero versión El Hobbit.bilbo_zpscyf07mxl– Jodido.

    – Sí, pero más jodida era la pinga. ¿Os acordáis de los relatos de micropenes? Tengo una historia que añadir.

    – Ah, osea ¿tiene micropene y encima es él quien te dice que tú tienes el coño como el Camp Nou?

    – Eso parece. No se me ha ocurrido ninguna respuesta.

    ¿Qué tenía que hacer amigos? ¿Qué se esperaba de mí? ¿Ser sincera y decirle que la tenía enana y con ello darle un duro golpe de autoestima? ¿Qué hacer con un micropene? ¿Cómo quedas bien con alguien sin hacerle daño y sin hacértelo a ti? Lo que más me jodió fue que fui educada y comprensiva, no quise hacerle daño y él no tuvo ningún problema en hacer comentarios y arrugar el morro mirándome el coño. Y ahora seguirá vendiéndose como un folleti porque seguro que como yo, han habido mil tías que por ser majas y educadas no han tenido cojones de decirle que hasta el coño de Pitufina le parecería una plaza de toros debido al tamaño de su miembro.

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    ¿Hasta qué punto somos comprensivas con las pollas?

    ¿Hasta qué punto son ellos comprensivos con nuestro coño?

    Autor: Puti Jones.

    Imagen destacad: Christian González.

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    Imagen de perfil de Loversizers

    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    

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