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Sex & Love

Tulli-sex: Una guía práctica si tienes movilidad reducida

Imagen de perfil de Ángela H.
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Durante mi adolescencia, llegados a los 16 o 17 años, me percaté de una cosa… Nadie me veía como alguien sexualmente activa ¡Nadie pensaba que yo pudiera tener sexo ni aspiraciones a tenerlo! Y todo porque voy en silla de ruedas.

Era como un tema que pasaba a mi alrededor, pero que no iba conmigo. Y no era porque yo evitara el tema, no. Era por este maldito paternalismo capacitista que tiene la sociedad sobre las personas con discapacidad.

Algunos se pueden estar preguntando ¿Paternalismo capacitista? Pues el paternalismo es la necesidad que parece ser que tienen las personas de cuidarnos y tratarnos como críos, aunque tengamos ya pelos ahí abajo. Mientras que capacitista hace referencia a, directamente, la creencia de que no podemos tener sexo o vivir plenamente nuestra sexualidad. Porque sí que es cierto que, por ejemplo, hay discapacidades que carecen de cierta sensibilidad en los genitales. Pero siéntense, no se vayan a caer: NO TODO VA SOBRE GENITALES. Hay muchas formas de vivir la sexualidad. Muchas, muchísimas y ya va siendo hora de que la sociedad lo vaya aprendiendo.

intocable

Bien, una vez dejado eso claro… Mi yo de 16 o 17 años, que tenía plena sensibilidad, estaba ansiosa por saber cómo funcionaría su cuerpo en el ámbito sexual, le habría encantado encontrarse con alguien que le dijera:

– El misionero es una gran postura por la que empezar, sencilla, tu te mueves poco y tan solo necesitas poder abrir un poco las piernas. Fácil.

– Si tienes un poco más de control en tus piernas, probad a hacer “la profunda” es una variante del misionero, pero él te puede levantar las piernas.

– También lo podéis probar haciendo la cucharita, es tierno y una posición mucho más cómoda si la chica en cuestión tiene muy poco control de su cuerpo o le duelen las caderas al abrirse de piernas.

– Muchas TulliBuenas tenemos camas supersónicas que se mueven arriba y abajo, levantan los pies y el respaldo… ¡Aprovéchalo! Os puede favorecer los preliminares y estar más cómodos para acariciaros y recorreros con las manos.

– A la larga, tengas problemas de movilidad o no, el sexo también se hace monótono si ninguno de los dos pone magia a la relación. Así que podéis cambiar de ambiente. Hacer cosas arriesgadas… No sé, yo dejo caer que los probadores de ropa de discapacitados son considerablemente más grandes. Por si se os ocurre algo. U know.

– ¡Bendito sexo oral!

– Hacer una cubana siempre es algo morboso que seguro que a él le encantará.

– Este es uno de mis mejores trucos: ¿Te resulta difícil que te quiten los pantalones? faldas + medias con liguero (de esas que solo llegan hasta medio muslo). Además de ser un modelito super sexy, esas medias son mucho más fáciles de quitar y poner. Y hablo de la rutina diaria, no solo para el sexo, porque ahí sino quieres ni tan siquiera es necesario quitártelas. No pueden tener más ventajas. Cómo dicen mis amigas “facilitas el camino”

– No tengas miedo a pedir que te vistan y desvistan ¡Porque la suerte está de nuestra parte! Cuando no tienen la sangre en la cabeza es cuando te desvisten y, eso mismo, es la parte fácil. Para la parte difícil ya estáis los dos más serenos y le puedes decir con calma cómo quieres que te ponga la camisa.

– No subestiméis la capacidad de los cojines. Si no puedes levantar la cadera como querrías o aguantar con las piernas abiertas… los cojines son vuestra solución.

– Por decir más posturas, ponerte boca abajo es siempre una gran opción.

A la Ángela del pasado también le habría gustado que le dijeran que el sexo no es algo perfecto tal y como muestran las películas y que cualquier primer encuentro sexual (tengan las personas alguna discapacidad o no) puede ser accidentado, como prueba está la enorme cantidad de follodramas que hay en WLS. Por ello lo mejor es reír, tomárselo con humor, naturalidad e ir explicando a tu pareja sexual lo que quieres/puedes hacer.

Porque al fin y al cabo el sexo es querer dar y recibir placer. A mi yo misma del pasado me diría que no me esforzara en compensar lo que yo creía que eran “mis carencias por movilidad” porque no, no había ninguna carencia. Solo prácticas sexuales distintas. Tal y como me recomendó una buena amiga un día que estaba preocupada por lo que podía o no podía ofrecer en la cama: tienes que poner en el centro lo que puedes y quieres hacer y, a partir de ahí, disfrutar. Todo lo demás no tiene importancia.

Para ir terminando, recuerda: Siéntete sexy, porque eres MUY sexy y siendo una tullibuena empoderada disfrutarás mucho más del sexo.



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