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Vida sana

La fiebre del smoothie

Imagen de perfil de Perradesatan
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¡Por fin llegó a España la fiebre del smoothie! Cuando vivía en EEUU (de esto hace ya dos años) estaba completamente enganchada a ellos, y al volverme a mi patria querida dejé radicalmente de disfrutar de uno de mis “refrescos” favoritos. Pero ahora que estoy aprendiendo a alimentarme y he comprendido cuán necesaria es la fruta en mi día a día he decidido recuperar mi capricho favorito.

Si quieres apuntarte, como yo, a la merienda sana y deliciosa del “batido de frutas” (traducción más o menos apropiada para este término anglosajón a nuestra lengua materna) solo necesitas -para empezar- dos cosas: una batidora y ¡mucha fruta fresca!

 

LOS BÁSICOS

Los smoothies más fáciles son aquellos que consisten, simplemente, en cortar la fruta, batirla y beberla. Aquí podéis ser de lo más creativos puesto que todas las combinaciones son posibles. ¿Que se te están pasando de maduros unos plátanos? Pues le echas plátano. ¿Que acabas de ver en la frutería que la piña está de oferta? ¡Pues le pones piña! ¿Que te encanta la sandía? ¡Métele sandía a tu batidora!

Mi consejo: mete la fruta en la nevera para que así esté bien fresquita, pero si lo quieres aún más fresquito, échale un chorrito de agua fría. Perderá esa parte smooth del smoothie, pero seguirá estando buenísimo.

Mis favoritos:

– Plátano y fresa (un clásico)

– Manzana y fresa (delicioso)

– naranja y fresa (refrescante)

– Piña y frambuesa (con un toque ácido)

– Kiwi y plátano (¡yummy!)

El mejor: papaya, plátano, manzana pelada y un chorrito de zumo de limón

Como podéis ver, estos smoothies no llevan nada más que fruta. Yo no les echo ni azúcar ni edulcorante. ¡Ni yogur, ni leche!, por lo que son una opción perfecta para veganos.

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LOS DE VERDURAS

Los smoothies de fruta son deliciosos, pero si encima les añades una porción de verdura, los conviertes en la merienda más sana que te puedas imaginar. En un solo vaso podrás tener un montón de vitaminas, fibra y antioxidantes, y si sabes cómo combinar los ingredientes, puedes dar con sabores realmente buenos, y ni te darás cuenta de que estás merendando… ¡espinacas!

Mi consejo: en este tipo de smoothies también puedes mezclar prácticamente todo lo que tengas por casa, pero si no eres muy amante del sabor de la verdura te recomiendo hacer mezclas de tres raciones de fruta y una porción de verdura, para disimularla por completo. Si pruebas y ves que te gusta el sabor, aprovecha para mezclar dos raciones de fruta y dos de verdura.

Mis favoritos:

– Piña, kiwi, espinacas, y un toque de jengibre (me encanta el sabor del jengibre)

– Manzana con piel, pera, lechuga, limón y menta (la menta disimula el -desagradable- sabor de la lechuga)

– Plátano, manzana y pepino

– Aguacate, lima y canónigos

– Dos naranjas, mango y brócoli

El mejor: pera pelada, naranja (¡sin exprimir! sólo pélala y córtala en rodajas),  mango y espinacas

Al llevar fruta y verdura, mucha gente los considera una comida principal y los toma a la hora de comer o como cena. Yo nunca lo hago, para mí, las comidas y cenas tienen que llevar también hidratos de carbono, por eso aprovecho a tomarlos en las meriendas. No obstante, si estáis haciendo alguna dieta especial en la que os encaja como una cena… ¡adelante! Simplemente echadle más cantidades para que luego no os quedéis con hambre.

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LOS QUE LLEVAN LÁCTEOS

También puedes encontrar un mundo nuevo de texturas y sabores si a tus frutas les añades leche o yogures. Al hacerlo, puedes convertirlos en un desayuno delicioso. Yo soy menos partidaria de este tipo de smoothies porque por la mañana no me apetece estar cortando fruta y lavando batidora y además, he “creado” este tipo de meriendas para mí para tomar productos 100% naturales, por lo tanto, ya no quiero saber nada de los yogures (que al pasar por industrias se llenan de azúcar y aditivos). Sin embargo, me parecen geniales para los fines de semana, cuando te levantas con más tranquilidad y desayunas más tarde de lo habitual.

Mi consejo: prueba con diferentes tipos de leche (la de almendra es especialmente dulce, la de avena es un plus de fibra) y si quieres usar yogures, aprovéchate de sus sabores. El yogur griego le añade mucha grasa a tu smoothie pero te salen unas mezclas deliciosas. También puedes echarle una bolita de helado. Las posibilidades están ahí, eres tú quién debe tomar las decisiones que más te convengan.

Mis favoritos:

– Leche, fresas y arándanos

– Melón, 1 yogur natural y leche

– Mango, albaricoques y 1 yogur natural

– Cerezas, zumo de naranja y helado de nata

– Plátano y helado de chocolate (un capricho)

El mejor: medio litro de leche, el zumo de un limón y dos cucharadas de azúcar moreno

Estos vienen a ser los batidos con fruta natural de toda la vida, y, por cierto, suelen ser los que más gustan a los niños, y es una manera genial de colarles la fruta fresca.

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LOS DE FRUTA CONGELADA

He dejado para el final los que, en mi opinión, son los mejores. Así eran los smoothies que yo tomaba en Nueva York, y aunque el sabor es exactamente igual que los básicos de fruta sin congelar, tienen dos puntos a favor: son los más rápidos de hacer (un día te pones y cortas un montón de fruta y la congelas y ya tienes para toda la semana) y consiguen la textura que a mí más me gusta, eso que los ingleses llaman “smooth” y que nosotros no tenemos una sola palabra para describir. Para hacer este tipo de batidos es muy importante que tu batidora pueda picar hielo o que sea de una gran potencia, porque de no ser así, te puedes cargar el aparato.

Mi consejo: no eches solamente fruta congelada a no ser que quieras crear un extraño granizado. Yo suelo poner la mitad de fruta congelada y la mitad de fruta fresca. Una vez en la batidora, pon la fruta fresca abajo para que sea más fácil de batir y mezclar. Si ves que a la batidora le cuesta un poquito, échale un chorrito de agua.

Mis favoritos:

– Mango congelado, naranja y pera

– Frambuesas congeladas, naranja y plátano

– Fresas congeladas, limón y menta (el mejor para el verano)

– Papaya congelada, fresas y lima

– Mandarina congelada y piña

El mejor: Frambuesas congeladas, fresas y arándanos

Son ideales “para llevar”. Si vas a salir a dar un paseo o de viaje, puedes meterlos en infinidad de recipientes cuquis que se venden especialmente para este tipo de bebida ya que, al estar hecha a partir de fruta congelada, se conserva fresquita mucho más tiempo.

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ÚLTIMOS CONSEJOS:

– Tómalos SIEMPRE recién hechos.

– Si un día haces de más y quieres guardar un poco, lo mejor es que les eches un poquito de zumo de limón y los guardes en la nevera bien tapados. Sí, amigos, ¡las vitaminas se van! O más bien, se oxidan.

– Cómprate unas pajitas un poquito más anchas que las normales para que te sea más fácil beberlos. Las estrechas “de toda la vida” se suelen atascar.

– Y si eres una mamá que mola… ¡no dudes en compartir esta merienda con tus hijos, les encantará merendar lo mismo que tomas tú!



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