SANTA MONICA, CA - AUGUST 04:  Grumpy Cat attends "The Grumpy Guide to Life: Observations by Grumpy Cat" book launch party at Kitson Santa Monica on August 4, 2014 in Santa Monica, California.  (Photo by David Livingston/Getty Images)
  • Vida sana

    Cómo controlar la tensión emocional

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    Tienes una presentación a las nueve, pero son las tres de la mañana y sigues despierto en la cama, dándole vueltas a todos los posibles errores que puedes cometer, a lo que la gente va a pensar de ti y a las consecuencias del hipotético fracaso. Al día siguiente amaneces reventado y con la mente dispersa, te has autosaboteado apretando el gatillo del arma más común del siglo XXI, la tensión emocional.

    Trabajar cara a cara con la presión es algo que hacemos prácticamente a diario, por ejemplo a la hora de entregar un proyecto a tiempo, preparar una entrevista o tener una cita. La presión nos empuja hacia situaciones que pueden absorber nuestra fuerza física, mental y emocional, transformando una conducta eficaz en un desastre monumental. Controlarla no siempre es fácil, requiere práctica, esfuerzo y un proceso de aprendizaje ensayo-error, pero a nivel práctico y adaptativo es fundamental para desarrollar tanto profesional como personalmente.

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    ¿Cómo sé si la tensión emocional es un problema?

    Algunos síntomas característicos que aparecen en las personas que están pasando por periodos de estrés o tensión emocional son:

    • Ansiedad, ataques de pánico.
    • Constante presión, confusión y apresuramiento.
    • Irritabilidad.
    • Problemas estomacales, dolor de cabeza y molestias en el pecho.
    • Eczemas y problemas respiratorios.
    • Problemas de sueño.
    • Problemas sexuales.
    • Beber y comer en exceso, e incluso fumar o abusar de las drogas.
    • Tristeza.

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    ¿Cómo puedo controlar la tensión emocional?

    • Localiza el detonante.

    A menudo las situaciones estresantes son impredecibles, se asocian a cambios repentinos en nuestra rutina, a problemas económicos, de salud o laborales, a un imprevisto personal, etc. Las fuentes de estrés no nos afectan a todos por igual, por lo que una buena manera de comprender el porqué de nuestra tensión emocional es analizar lo que nos diferencia del resto. El detonante puede ser un factor inherente a nuestra personalidad, no hay nada de malo en ser sensibles o emotivos, pero también puede estar asociado a un agente externo cómo por ejemplo el qué dirán los demás. Basar nuestro autoconcepto en las opiniones ajenas es la principal causa de los problemas de autoestima, y está íntimamente relacionado con los trastornos por estrés.

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    • Racionaliza el problema.

    En mayor o menor medida todos tenemos una irracional fierecilla en nuestro interior, y acabar con ella es como intentar vaciar el mar con una cuchara. Si la tensión emocional se vuelve perjudicial es buen momento para sacar nuestra faceta lógica y racional. ¿Cómo? Analizando (incluso anotando) cuáles son las situaciones que nos hacen sentir bajo presión, qué es lo que nos asusta de ellas, cómo hemos reaccionado en el pasado ante situaciones similares, cuáles son los posibles imprevistos que pueden suceder o que han sucedido anteriormente y cómo podemos perfeccionarlos, y por supuesto, en qué medida merece la pena sentirse preocupado por eso. Intenta ser realista, pide consejo a alguien imparcial si lo ves necesario. No vale pensar “seguro que sin querer le tocó el paquete a mi posible futuro jefe o le doy un beso en los morros” porque eso solo pasa en Friends.

    • Mantén un estilo de vida saludable.

    “Un estilo de vida saludable”, las palabras qué más has escuchado en tu vida, y a la vez peor utilizadas. A menudo esta expresión deja en el tintero hábitos realmente beneficiosos centrándose únicamente en la rutina alimentaria. Tan ―o más― importante como comer bien es dormir las horas necesarias (para algunas personas son siete horas mientras que para otras son diez), mover el toto (baila, haz senderismo, pasea a los perros de la protectora de tu ciudad, disfruta siendo una persona activa), cuidar la higiene (no es necesario que te conviertas en Monica Geller, pero a veces una buena ducha es más energizante que una sesión de running), la actividad social (el aislamiento está relacionado con el deterioro gradual e irreversible de las capacidades físicas y mentales, no dudes en compartir con tus seres queridos tus preocupaciones) y sobre todo, el equilibrio mental (no absorbas como una esponja hasta estallar, libera tus frustraciones a tiempo). Mens sana in corpore sano.

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    • Encuentra una vía de escape.

    Cuando manejamos varias tareas durante el día nuestra mente puede acabar más quemada que el Monte del Destino, y a modo de extintor podemos utilizar una actividad que nos permita desconectar y relajarnos. Al principio te parecerá una misión imposible compaginar tu falta de tiempo con una tarea relajante, pero poco a poco comprenderás lo importante que es introducir en tu esquema semanal unas horas solo para ti. Da un paseo, apúntate al gimnasio, échate una siesta, dibuja, escribe, canta, baila, haz yoga, en definitiva, vacía tu mente. Crea una lista de reproducción con canciones relajantes si la actividad requiere concentración, o cañeras si vas a mover el culo, y deja que la música te envuelva. Recuerda que no conseguirás liberar la tensión si pasas tu hora de relax pensando en todas las cosas que tienes que hacer cuando acabes, simplemente centra tu atención en el momento.

    • Se realista.

    No eres perfecto, nadie lo es, y por mucho que te esfuerces no conseguirás serlo. La vida no es como la pintan las tazas de Mr. Wonderful, pero los momentos de bajón son necesarios para apreciar debidamente los momentos de subidón. No podemos centrar todo nuestro esfuerzo y energía en cumplir unas metas destinadas a la perfección, es necesario conocer nuestros límites y la urgencia e importancia de nuestras acciones para no saturarnos. Establecer prioridades no es fácil, pero marca la diferencia.

    Tomamos decisiones continuamente, y a la hora de hacerlo entran en juego nuestras necesidades, deseos, responsabilidades y fuerza de voluntad, así como las opiniones ajenas. ¿Qué pesa más? Sopesa los factores de influencia desde una perspectiva realista. Si estás preparando un examen y el móvil no deja de vibrar porque en tu grupo de WhatsApp no paran de hablar sobre si el calimocho está más bueno con naranja o con coca cola, siléncialo. Si tu madre te pide que le actualices el móvil pero tienes que entregar un proyecto, dile que lo harás después. No debes nada a nadie y no eres egoísta por centrarte en ti si las circunstancias lo requieren.

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    ¿Cuándo debo hablar con un especialista?

    Es aconsejable ponerse en contacto con un psicólogo o psiquiatra si la tensión emocional:

    • No remite cuando desaparece el evento que la provoca.
    • Se vuelve incontrolable.
    • Obstaculiza tu vida laboral o personal.
    • Aparecen nuevos síntomas agravantes como pánico, vértigo y palpitaciones.
    • Está asociada a un trastorno de ansiedad, un trastorno del estado de ánimo o un evento traumático.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Marina Pinilla

    Escribo sobre psicología por amor al arte y a la ciencia, no necesariamente en ese orden.

    • Ana G. Ruiz

      Estos posts son INDISPENSABLES! Gracias

    • Reichilu_

      Muy buen artículo!! A mí lo que mejor me viene y en lo que más insisto es en organizarme de manera que tengo un rato cada día para mí y en la actividad social, para echarme unas risas con mis amigas de lo que puedo haber estado dramatizando durante toda la santa semana :)

      • http://weloversize.com/ Marina Pinilla

        Muchas gracias <3
        A mí me pasa lo mismo, incluso los días que estoy hasta arriba rindo mejor cuando me tomo media horita de relax. Compensa perder un rato de trabajo. :)

    

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