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  • Vida sana

    Trastorno bipolar: ¿qué es y qué no es?

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    El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica también llamada trastorno maníaco-depresivo o depresión maníaca. Quienes lo padecen sufren cambios muy pronunciados en el estado de ánimo, y estos cambios van acompañados de problemas en el sueño, en la energía, en el comportamiento y en la capacidad para pensar con claridad.

    El trastorno bipolar se desarrolla en episodios o fases:

    Episodio maníaco

    Esta fase comienza con un sentimiento agradable de energía. Están más eufóricos, creativos y desinhibidos. A priori suena “bien”, pero es la fase que mayor deterioro cognitivo implica, así que es necesario acortarla y controlarla cuanto antes.

    Otros síntomas son:

    • Realizar conductas temerarias y descontroladas sin pararse a pensar en las consecuencias (gastar mucho dinero, tener sexo sin protección, conducir poniendo en peligro su vida y la de los demás, consumir drogas, etc.).
    • Tener pensamientos apresurados, descontrolados y desordenados.
    • Problemas de atención y concentración.
    • Sentirse poderoso, con ideas delirantes megalómanas o de grandeza.
    • Creer que no necesita dormir apenas porque está muy enérgico.
    • Hablar muy rápido y de forma desorganizada.

    En condiciones normales esta fase puede durar desde una semana hasta cuatro meses o más, pero si se sigue el tratamiento se acorta bastante.

    Episodio hipomaníaco

    Esta fase se asemeja a la maníaca solo que con una menor gravedad y sin síntomas psicóticos. Hay que controlar esta fase ya que puede derivar en un episodio maníaco.

    Algunos síntomas son:

    • Exagerar las capacidades propias.
    • Mayor autoestima, deshinibición social e interés por el sexo.
    • Disminución de la necesidad de dormir.
    • Mayor distraibilidad.
    • Optimismo exagerado.
    • Pensamiento acelerado.
    • Implicación excesiva en actividades placenteras con un alto potencial para producir consecuencias graves.
    • Hablar muy rápido, pensar en voz alta y no permitir que se les interrumpa.

    Episodio depresivo

    Esta fase se caracteriza por sentimientos de tristeza, apatía, anhedonia, melancolía y en casos depresivos graves alucinaciones o delirios.

    Otros síntomas son:

    • Ansiedad
    • Insomnio o hipersomnia.
    • Pérdida de apetito o hambre excesiva.
    • Pérdida de peso o aumento de peso.
    • Molestias físicas y cansancio.
    • Dificultad para concentrarse y para atender.
    • Enlentecimiento o agitación.
    • Baja autoestima y sentimientos de culpa.
    • Anhedonia (dificultad para experimentar placer con cosas que antes si lo provocaban).
    • Apatía (pérdida de interés o motivación).
    • Abulia (dificultad a la hora de tomar decisiones, falta de voluntad).
    • Ideas suicidas.

    En condiciones normales esta fase puede durar desde un par de semanas hasta nueve meses o más.

    Episodio mixto

    Esta fase se caracteriza por una mezcla entre episodio maníaco y depresivo, dificultando bastante la vida de la persona. Es habitual sentirse excitado pero en vez de manifestar sentimientos de euforia, se muestra irritabilidad. El episodio mixto suele aparecer tras una fase maníaca, aunque puede darse de forma aislada y repentina.

    Algunos síntomas son:

    • Labilidad emocional (cambios de humor bruscos) y gran irritabilidad.
    • Inquietud.
    • Alucinaciones e ideas delirantes.
    • Pensamiento acelerado.
    • Aumento del apetito, hipersexualidad y excitabilidad.
    • Problemas para conciliar el sueño.
    • Falta de motivación.
    • Sentimientos de culpa y suicidas.

    Eutimia

    En la fase de eutimia no se observan síntomas maníacos, hipomaniacos, depresivos ni mixtos. Básicamente es una fase de normalidad en el estado de ánimo en la que no se presentan síntomas del espectro bipolar. Su duración dependerá de las propias características del trastorno y de la persona, así como de la eficacia del tratamiento farmacológico y de la psicoeducación.

    Algunas personas dejan de tomar la medicación durante la fase de eutimia porque al no experimentar síntomas, piensan que el trastorno ha desaparecido. Las consecuencias pueden ser una nueva crisis maniaca o depresiva, ya que el trastorno bipolar es crónico.

    Carrie Fisher explicando a un niño lo que es el trastorno bipolar.

    Entonces, ¿una persona con trastorno bipolar pasa por todas estas fases?

    No tiene por qué. Dentro del propio trastorno bipolar hay una clasificación según la ocurrencia de episodios, siendo los más habituales el tipo I y el tipo II.

    • El trastorno bipolar tipo I es el que cursa con al menos un episodio maníaco, episodios depresivos y eutimia.
    • El trastorno bipolar tipo II es el que cursa con uno o más episodios depresivos, al menos un episodio hipomaniaco, ningún episodio maníaco y eutimia.

    ¿El trastorno bipolar tiene cura?

    El trastorno bipolar no tiene cura, principalmente porque no se conoce la causa exacta, pero con el tratamiento adecuado es posible controlar los cambios en el estado de ánimo y los problemas de comportamiento.

    • Medicación: dependerá de los síntomas y de la fase en la que se encuentre la persona, pero normalmente se utilizan estabilizadores del ánimo o eutimizantes, antipsicóticos, antiepilépticos o antidepresivos.
    • Terapia: aunque es un trastorno con un marcado componente biológico (es decir, que el tratamiento central son los psicofármacos), la terapia psicológica puede ser útil a la hora de gestionar pensamientos y conductas potencialmente dañinas y, sobre todo, puede ser un gran aliado para los familiares.
    • Psicoeducación: cuando una persona conoce mejor su enfermedad, le resulta mucho más sencillo detectar los síntomas que anticipan una recaída o un episodio distinto a la eutimia, y por lo tanto sabrá cómo y cuándo pedir ayuda.

    ¿Qué no es el trastorno bipolar?

    Aunque todos hemos escuchado alguna vez eso de “eres bipolar”, muy poca gente utiliza el término adecuadamente.

    El trastorno bipolar no es:

    • Cambiar de opinión cada cinco minutos. Eso es ser indeciso y nos pasa a todos (a unos más que a otros).
    • Tener altibajos emocionales repentinos de vez en cuando. Hay momentos en los que tenemos las emociones a flor de piel, pero eso dista mucho del trastorno bipolar.
    • Tener gustos muy dispares. Stop eso de poner en la biografía de Instagram que “eres bipolar porque te gusta el reggaetón y el rock”.
    • Pasar del amor al odio. Eso de pasar del amor al odio nos ha pasado a todos alguna vez, pero si hablamos de trastornos mentales cabe añadir que existe mucha confusión entre el trastorno bipolar y el trastorno de personalidad límite.
    • Algo que se cura poniendo mucho esfuerzo de tu parte. Como ya he dicho es una enfermedad mental crónica y grave.
    • Ser peligroso. Se suele asociar las enfermedades mentales graves con el estereotipo de peligrosidad, pero una persona con trastorno bipolar no es más peligrosa que tú o que yo, y de cometer un acto imprudente es más probable que sea sobre él mismo que sobre terceros.
    • Tener limitaciones en tu vida. Una persona con trastorno bipolar puede llevar una vida completamente funcional, estable, plena y satisfactoria cuando encuentra el ajuste de medicación adecuado.

    Si te has sentido identificado con lo que has leído en este texto, pide ayuda a un médico. No dudes en compartir con WeLoversize tu experiencia para poner fin poco a poco al estigma que rodea al trastorno bipolar.

    @ManriMandarina

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Marina Pinilla

    Psicóloga por amor al arte y a la ciencia, no necesariamente en ese orden. 🗨️ [email protected]

    

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