Querido diario

10 tweets que te devolverán la fe en la humanidad

Entre tanta maldad y mierda en el mundo a mí me alegra la vida encontrar cositas en Internet sobre la bondad de la gente. Total, que estaba curioseando las redes cuando me topé con una serie de tweets PRECIOSOS que me devolvieron la fe en la humanidad, y como lo bueno hay que compartirlo aquí os lo traigo.

Compartid vuestras historias de extraños siendo buenas personas. La mía es con un conductor de taxi que me dio una caja de kleenex porque lloraba desconsoladamente en el asiento de su taxi tras despedirme de un amigo.

Todo comenzó con este tweet de @Bookoisseur . Instaba a sus seguidores a compartir historias bonitas por parte de desconocidos para demostrar que existen las buenas personas, que no todo es malo en este mundo y para alegrarnos el día.

Os dejo una selección de mis favoritas:

Una vez estaba llorando en el tren porque un tío de mierda me había roto el corazón. Una mujer me preguntó si estaba bien y hablamos durante el resto del trayecto. Después descubrí que había dejado 6 paradas atrás sólo para consolarme. 

 

Era un “sin techo”. Estaba en los suburbios de Chicago en invierno, helado y sin comer ni dormir durante días. Una familia pakistaní que tenía un Dunkin Donuts me invitó dentro, me alimentaron con sopa caliente y donuts. Literalmente, me salvaron la vida.

 

Tenía 20 años y dos niños pequeños. Sabía que tenía 3 dólares en la tarjeta para pagar mi medicación para el dolor tras mi operación de amígdalas. Mi tarjeta fue rechazada y el hombre que iba detrás de mi pagó las medicinas e insistió en darme 20 dólares para llevar a mis hijos al McDonalds a comer. 

 

Un montón de personas de Twitter y Facebook a las que no conocía donaron dinero para que mi madre pudiese pagar su tratamiento de cáncer de mama.

 

Era un día especialmente difícil y estaba con ms hijos en una librería local. Una mujer se acercó y me dijo con ternura “todos tenemos esos días, pero mejorará”.

 

Un policía me paró para ver mi licencia de conducir. Yo estaba llorando desconsoladamente porque mi novio me había dicho que se iba a mudar a otro país. El policía habló conmigo durante 30 minutos y me tranquilizo para poder conducir de manera segura. Todavía recuerdo su cara. 

 

Hace bastantes años estaba en Amritsar, India, con mi hijo de 9 años. Perdimos el tren hacia Delhi. No teníamos rupias para comprar otro billete, pero un grupo de hombres vaciaron sus bolsillos sólo para poder comprarnos un billete. Estaré eternamente agradecida.

 

Estaba volviendo a la universidad después de visitar a mi familia. Me robaron en la estación de tren, pero no me quitaron el dinero que llevaba escondido en la bota. Pedí un taxi para que me llevase a mi facultad, pero no tenía suficiente para pagarle. Aun así él insistió en llevarme y se negó a cobrarme.

 

Me olvidé el bolso con el pasaporte y los billetes de avión en el asiento de un taxi en Birmingham, Inglaterra. Todos los taxistas de la estación de tren usaron su radio para ayudarme a encontrarlo, y el taxista volvió y no aceptó una propina por el tiempo perdido.

 

El chico con el que había salido y cortado durante 2 años acababa de dejarme. Esa noche intenté hablar con él pero estaba con otra chica. Yo acabé llorando en el tren, y de repente alguien dejó un paquete de kleenex a mi lado. Era una mujer mayor que se sentó junto a mi y me acarició la mano en silencio, dejando que simplemente me desahogase.

Os animamos a contarnos vuestras historias en comentarios, porque entre tantas noticias tristes viene genial ver que todavía hay bondad en el mundo.

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