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Ada Hegerberg no sabe de twerking, pero sí de marcar muchos goles

Cuando se dice que una parte de esta sociedad no está preparada para según qué cosas, por desgracia no estamos mintiendo. Vamos, que cuando el río suena, es porque agua lleva. Muchos llevamos años reclamando igualdad en todos los ámbitos de la vida, que tanto hombres como mujeres contemos con las mismos derechos y oportunidades, sin discriminaciones ni menosprecios de ningún tipo. ¡Y qué difícil nos lo ponen a veces!

La revista France Football otorgaba un año más su archiconocido premio Balón de Oro, con una gran novedad en esta ocasión, y es que por primera vez una mujer obtendría también su galardón a la mejor jugadora del año. Y ella fue Ada Hegerberg, deportista holandesa y actual jugadora del Olimpic de Lyon. Con casi diez años a sus espaldas como futbolista profesional, Hegerberg subía al escenario pletórica para hacer historia como primera mujer en conseguir el preciado premio, y en un emotivo discurso animaba también a todas las jóvenes futbolistas a seguir adelante.

“Es un gran paso para el fútbol femenino. Quiero acabar este discurso pidiendo a las niñas de todo el mundo: por favor, creed en vosotras”.

Y tras este gran momento, la magia se rompía en mil pedazos cuando el Dj Martin Solveig tomó la palabra para soltar la broma de turno.

El gesto de Hegerberg cambió radicalmente mientras respondía con un tajante “no” y giraba con toda la intención de abandonar el escenario. Y es qué, ¿en qué piensan algunos? Tienes ante ti a la mejor jugadora de fútbol del mundo, puedes hacerle un millón de preguntas interesantes y lo primero que necesitas saber es si, como mujer, sabe hacer twerking… Si es que no se puede ser más básico.

Que el fútbol ha sido siempre cosa de hombres no es ninguna novedad, de hecho actualmente siguen siendo las ligas masculinas las que mueven masas (y millones de euros también). En un entorno donde son ellos los que siguen llevando la voz cantante, ¿cómo hacer frente a que te menosprecien de esa manera?

Ada estuvo a la altura, terminó su intervención con una sonrisa, y una vez finalizada la gala fue muy sincera con todo lo que había ocurrido:

“Él [Solveig] vino a mí después y estaba muy triste por cómo se había interpretado. Realmente no lo consideré un acoso sexual, ni nada por el estilo”.

El Dj y maestro de ceremonias, Martin Solveig, no comprendió en un primer momento a qué venía tal aluvión de reproches. Demandó un poco más de humor para todos los críticos pero finalmente no le quedó más remedio que rectificar y ser consciente de la tremenda cagada que había cometido en directo.

Es de sabios saber dónde nos hemos equivocado y pedir perdón, pero más aún lo es aprender de ello y empezar a dar ejemplo. Señoras y señores amantes del fútbol, no está de menos recordar que este deporte es seguido por muchísimos jóvenes, niños que serán el futuro de una sociedad que queremos igualitaria. Va siendo ya hora de que las mujeres dejemos de ser el cuerpo que hace twerking, y se nos empiece a valorar por ser el delantero que marca los goles.

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