No sé vosotras, pero uno de los mayores miedos que siento con mi pareja es que un día, de la noche a la mañana, uno de los dos nos demos cuenta de que ya no hay amor. Ya sé que la vida sigue, pero muchas veces leo en el foro historias tan tristes que es inevitable que me entre la neura. Y no os equivoquéis, yo estoy más a gusto que un arbusto y con estos pensamientos sé que no disfruto de lo que tengo, pero a veces es inevitable.

El otro día pregunté en mi Instagram si alguna chica (ya que mis seguidores son mayoritariamente mujeres) había experimentado eso: dejar de amar o sentir atracción por su pareja. Y 10 me escribieron contándome su historia.

  1. Cada vez flirteábamos menos, era como si nos diese pereza tontear. Las conversaciones también eran más vacías y cortas, y cuando estábamos separados tardábamos mucho más en contestar los mensajes del otro. No sé, era como una sensación de “pereza” o algo así. Supongo que la llama se había apagado y acabamos rompiendo.
  2. Llevábamos un tiempo más distantes y fríos, pero no en plan enfadados. Y recuerdo que en Navidad encontré una cajita pequeña, como de una joya. Me puse nerviosa y me empecé a agobiar muchísimo. Deseaba que no fuese un anillo de pedida. Ahí me di cuenta de que no podía estar con alguien a quién no deseaba ni quería.
  3. Un día me dijo que quería que nos tomásemos un tiempo. Habíamos discutido bastante durante esos meses y las cosas estaban raras. La cosa es que cuando “lo dejamos” me sentí aliviada. Me di cuenta de que estaba atada a una relación en la que no había amor.
  4. Me di cuenta de que las cosas que hacía con él las podía hacer también con mis amigos, y que con ellos me divertía más.
  5. Noté que estaba anclada al pasado. A los primeros meses, el primer beso, la primera vez que lo hicimos… Que deseaba que esa magia volviese, y no lo iba a hacer nunca.
  6. Pues básicamente me di cuenta de que no había pasión ni amor ni nada cuando un día fuimos a cenar a un restaurante que acababan de abrir y nos pasamos toda la noche mirando nuestros móviles sin apenas hablar. Luego llegamos a casa, nos metimos en la cama y lo mismo, cada uno a su móvil. Éramos como dos desconocidos compartiendo casa.
  7. Me propuso una relación abierta y me dio absolutamente igual que se acostase con otras chicas. En ese momento até cabos y me di cuenta de que en realidad ni me atraía ni le quería ni nada. Haber aceptado una relación abierta habría sido poner un parche a una situación insostenible.
  8. Tuve un retraso de la regla y al imaginarme atada a él de por vida me puse a vomitar. Literalmente.
  9. Nunca quería tocarme. Ni para el sexo ni en plan “cariñitos”. Nada de besos con lengua, nada de besos en el cuello. Horrible. Yo empecé a pensar en otros hombres. También empezamos a discutir por todo, aunque fuesen tonterías. Ojalá me hubiese puesto los cuernos o yo a él porque por lo menos tendríamos una razón de peso para dejarlo, pero simplemente dejamos de amarnos.
  10. Pues ahora lo pienso y recuerdo que buscaba cualquier excusa para no hacerlo con él. Que me dolía mucho la tripa, que había tenido un día horrible en el trabajo, que estaba cansada, que estaba estresada… Y realmente me creía esas excusas, pero lo que de verdad pensaba era: “no quiero follarte porque ya no me atraes”. Al final me dejó.

¿Tú has sentido algo así alguna vez?