Vida sana

Consejos que a mi me sirvieron para evitar los atracones

Algunas personas son de metabolismo lento, otras acelarado y a otras nos has tocado uno más bien desesperado.

Quizás te suene la situación de estar en la consulta del médico con tu sobrepeso y te pregunte y tengáis una conversación similar a esta (tras haber ojeado que tus analíticas están perfectas) :

– ¿Haces comidas regulares?

-Si, las principales el mediodía y una pequeña merienda.

-¿Comes fritos, muchas grasas o azúcares?

-No, cocino mucho a la plancha.

-Pues no lo entiendo…

-Bueno, en general….

-¿»En general»?

 

Y ahí te pones tu roja como un tomate, y bajando cabeza y tono de voz confiesas tus pecados:

 

-En general como sano, pero claro… a veces me doy atracones.

El bochorno es fino, puesto que eso es tu pequeño secreto. Es algo que haces a solas y rápido, y acabas con cualquier prueba que quede porque si no hay prueba no hay delito, ¿verdad?

No es fácil confesar que una se pone hasta el ojete de bollos de chocolate después de haberse comido una ensalada por 4 día consecutivo, ni reconocer que eres capaz de meterte entre pecho y espalda en una tarde una bolsa de magdalenas, otra de patatas fritas, y un litro de coca-cola; pero más difícil es reconocer el por qué lo haces.

¿Has discutido con tu madre y te has bajado al super a comprar una pizza y helado?¿te has enterado que el puesto que querías se lo han dado a otra persona y has puesto las zapatillas para ir a la pastelería como si fueras a alimentar a una familia entera? Probablemente a estas alturas a te has dado cuenta de que el hambre se pasa con el primer pastel, pero para empujar el disgusto que tienes hasta el fondo necesitas otros 5 por lo menos.

Verdad es que comer es un placer y yo me casaría con una pizza infinita, pero el atracón amiga no tiene nada de disfrute. Afortunadamente toda conducta se puede cambiar, y tu relación con la comida y tus emociones también. Te voy a contar algunas cosillas que a mí me fueron de ayuda:

 

EL PRINCIPIO DE LOS PRINCIPIOS

 

  1. Lo super principal es identificar. Antes de hacer tu mejor sprint a la nevera, ¿por qué estás yendo hacia allá, qué sientes?
  2. Lo que pasó, pasó.Te has comido las previsiones de 3 tardes de Netflix, ¿y? No pasa nada, no te fustigues porque no va a cambiar más que tu estado de ánimo a peor. Tienes de nuevo la oportunidad de observar y analizar el porqué: ¿Estabas triste?, ¿enfadada?, ¿ansiosa? y después del atracón, ¿cómo te sentías?¿culpable y con nauseas?¿de subidón con un posterior bajón más fuerte?
  3. Querido diario… Si, el temita del diario es más viejo que el tebeo pero funciona por dos cosas: el desahogo y el posterior análisis. Si apuntas lo qué te ha pasado que te tiene alteradita repasando mentalmente los pasillos del super para ver qué puede haber que te quite esa horrible sensación del pecho; lo que has comido y cómo te has sentido después podrás comprobar cuantas veces qué estás X ( ansiosa, nerviosa, triste, rabiosa…) te ha llevado a comer y el qué y sabrás en que tienes que trabajarte.

 

LA COMIDA, TÚ Y VUESTRA RELACIÓN

 

4. Déjame adivinar… te das atracones de «alimentos prohibidos». Y ese es el problema, parece ser que cuanto más ves a la comida como un enemigo más peligro tiene para ti. Elimina los alimentos prohibidos, pero no de tu vida o de tu alacena; sino que elimines LA PALABRA. Si estás a «dieta»  y no comes chocolate en cuanto tengas un disgusto lo primero que vas a querer como una loca será chocolate, pero no un cuadradito ni una línea, sino una tableta entera. Si tienes chocolate en casa y sabes que lo puedes comer cuando quieras, tu relación con él cambiará.

5. Déjate de dietas hasta que seas capaz de tener una relación más sana con la comida. Por la misma razón que en el anterior punto, primero debes saber que una galleta no es mala para ti, que puedes comerla y disfrutarla. No esperes a tener un momento de desesperación para ir al super a comprarlas y zamparlas de una sentada, simplemente tenlas en casa para cuando te apetezcan, te aseguro que comerás muchas menos.

6.Puedes dejar pruebas, es un atracón, no un asesinato. Es muy común lo de zamparse hasta la última miga con tal de no dejar rastro de lo sucedido. El que se da un atracón mientras lo hace se está fustigando por hacerlo, y por no volverla a liar al día siguiente prefiere rematar bien el delito. No tengas miedo, déjalo antes de que te de la arcada; si mañana te apetece más lo comerás, y sino no.

 

ORDEN DE VIDA, PLEASE

 

7. Llena tu nevera y tu despensa de comida y de snacks; algo que te resuelva cuando andas con prisas y algo que puedas llevarte a la boca cuando llegas cieguita de hambre. Si solo tienes ramas de apio en casa y llegas a tu dulce hogar de nevera cero apetecible seguramente acabarás enganchando cualquier guarrada en el primer sitio que te pille a mano.

8. Si comes a horarios regulares y normales, cada 3 horas aprox. algo, el azúcar en sangre no te bajará lo suficiente como para que te vuelvas locatis por todo lo que hay en la panadería de tu barrio. El disgusto, la ansiedad o la pena vienen sin avisar, pero si te pillan de estomago lleno les costará más arrastrarte al lado oscuro del atracón.

 

TERAPIA

 

Como siempre os decimos, aquí os podemos dar nuestros consejis con mucho amor pero lo mejor es ponerse en manos de un profesional puesto que cada persona es un mundo. Darse atracones es un trastorno alimenticio como la bulimia o la anorexia, pero tiene solución. No tengas vergüenza, pide ayuda. Mejorar tu relación con la comida está en tu mano <3

 

 

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