Cultura

La nueva serie de moda: El Embarcadero

Es lo más nuevo del creador de ‘La Casa de Papel’, serie que por otro lado nos encantó en WLS y de la que ya os hablamos. Esta vez la historia no tiene nada que ver con robos y aunque sale ‘El Profesor’ aquí su papel es el de Óscar y su historia es completamente distinta. Pero la serie no va de él, la serie va de ellas y por eso vengo a contarlo. Por cierto, la tenéis en Movistar, pero todo apunta a que acabará en Netflix. 

 

Aviso: a partir de ahora te voy a contar cosas que pasan en el primer capítulo. No son spoilers, pero por si acaso…

La premisa es sorprendente y desde el principio pinta bien. Alejandra, una mujer de éxito recibe una llamada de la guardia civil para ir a reconocer el cadáver de su marido que ha aparecido muerto en un embarcadero y parece que se ha suicidado. Cuando le entregan sus objetos personales se entera de que Óscar tenía una doble vida, con dos familias. Una en Valencia y la otra en L’albufera. Es entonces que decide ir a confrontar a la otra mujer, pero cuando llega se encuentra a otra persona, también rota por la noticia de la muerte de Óscar. Alejandra decide quedarse a investigar y miente sobre su identidad para que nadie sospeche de ella. 

¿Dos familias?, ¿poliamor?

Yo he entendido que El Embarcadero habla sobre el dolor de sus dos protagonistas, pero también da mucho protagonismo al papel de Óscar que se monta una doble vida porque no es capaz de renunciar a nada. Su esposa de 15 años (Verónica Sánchez) con la que lleva una vida normal de rico de clase alta en Valencia a la que miente diciendo que viaja a Frankfurt constantemente y Verónica (Irene Arcos) una hippie indomable que vive en L’albufera a la que conoce de golpe y de la que se enamora en un segundo.

A lo largo de la serie vemos flashbacks de cómo llegó a estar en esa situación y lo que más interesa, si realmente se suicidó o si lo que ceban desde el principio plantando la duda constante de si tenía algún enemigo que le quisiera matar. 

Una serie que engaña

Álvaro Morte, el actor que hace de Óscar decía en una entrevista que la edición de ‘El Embarcadero’ era muy novedosa y yo le contesto desde aquí que pocas series ha visto porque lo que él llama novedoso yo lo llamo edición para tontos. No para de subrayar las cosas que se dicen con imágenes para que nunca te quede la duda y te obliga todo el rato a mirar a un lugar, que sospecho que no lleva a ninguna parte. Vaya que te engañan con la edición un poco. Pero no de forma inteligente.  

Como ya estaba firmada para dos temporadas (de 8 capítulos que yo habría dejado en 5-6 porque tiene una cantidad de relleno a partir del 5 que no es normal) pues no resuelve nada y deja 3 o 4 temas abiertos con un cliffhanger que tampoco es que me deje del todo en ascuas, pero eso es a mí que lo miro todo con cierta exigencia. A pesar de eso, la fotografía y los espacios naturales son preciosos y lucen mucho.  

No me sorprende que los actores secundarios sean casi mejores que los principales, pero esto pasa mucho. Y con todo el caos que hay, ninguno de los adultos de la serie tiene ni un solo punto de cordura. 

 

 

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