Aquí estoy yo, después de un trasnoche madrileño (más) viendo «Muscle Shoals». Documental, música, Alabama, racismo…Vedlo, YA.

Escuchar a Etta JamesAretha FranklinPercy SledgeWilson Pickett, etc. siempre ha sido un regalo y saber que eso que te pone los pelos de punta hizo historia, lo hace mucho mejor.

La música IMPORTA porque algo que sale de unas tripas para conmover otras es algo MUY GRANDE. La música une razas, religiones y nacionalidades. Una buena canción arregla un mal día y mejora uno bueno. Nada como la música te transporta y te lleva a tu primer amor, a aquel viaje, a esa ciudad en la que viviste algún tiempo.

Suelo escribir en silencio. Hoy no.

Hoy escucho. Sin prisa. Como debería ser siempre.

«Lost Stars» me huele Nueva York en verano, «Eblouie par la nuit» a París por la noche, «Valerie» a marcha loca y a risas, «Tú me sobrevuelas» sabe a paseo nocturno y huele a ti…

Hay canciones que te abrazan el alma; hay canciones que te recuerdan quien eres, traen de vuelta al que fuiste y al que no volverá; hay canciones que te levantan de la cama y te suben a la vida porque escuchándolas TODO tiene solución; hay canciones que te sumergen, te empujan, te desbordan.

Hay canciones que me hacen mejor persona.

Hay voces que paran el tiempo mientras buceas en ellas.

Sigo escuchando… Con Norah floto, con Stevie sonrío, con Freddie vuelo. Nadie canta mejor que BarbraGeorge es una caricia. Mi amiga me conmueve. Me enamoro (más) de Mi Cantante.

En las horas que llevo escribiendo he pasado por la sonrisa, el escalofrío, la piel de gallina… No hay nada más en el mundo que me provoque tanto vaivén. Y cuanto más escucho, más recuerdo: los 90 y sus nochesmi primer conciertoaquel amante

Si te gusta la música, dedícale un día, una tarde, una hora.

Si no te gusta, dedícaselo también. Investiga, algo encontrarás. No te engañes, los gustos no dependen de tu edad, de como vistes o de la estación del año. Déjate llevar, disfruta, saborea. Ya me darás las gracias.

Se me ocurre que la escritura y la música no son tan diferentes. Son placeres que nunca terminan.

Siempre habrá una página en blanco y una nueva canción que escuchar.

Besos musicales.