Cultura

Amor por el Disney ñoño de los 2000s

Hay películas que son memorables. Da igual que tengas veintitantos años y creas que ya solo puedes ver cine independiente. Hay películas en la vida que NUNCA NUNCA se dejan de ver. Sí, me refiero a esas películas de Disney que ahora dan un poco de cringe, pero que no puedes parar de ver, porque son como una droga. Una droga para toda aquella post-adolescente ñoña que sigue creyendo en el amó verdadero.

Así que hoy aprovecho para compartir un poco de mi frikismo-ñoñil, haciendo una selección de películas por si tú, amiga mía, te sientes nostálgica y quieres volver a tu época Disney (época en la que alguna de nosotras todavía vivimos).

1. Princesa por sorpresa

La abuela de una joven adolescente poco agraciada y patosa le dice que es la sucesora al trono de Genovia, y tiene que decidir si quiere ser princesa o no.  Todo eso mientras no para de hacer el imbécil y cagarla de manera adorable porque sigue siendo una adolescente.

Sobre esta película diré, a modo de chanza, que la primera vez que la vi no pude no preguntarle a mi madre si en realidad mi abuela era una reina y no me lo ha querido decir para que siga estudiando. Eh, no te rías que sé que no soy la última.

2. Lizzie McGuire Superstar

Lizzie McGuire, alias Hillary Duff, alias la novia eterna de Disney, se va a Roma de viaje con el instituto y su mejor amigo, Gordon, que sigue enamorado de ella porque OBVIO, ES DISNEY. Allí, en la eterna capital del amó, es confundida con una estrella del pop y se enamora de Paolo, el primer capullo de manual que Disney me mostró en pantalla.

3. High School Musical

¿Qué te puede decir alguien que se sigue sabiendo el nombre completo de Zac Efron, y los diálogos enteros? Es Zachary David Alexander, por si te interesa. Y sí, mi cuarto estaba empapelado con sus fotos (sorry not sorry).

Resumiendo mucho y rápido: Chico conoce a chica. Chica conoce a chico. Ella es una empollona; él, capitán del equipo de baloncesto. A los dos les gusta cantar, pero tienen miedo del qué dirán, porque en su instituto, al parecer, cada persona hace solo una cosa: Los empollones, empollan; los jugadores, juegan; los skaters, skeatean…Y SHARPAY, MOLA.

La peña se vuelve crazy pero al final todos cantan, porque We are all in this together.

4. Una Cenicienta Moderna

Ay, Hilary Duff, las ñoñas de los 2000s te debemos tanto… ¿Cómo dejar atrás esta obra maestra?

Nada más y nada menos que el cuento de la Cenicienta 2.0: se le cae el móvil, el príncipe es el capitán del equipo de fútbol (que quiere ser escritor) y a la madrastra le gusta más el botox que respirar. Qué más se le puede pedir a la vida.

(Posdata: esta frase es mi vida entera)

5. Las Chicas Guepardo

¿HOLA? ¿Y ESTA MARAVILLA? Cuatro chicas con backgrounds diferentes y un poco durillos (una de ellas es adoptada, pobre y es chica de la limpieza en un estudio de danza solo para poder aprender a bailar, que es su sueñYA ESTOY LLORANDO).

En estas películas (las dos primeras son TOP) hay música, baile, y chicas con una confianza acojonante en sí mismas que hacían que una niña de Cuenca cualquiera se creyera la puta ama del baile (eh, que yo no sé nada de esto, que a mí me lo han dicho).

Además, sale Raven. RAVEN.

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6. Ponte en mi lugar

Adolescente macarra incomprendida (o séase, una adolescente, normal y corriente). Madre controladora (o séase, una madre, normal y corriente). Una noche, en un chino aleatorio, se intercambian los cuerpos y se ven obligadas a vivir la vida de la otra hasta que lleguen a comprenderse mutuamente. Todo el mundo hace mucho el tonto, pero al final hay amor paternofilial, que es importante.

 

Y la lista la podría continuar durante años: El hombre perfecto, Chicas malas, Hannah Montana: la película (sí, lo sé, no tengo perdón), Escucha mi voz… y más, muchas más. Son películas que quizás no sean objetivamente hablando lo mejor de lo mejor, pero que a mí me encantan: Y eso, joder, es genial.

Estas son alguna de las mías…pero, ¿y las tuyas? ¿Cuáles son?

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