«A diferencia de la acción real, con la animación debemos simplificar el mundo real. Las mujeres tienden a ser más realistas y se desenvuelven con los asuntos del día a día muy bien. Los hombres, por otro lado, tienden a ser más idealistas, y las películas de fantasía necesitan esa aproximación idealista»

Esto ha afirmado el joven Hiromasa Yonebayashi, discípulo del legendario Miyazaki, fundador del famosísimo y alabado Estudio Ghibli. Menuda decepción, ¿eh?

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Una de las cosas que más nos han gustado desde siempre de los filmes del Estudio Ghibli son sus protagonistas: en su mayoría mujeres fuertes, independientes, capaces de todo y más. Princesas capaces de lo que sea por defender aquello que creen correcto, niñas que se independizan para buscarse la vida sin ayuda de nadie, que luchan a capa y espada por descubrir la verdad sobre lo que no entienden… Sin duda, un prototipo de mujer que no estamos acostumbradas a ver en películas, y mucho menos en películas de animación. Por eso nos gustaba tanto este estudio japonés, porque nos presentaba algo que sabemos real pero que jamás nadie se había atrevido a mostrarnos.

Pero, por desgracia, en el mundo real las cosas no son tan bonitas.

El pasado 13 de mayo falleció la animadora Makiko Futaki, quien trabajó en películas tan adoradas como «Mi Vecino Totoro» o «El Viaje de Chihiro». Sin embargo, nadie reparó en esta perdida porque Makiko, por ser mujer, no era demasiado importante dentro del estudio de animación. Por supuesto, otros nombres, «casualmente» masculinos, si que son más importantes y consiguieron hacer sombra a la despedida de la animadora.

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De nuevo «casualmente», observamos que el número de trabajadoras en el estudio es reducido y casi nulo, y no es de extrañar si los nuevos productores piensan así del papel artístico de la mujer. Pero eso no es todo: allá por el año 2011, el «gran» Hayao Miyazaki afirmaba que él hacía películas por dinero, y no por un cometido social (vamos, que el feminismo se la pela).

Así que sí, nos encontramos con una paradoja estupendísima: un estudio cuyas películas están en un 70% protagonizadas por mujeres tiene en sus filas a muy pocas trabajadoras. El mundillo de la animación es, sin duda, un mundo de hombres con una clara discriminación de género hacia las mujeres.

Y aunque muchos defienden al estudio nipón porque consideran que, según su cultura, este rechazo a la mujer es algo «normal», yo planteo: ¿de verdad debemos defender este clarísimo sexismo porque venga de una cultura diferente a la nuestra y debamos «respetar» dicha cultura?

Pues no.

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Asquito.

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