La nueva temporada de (mi show favorito) RuPaul’s drag race ha vuelto a sorprender a todos sus seguidores con un casting de lo más exquisito. Aunque aún estamos en la primera etapa de la competición, cualquier espectador ya habrá podido darse cuenta de la cantidad de talentos que ha juntado Mama Ru en su novena temporada.

En todas las temporadas hay hueco para que las queens abran su corazón y se sinceren con sus compañeras. Aceptar quiénes son y haber superado diferentes hechos traumáticos las vuelve más fuertes en la competición. Como fan del programa, estos momentos de instrospección son realmente duros, me hacen reflexionar sobre mí misma y mi propia vida, y lo privilegiada que soy al no haber tenido que enfrentarme a abusos sexuales, al rechazo de mi familia, al alcoholismo, a la cárcel, o a la muerte inesperada de un ser querido.

Sin embargo, estas escenas hacen más grande todavía este talent show, puesto que nos ayuda a conocer la cara y la cruz de las drag queens a las que tanto admiramos. Sus historias de superación nos hacen quererlas más y valorar más todavía su trabajo, pero, sobre todo, nos hacen tomar conciencia de la fortaleza de la comunidad LGTB.

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En esta temporada varias concursantes han hablado abiertamente de sus desórdenes alimenticios. Valentina lo sentenciaba así: «no es solo cosa de chicas». Es verdad que la mayoría de las personas que sufren este tipo de trastornos de la conducta son mujeres, pero no por ello debemos olvidar que la anorexia, bulimia, el trastorno por atracón etc., es cosa de todos, es un problema social que afecta a una de cada cinco personas.

Sasha Velour, una de las concursantes de esta novena temporada, reconocía delante de sus compañeras haber sufrido anorexia durante diez años, mientras que Valentina afirmaba estar lidieando con este trastorno dentro de la propia competición, llegando a comentar que le había prometido a su madre comer mientras luchaba por el título de American next drag superstar.

(Lo siento, no encontré el vídeo con subtítulos)

Otra de las concursantes, Eureka, estaba disculpándose por haber hecho un chiste sobre anorexia y haber herido los sentimientos de sus compañeras cuando Sasha Velour le contó que, hace unos años, «tenía un aspecto muy poco saludable. La gente por la calle me llamaba E.T. por mi aspecto. Es algo que todavía me duele«.

A la conversación se une una cuarta drag, Shea Coulée, para agradecer a sus compañeras que se hayan abierto sobre un tema tan delicado, y tan tabú aún, entre las drag queens. Ella también había sufrido bulimia en el pasado: «Hace tres años comencé a sentir toda esa presión de los estándares de belleza que existen en la comunidad gay, y es algo que me hace sentir avergonzada. Muchas veces la gente no entiende que aunque por fuera parezcamos fuertes y bellas criaturas, estamos sufriendo por dentro».

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Los desórdenes alimenticios afectan a mucha gente a nuestro alrededor y es verdaderamente difícil ayudarles. Lo mejor siempre es animarlos a que se pongan en manos de profesionales sin juzgarlos nunca, pues es muy cómodo para mucha gente decir «pero come un poco más», o «pero no comas tanto», cuando no comprendes la gran batalla que puede suponer para otros el comer un poco más o un poco menos. Lo último que necesitan las personas afectadas por un desorden alimenticio es que menosprecien un problema que está poniendo en peligro su vida.

Que una persona consiga afrontar un problema como este y hablar de ello públicamente es un gran paso, pues no solo se está fortaleciendo ella, sino que está ayudando a mucha gente que aún no se ha atrevido a reconocer lo que le pasa y está visibilizando una situación muy común y muy real en nuestro entorno.

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¿Aún no conoces RuPaul’s drag race? ¡A qué esperas!