Hola, me llamo Amalia, tengo 31 años y soy diseñadora, actualmente vivo en Barcelona pero nací y me crié en Ibiza. Hace más o menos unos tres meses, vi un anuncio en TV de un programa de citas a ciegas, en el que te buscaban a la pareja ideal, y yo, que estoy soltera, y dispuesta a abrirle mi corazón al amor (y es que he tenido una suerte pésima hasta la fecha), pensé, ¿qué pasaría si esta vez, eligen por mi? ¡No pierdo nada por intentarlo!
Me inscribí a través de su página web, y a los pocos días recibí un email de una señorita muy amable, que me explicó como funcionaba todo y lo que tenía que hacer para participar. Tras grabarme un vídeo de presentación (con el iphone) y rellenar innumerables cuestionarios, (esta parte me sorprende, porque di tantos detalles de cómo quería a mi futura cita que no entiendo cómo apareció Albert allí) me llamaron días después para decirme que tenían al candidato ideal pero que tenía que estar allí el jueves a primera hora (en Madrid), teniendo en cuenta que era martes. Como era una aventura, acepté, pero puse de condición volver el mismo día, porque el viernes participaba en un certamen de belleza curvy.
El día empezó bastante estresante, llovía y el tráfico estaba imposible, me habían mandado billetes de Ave, y tenía que ir hasta Sants, entré en el tren 5 minutos antes del cierre de puertas. Os juro que por un momento me planteé perderlo, pero finalmente fui responsable y me subí al tren. ¡Maldita la hora!
No puedo dar muchos detalles del funcionamiento del programa porque firmas confidencialidad, así que vamos directamente a la cita.
Entro en el restaurante y me saluda Carlos Sobera. Me siento nerviosa, y un poco inquieta porque igual este día mi vida cambia por completo. Entonces veo a Albert en la barra y se me pasan los nervios, la emoción y cualquier posible idea de conocer al hombre de mi vida.
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Albert, pequeñito y con escaso gusto por la moda, me recibe con dos besos, y se queda callado, ¿sabéis lo que es salvar una conversación? Pues eso. La charla era tediosa, con poca fluidez y bastante aburrida, menos mal que yo hablo hasta debajo de las piedras y sobrevivimos porque yo de veras pensé que nuestra cita había sido tan aburrida que habían decidido no emitirla.
Nos sientan en la mesa, y empieza la conversación, me cuenta que es friki, que juega a rol (mucho) que vive con su madre, que no tiene trabajo, pero es DJ, modelo, actor y seguramente le faltó decir piloto de aviones.
Se quedaba callado, no le interesaba mucho lo que yo le contaba y la verdad, creo que los dos nada más vernos supimos que no iba a salir nada de allí.
En un momento dado, me dice que su fetiche son las pelirrojas y aseguró que todas están teñidas, porque claro, según él las pelirrojas naturales no existen, son los padres (os juro que el no actuaba porque luego fuera de cámaras le pregunté).
Después de ir al baño y hablar por teléfono con mi amiga Carla, le dije al muchacho que no me gustaba y que no íbamos a salir de allí de la mano. Entonces me dijo que yo a él tampoco, que quería una chica pelirroja de 18 años, que quiera tener hijos, que sea delgada pero que tenga curvas, y especificó que fuese friki. Yo le dije que yo quería a Khal Drogo, y creo que no pilló la broma.
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Después de la ‘maravillosa cita’ nos hicieron las entrevistas, por separado y luego juntos. Todo lo que dijo de mi (que soy una petarda porque me guste la ciencia ficción, lea libros y me gusten los cómics, o que soy una gorda que quiere ser modelo), lo descubrí anoche al igual que vosotros.
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La verdad es que no estoy enfadada. Él me da pena, se ha suicidado en público por tener cinco minutos de fama, lo que me da rabia es que yo fui allí esperando conocer a alguien que diese un giro a mi vida, y me salió de todo menos bien.
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Lo que sí quiero aprovechar, es para decirles a todas las chicas curvy, plus size, gordas o como nos quieran llamar, que no dejen que personas como Albert hundan sus sueños, les creen complejos, o afecten a sus vidas. Creo que él tiene más complejos que ninguna de nosotras y su forma de defenderse fue atacarme.
Ánimo y seguid así!
P.D he vuelto al método tradicional para conocer gente.

Amalia de los Santos