Cultura

Nuestros primeros maratones de series

Ya lo hemos asumido. No hay mejor plan que tiempo libre, sofá y Netflix. Bien preparadas de palomitas, bebida y ropa cómoda, nos enfrentamos a grandes maratones. No importa ni el sueño, ni las ojeras… El “venga, otro capítulo más” es nuestro mantra, lo único que podemos pronunciar. Pero no nos engañemos… Llevamos preparándonos para esto desde hace mucho tiempo. No sólo hablo de cuando nos enganchamos a series pre-Netflix (Friends, Lost, Héroes –vale, sólo al principio-, Gossip Girl y mil más).

Me refiero a esos veranos sin clase. Desde primaria hasta bachillerato, los veranos los pasábamos capítulo a capítulo. ¿Qué eran los mismos que el pasado verano? No importaba. Encadenábamos los tres capítulos de una serie, con los tres siguientes de otra. Los ’90, las vacaciones escolares y esas series nos prepararon para la era Netflix.

Sabrina, cosas de brujas.

Sí, no solo en verano. Durante todo el año a mediodía, disfrutábamos con las historias de Sabrina, Salem, Harvey y sus tías Zelda y Hilda Spellman. Creo que no era la única que quería ser bruja. Y que todos los dramas adolescentiles se solucionaran a golpe de hechizo.

Y sí, Netflix está preparando la nueva versión de ‘Sabrina, cosas de brujas’, pero va a ser bastante diferente a la serie noventera. ¡Qué ganas de verla!

Sabrina y Salem.

California Dreams

¿Cuántas horas de mi vida habrán pasado viendo esta serie? Pues no lo sé, pero muchas. Lo curioso es que poco me acuerdo del argumento. Sí que recuerdo que pasase lo que pasase, terminaban con una canción. Hay que ver el talento que tenían, hasta en el primer ensayo ya les salía bien. Y su gran temazo, la canción de cabecera, no se ha borrado de mi cabeza por muchos años que pasen. A fuego.

Punky Brewster

Reconócelo. Se supone que ya no tenías edad para ver esa serie que, en teoría, era para un público más pequeño. Pero ¡qué más da! Año tras año los mismos capítulos de Punky. Vale, esta serie era de finales de los ’80, pero la repusieron tanto que terminó acompañándonos una década. Desde bien pequeñas quisimos tener esa habitación, la casa del árbol y sí, yo me ataba pañuelos en la pierna sobre el vaquero como hacía ella. Punky Power! Estoy segura de que si volviese Punky, volvería a arrasar.

Blossom

Ya he comentado alguna vez que siempre he pensado que Blossom molaba muchísimo. Era diferente a la gente de su instituto (y a la de otras series), tenía estilo, miles de sombreros y se enfrentaba a los problemas con madurez, optimista y con bailoteos. En la serie hablaban de temas de todo tipo y la vimos crecer temporada a temporada. Igual que nosotras crecimos con ella y su familia. ¡Vuelve, Blossom!

La familia crece

Llega el enganche total. Esta vez, por la tarde. Corrían los últimos años de la ESO y sin saber cómo todo el mundo terminamos hablando que estábamos viendo unos dibujos japoneses. Sí, era un anime. ¡La serie de la adolescencia! Miki y Yuu nos traían un mega drama familiar.  ‘Marmalade Boy‘ nos dio 76 capítulos de culebronaco mítico. (Creo que hoy mismo la vuelvo a ver).

Las gemelas de Sweet Valley

Además de las Olsen, ellas eran las gemelas rubias más famosas de los ’90. Elizabeth y Jessica empezaban bien temprano por la mañana. Con el Nesquick y las madalenas, comenzábamos nuestra jornada seriéfila y veíamos los mismos capítulos una y otra vez. Y sí, estas hermanas siempre tenías las mismas tramas.

Buffy, la cazavampiros

Y aquí mi guilty pleasure, pero nada de guilty. Me declaro fan incondicional de esta serie. Y fue a base de estos maratones veraniegos cuando conocí esta serie. Verano a verano nos ponían los mismos capítulos una y otra vez. ¿Qué ese año sólo tenían la primera temporada? Pues cuando terminaba, volvía a empezar. Al siguiente verano, tenían nueva temporada, así que ponían dos temporadas seguidas y cuando no les quedaban más capítulos, vuelta empezar… Cada verano era así. Y no pasaba nada. Verano a verano, nos terminamos a aprendiendo escenas de Buffy, Ángel, Giles, Willow y los demás. ¡Viva Buffy!

 

Estos son sólo algunos de nuestros primeros maratones seriéfilos, pero hubo muchos, muchos más…

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